África abre el debate del Mundial de las 64 selecciones | Mundial 2026 de Fútbol

El viernes, envuelto en una bandera de su país, Bubista, el ya popular seleccionador de Cabo Verde, aguardaba junto a sus jugadores, fundidos por el calor y la humedad reinantes en el estadio de Houston, a que España terminara de concretar su victoria ante Uruguay. Con los teléfonos en la mano, los internacionales caboverdianos estallaron de júbilo cuando certificaron la segunda plaza del grupo. Una proeza que dejaba fuera a la bicampeona del mundo, Uruguay, y a la potentada Arabia Saudí, lo que les permitirá mirarle a la cara a la Argentina de Messi el próximo 3 de julio en Miami. “El equipo estaba muy ansioso por demostrarle al mundo entero de qué estamos hechos. Somos un país pequeño, pero luchamos y, para nosotros, nada es imposible”, advirtió un eufórico y orgulloso Bubista.
La clasificación de Cabo Verde y de la República Democrática del Congo para los dieciseisavos de final, encuadrada en el mismo grupo que Colombia y Portugal, son la punta de lanza del golpe en la mesa que África ha dado en este Mundial. Nueve de las diez selecciones que representan al continente más pobre han pasado a la ronda de eliminatorias. Marruecos, Egipto, Costa de Marfil, Sudáfrica, Senegal, Ghana y Argelia se han sumado al milagro caboverdiano y congoleño. Sólo Túnez, una de sus potencias, no ha superado el corte de la fase de grupos. “En Marruecos y en el resto de los países árabes y en África se sigue jugando al fútbol en la calle”, apuntaba recientemente el internacional marroquí Achraf Hakimi.
Las gestas de Cabo Verde y el Congo, principalmente, también han reabierto el debate de engendrar una Copa del Mundo de 64 selecciones en la primera ocasión que se disputa la controvertida ampliación a 48 selecciones. Los presagios apuntaban a goleadas escandalosas de las grandes selecciones contra las del último vagón. El 7-1 de Alemania a Curazao en la primera jornada pareció confirmar que este era un Mundial con muchas selecciones sobrantes. Sin embargo, para satisfacción de Gianni Infantino, la competitividad mostrada por las selecciones menores cuando se esperaba que la mayoría fueran apalizadas, ha vuelto a engrandecer la veta de la épica que tanto hizo crecer al fútbol como deporte y negocio. El controvertido presidente de la FIFA ha sido el único defensor de la ampliación a 48 naciones que levantó ampollas desde el momento que se oficializó en 2023. Panamá, Haití, Jordania, o Uzbekistán, pese al 5-0 que le endosó Portugal, no se han clasificado para los cruces, pero han competido con dignidad y han abierto la espita del aumento de participantes hasta 64.

La Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) ya sugirió este nuevo aumento de participantes hace meses. Pretende que sea en 2030, con motivo del Centenario del primer Mundial disputado en Uruguay. Solo con aglutinar a selecciones europeas que se han quedado fuera de este Mundial (Italia, Dinamarca, Rusia, Serbia, Rumanía), africanas (Camerún y Nigeria), sudamericanas (Chile, Perú, Bolivia) y centroamericanas (Costa Rica y Honduras se podrían rellenar las nuevas 16 plazas.
Madurar el proyecto
El inicio de la Copa del Mundo que coorganizarán España, Marruecos y Portugal, se disputará en Montevideo, Buenos Aires y Asunción antes de llegar a Europa como tributo al siglo que cumplirá la gran competición del fútbol. El presidente del fútbol sudamericano, Alejandro Domínguez, ha sido el principal valedor de la propuesta porque Sudamérica quiere albergar más partidos antes de que el Mundial 2030 aterrice en la Península Ibérica y en suelo marroquí.
Fuentes de la FIFA aseguran a este periódico que la propuesta de la Conmebol está en una fase todavía muy embrionaria. Ni siquiera se han formalizado grupos de trabajo que estudien su viabilidad. Estas mismas fuentes advierten de que primero tiene que madurar con un par de ediciones más el cuadro actual de 48 selecciones. “Hacen falta unos años para que el progreso de más selecciones se lleve a cabo con las inversiones en desarrollo”, asegura una fuente próxima a la FIFA.
El programa Forward puesto en marcha por el organismo rector del fútbol mundial para el desarrollo del juego en todo el planeta destina casi mil millones de euros al año a las federaciones. El plan es la piedra angular del llamado sistema piramidal por el cual el dinero del fútbol originado en la punta debe caer hasta la base. La FIFA ha aumentado el control sobre las partidas con auditorías a las federaciones de las cuales unas 20, sobre las 211 que la conforman, han sido sancionadas sin recibir dinero por su uso indebido o por apropiación indebida de dirigentes corruptos.
La Repúbica del Congo es uno de los ejemplos del crecimiento a través de los programas de ayuda. Cuando en 1974 participó en su primer Mundial, bajo el nombre de Zaire, registró tres derrotas, 14 goles en contra y ninguno a favor. El 1 de julio, en Atlanta, 54 años después, se medirán a Inglaterra, la inventora del fútbol en dieciseisavos de final.
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