Haaland también sigue la estela de Messi y Mbappé con su segundo doblete en el Mundial en la victoria de Noruega ante Senegal | Mundial 2026 de Fútbol

Erling Haaland también sigue la estela goleadora de Leo Messi y Kylian Mbappé. Su segundo doblete en este Mundial deja al borde de la eliminación a Senegal, que murió en el área de Nyland y estuvo a punto de lograr el empate a tres en un último testarazo de Musa Niakhaté. El delantero noruego acompañó las secuencias goleadoras consecutivas de los grandes dominadores del torneo que ya se dieron en la primera jornada de la fase de grupos. El orden no fue el mismo, pero a la exhibición de Messi con sus dos históricos goles, le siguió el par de Mbappé y después el de Haaland. Si alguien programó el calendario del torneo para generar un cogollo con las actuaciones consecutivas de las grandes luminarias, ha acertado de pleno.
3
Ørjan Nyland, Julian Ryerson (Marcus Pedersen, min. 12), Kristoffer Ajer, Torbjørn Heggem (Leo Østigård, min. 83), David Møller Wolfe, Sander Berge, Fredrik Aursnes (Patrick Berg, min. 45), Martin Ødegaard, Alexander Sørloth (Oscar Bobb, min. 83), Erling Haaland y Antonio Nusa (Andreas Schjelderup, min. 70)
2
Édouard Mendy (Mory Diaw, min. 62), Krépin Diatta, Kalidou Koulibaly (Pape Matar Sarr, min. 71), El Hadji Malick Diouf (Ismail Jakobs, min. 53), Moussa Niakhaté, Sadio Mané, Lamine Camara (Pathé Ciss, min. 62), Ismaïla Sarr, Pape Gueye (Ibrahim Mbaye, min. 53), Idrissa Gueye y Nicolas Jackson
Goles 1-0 min. 42: Marcus Pedersen. 2-0 min. 47: Erling Braut Haaland. 2-1 min. 52: Ismaila Sarr. 3-1 min. 57: Erling Braut Haaland. 3-2 min. 92: Ismaila Sarr
Fue Noruega la que empezó atosigando al ritmo de la coreografía del remar vikingo que sus aficionados han puesto de moda hasta el punto de que fue copiada por los parlamentarios noruegos en un pleno reciente. El alarido con el que acompasan el figurado paleo con los remos sonaba agudo tras la portería de Mendy en medio de una ráfaga de saques de esquina consecutivos. El meta del Chelsea sacó con las piernas por delante un martillazo de Ajer. Poca ortodoxia, pero una buena parada. El mismo once que el seleccionador Pape Thiaw le amargó la primera parte a Francia padeció ese bombardeo antes de comenzar a soltarse un poco.
Noruega sufrió rápido el contratiempo de la lesión del vertical lateral derecho Ryerson, pero su reemplazo, Pedersen, montó con Sorloth la primera llegada combinada. El atacante del Atlético juega orillado a la derecha porque el dueño incontestable del centro del ataque es Haaland. Desde allí, Sorloth mezcló con su compañero recién salido y el centro atrás de este lo reventó alto Odegaard. El capitán noruego también fue el beneficiario de la primera acción que anunció la gran actuación de Haaland. Una dejada a un toque, a un balón cruzado, fue el regalo que recibió Odegaard. Esta vez, el exmadridista empotró la pelota contra el cuerpo de Mendy.
Con dos dibujos calcados de cuatro defensas, tres volantes, dos extremos y un nueve, el que parecía más afilado era el noruego. Senegal mantenía el tipo, pero le faltaba lo mismo que ante Francia: finura en los últimos pases. Una pena que los Mané, Jackson, Lamien Camara o Ismaila Sarr no estuvieran más precisos cuando se asomaban por el área de Nyland. Lo más que lograron crear fueron centros laterales fuertes y rasos que cruzaron en paralelo la línea de gol sin encontrar quien los empujara.
Se sostenía Senegal en el partido a la espera de una mejora ofensiva cuando Koulibaly despejó con poca contundencia un centro a media altura. El rechace le cayó a Pedersen y a Mendy se le coló el duro remate por su palo y por debajo del cuerpo.

El gol desató más a Noruega y redujo a Senegal. Haaland estrelló la pelota en la base del poste con la puerta vacía porque Mendy se enredó en un pase corto en el área. Lo siguiente de Haaland fue un frentazo picado al que sí respondió con acierto el meta senegalés.
Senegal se fue al descanso con el gol en contra y la mochila de los sempiternos errores que se le achacan al fútbol africano en las grandes competiciones. Una lástima, porque los campeones morales de la última Copa África han enseñado trazos de selección bien armada. Su pesar ha sido no haber expresado mejor el fútbol que pueden desplegar en ataque. Puede que los problemas por los pagos atrasados tras la clasificación mundialista, la cuestionada alimentación en el hotel de concentración o que su seleccionador llegara a Estados Unidos con un contrato formalizado les pesaran.
Demasiadas concesiones ante una selección que tiene a Haaland como contumaz estilete. El primer balón que este tocó tras la reanudación lo enjauló con violencia tras acompañar una contra. Y el segundo también, poco después de que Senegal acortara distancias con un buen gol de Ismaila Sarr. Esta vez, el voraz goleador del City ejecutó a Mendy con un toque contundente que entró tras pegar en la parte inferior del travesaño.
Demasiado ya para Senegal, que tuvo más orgullo que juego para atacar la portería de Nyland. La selección africana quedó expuesta a las contras que Odegaard, más entonado, lanzaba. No encajó más goles Mendy e Ismaila Sarr volvió a acortar distancias en el tiempo de prolongación. Más jugadores atinados como el extremo del Crystal Palace necesitará Senegal para apurar sus escasas opciones de alcanzar los dieciseisavos de final con una goleada a Irak.
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