A Yan Diomande, el extremo al que quiere casi toda Europa y que juega en memoria de su hermana, lo rescató el Leganés | Mundial 2026 de Fútbol


La historia de Yan Diomande, como la de muchos otros futbolistas africanos salpicados en su infancia por la pobreza, tiene ribetes de epopeya. Antes de ser el extremo del Mundial que más regates intenta —16, con un acierto del 50%, según Stats Perform—, fue un niño de Abiyán que hizo de todo para ser futbolista. “¿Te acuerdas de cuando vivíamos 25 personas en una misma casa? Mamá quería ver sus telenovelas. Los demás querían ver películas. ¿Recuerdas cómo fingía que estaba dormido para luego irme a la sala de televisión pasada la medianoche? Ponía el volumen muy bajo, apenas dos rayitas. Veía el fútbol a oscuras y soñaba. Eso fue cuando todavía tenía emociones. Ahora no siento nada. Es como si ni siquiera fuera humano. Desde que moriste, me he quedado vacío”, escribe el jugador en una carta publicada en The Players Tribune dedicada a Roxane, su hermana pequeña, que falleció en 2025 con solo 15 años. Él es el delantero que hoy desea casi toda Europa y que lidera a Costa de Marfil, una selección que en la madrugada del jueves (00.00; Dazn) se juega en Filadelfia ante la milagrosa y diminuta Curazao la segunda posición del grupo E para avanzar por primera vez en su historia a las eliminatorias. Su carrera pasó de puntillas por EE UU y también por el Bournemouth, el Chelsea, el Crystal Palace, el Olympiacos y el Rangers, pero fue en el modesto Leganés donde le dieron la oportunidad de despegar.
“Eze y Olise se acercaron a mí después de un entrenamiento [en el Palace] y me dijeron: ‘Oye, chaval, eres muy bueno’. Pero aun así no me ficharon. Ni siquiera los equipos filiales de la MLS me querían. Yo ni siquiera sabía por qué; nunca me dieron una explicación. Los adultos se encargaban de todo. Me llevaban de un lado a otro por Europa, y todo el mundo decía que no. Se me acabó el visado. Mi sueño había terminado. Me enviaron de vuelta a África y lloramos juntos. Tú fuiste quien nunca dejó de creer. Unas semanas más tarde, fiché por el Leganés y lloramos lágrimas muy distintas”, cuenta el extremo, de 19 años, en la carta a Roxane.
El club pepinero, relata Martín Ortega, su director general, llevaba siguiendo al futbolista desde 2022, pero no lo pudo firmar hasta que el 14 de noviembre de 2024 cumplió 18 años. La mayoría de edad permitió que la entidad madrileña solicitara el certificado de transferencia internacional y que Diomande se incorporara de forma oficial en el mercado de invierno de 2025. “Nunca antes un jugador llegado a la cantera, porque él de primeras llegó a las categorías inferiores, había provocado tanto impacto. Nos decían que no habían visto un talento igual”, recuerda Ortega.
El delantero sufrió una pequeña lesión y hasta febrero no debutó en el filial. Sus actuaciones en Tercera RFEF impresionaron tanto que Borja Jiménez, entonces al frente del equipo, organizó un partido entre la primera plantilla y un conglomerado de las inferiores. “Lo hicimos para ver a Diomande en acción. No decepcionó, fue el mejor jugador del entrenamiento. Desde el momento que tocó los primeros balones ya se le notaba que tenía un talento descomunal. Tiene un don especial para driblar”, rememora el director general. “Recuerdo perfectamente que en la única que tuvo para encarar al lateral, le hizo un amago con la izquierda, se la pasó a la derecha y la clavó por la escuadra”, añade.
El extremo nunca regresó al filial. “Borja Jiménez ya ha dicho que si lo hubiéramos tenido desde enero seguramente nos habríamos salvado”, cuenta Ortega sobre el papel que tuvo en la lucha por evitar el descenso Diomande, que en su estancia en la ciudad madrileña vivió en la residencia del club. “Ni siquiera tenía apartamento. Estaba viviendo en el campo de entrenamiento en una habitación sin televisión. Sólo fútbol y dormir, fútbol y dormir”, escribe el chico.
Su rendimiento en el Leganés llamó la atención del Leipzig, que pagó el pasado verano 20 millones de euros por él. Esta temporada su valor de mercado se disparó después de que en Alemania firmara 12 goles y nueve asistencias. En el Mundial se estrenó con una actuación brillante en el triunfo ante Ecuador (1-0) y continuó con otra buena función en la derrota in extremis contra Alemania (2-1) en la que por momentos desquició a Kimmich, su marcador. Su papel ha despertado el interés de los grandes clubes europeos. El Liverpool, según el periodista Fabrizio Romano, ya ha hecho una oferta de 100 millones de euros por él.
Amad Diallo, el delantero del United que salió desde el banquillo y anotó el gol ante Ecuador, contó que en la selección de Les Éléphants al extremo lo llaman “el chico de oro”. “Penetración, regate… es su especialidad, es un jugador muy fuerte en el uno contra uno”, lo alabó. Diomande, que de pequeño soñaba con ser como Cristiano Ronaldo, nunca contó en el Leganés lo que le ocurrió a la hermana. Ni habló de su situación emocional. Lo desveló la semana pasada en esa carta pública en la que explicó que recibió una llamada desde Abiyán para comunicarle que Roxane había muerto después de que alguien le pusiera una sustancia en la bebida durante una fiesta: “Nunca obtuve respuestas. Lo único que puedo hacer es usar el dolor para esforzarme más y para hacer realidad todo lo que soñamos. Escribí esto porque no puedo hablar del tema. Escribí esto porque quiero que sepas que me aseguraré de que tu recuerdo perdure, de que todos conozcan tu nombre”.
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