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el Brexit cumple diez años entre arrepentimiento, crisis y pasaportes irlandeses

A diez años del Brexit que separó a Gran Bretaña de la Unión Europea, el espíritu ha cambiado y el reino se ha tercermundizado. Seis de cada diez británicos optarían hoy por regresar a la Unión Europea. Son las cifras de Ipsos, que coinciden con la voluntad del primer ministro británico, Sir Keir Starmer, quien lo considera veladamente indispensable en estos tiempos de inseguridad económica y militar para su país, así como ante la amenaza rusa.

Una década después de la votación, los sondeos revelan un notable deseo de estrechar lazos con Europa, especialmente entre los jóvenes y los votantes laboristas. Mientras miles de personas se manifestaban en Londres este fin de semana para expresar su frustración tras diez años de errores, las consecuencias del Brexit alimentan la exasperación diaria, crean nuevos obstáculos y provocan trastornos a largo plazo.

¿Qué hemos hecho?

«¿Pero qué hemos hecho?»: Diez años después del Brexit, los partidarios del regreso del Reino Unido a la UE continúan su lucha.

En su décimo aniversario, el referéndum del Brexit es un recuerdo amargo para las organizaciones británicas proeuropeas, que hacen campaña incansablemente, mientras más de la mitad de los británicos afirman ahora arrepentirse de la decisión.

Miles de manifestantes proeuropeos exigen el regreso del Reino Unido a la UE en marchas en Londres. Un cartel reza: «Regresen a la UE, el Brexit ha fracasado».

Un manifestante anti Brexit, en Brighton. Foto: AP

«¿Debe el Reino Unido permanecer en la Unión Europea o abandonarla?». Esta fue la pregunta que el pueblo británico tuvo que responder en las urnas el 23 de junio de 2016.

Diez años, las organizaciones y los activistas que se oponen al Brexit siguen participando activamente en el debate público.

«No será una celebración, porque estamos agotados por esta situación y queremos reincorporarnos a la Unión Europea cuanto antes», afirma Peter Corr, copresidente y cofundador de la Marcha Nacional por la Reincorporación.

La hora del «Bregret»

Se acabaron los días de «Salir» contra «Permanecer». Es la hora del «Bregret», una combinación de «Brexit» y «arrepentimiento».

El 23 de junio de 2016, cuando se anunció el resultado de la votación —52 % a favor de abandonar la UE, 48 % a favor de permanecer—, nadie sabía qué implicaría este «Brexit», un término compuesto que aún busca definición.

Liberales demócratas junto a un cuartel que reza: "Pasaron diez años, ¿estás mejor?". Foto: AP

Se había ideologizado con furia a Europa, los europeos, los migrantes, al libre movimiento para los que trabajaban en la isla o en el continente. Hasta contra Erasmus, el programa universitario que permitía a los británicos estudiar gratuitamente en una universidad europea.

El primer ministro conservador David Cameron, quien había impulsado el referéndum antes de hacer campaña en su contra, renunció poco después. Desapareció y se encerró en una roulette muy chic, pintada de gris, para escribir sus memorias en Oxfordshire. Luego, todos se olvidaron de él y comenzó a trabajar para grandes consultoras y China.

En sus memorias de 2019, For the Record (HarperCollins), Cameron admite haber «fracasado» con el Brexit. Pero sostiene que el referéndum era «inevitable» y lanza duros ataques contra la «deslealtad» de Boris Johnson y otros partidarios del «Leave».

El resultado del Brexit es la exasperación, la crisis económica, social, financiera y la inestabilidad política en el país. Hasta las prestigiosas fuerzas militares británicas se han quedado sin presupuesto.

Siete primeros ministros desde el Brexit

Desde el anuncio del triunfo del Brexit en la madrugada histórica de Gran Bretaña, el panorama político se ha visto profundamente afectado. Siete primeros ministros han pasado por el cargo, sin que ninguno completara su mandato.

El Partido Conservador ha profundizado sus divisiones pro y anti europeas antes de sufrir una de las peores derrotas de su historia electoral en 2024. Así llegó Sir Keir Starmer, el primer ministro laborista, al poder.

El Partido Laborista aún paga las consecuencias de su indecisión durante la campaña, mientras que años de arduas negociaciones han erosionado su credibilidad política. Andy Burnham, alcalde de Mánchester, reemplazará a Starmer, pero seguro que es tan proeuropeo como él.

Una gran mentira

A los británicos se les dijo que podían «recuperar el control» de los burócratas de Bruselas. El resultado: la economía del país se ha contraído entre un 2 % y un 6 % en los últimos diez años. Los trabajadores temporarios europeos han regresado a sus países de origen. Las cosechas se han echado a perder, lo que ha obligado a los políticos a liberar miles de visados temporales.

El mismo problema afecta al sector hotelero y de restauración, así como al sector del cuidado de personas y enfermeros, que sigue sufriendo una grave escasez de mano de obra.

Los pescadores, que representan menos del 0,5 % de la economía británica, habían acusado duramente a la UE del declive de su sector. Hoy se sienten engañados. Lejos de reportarles grandes beneficios, la salida del mercado único ha dificultado la exportación de pescados y mariscos, perjudicando aún más la rentabilidad de su sector.

Un manifestante anti-Brexit. Foto: AFP

Las promesas no se han materializado, especialmente la de transferir los «350 millones de libras» que se enviaban semanalmente a la UE al sistema sanitario, un eslogan engañoso que lucía el autobús de campaña de Boris Johnson.

El Brexit fue, sobre todo, una gran mentira marketinera y xenofóbica. Casi la mitad de los hospitales del NHS (Servicio Nacional de Salud del Reino Unido) cuentan ahora con bancos de alimentos para su personal. El tiempo medio de espera para iniciar un tratamiento ha aumentado de 6,5 semanas en 2015 a 12,9 semanas en 2025.

El nuevo pasaporte azul, supuestamente símbolo de un nacionalismo conquistado con esfuerzo, se produce en Polonia por el grupo franco-holandés Thales. Se sella cada vez que se entra en el espacio Schengen, cuando los británicos hacen cola con otros no europeos en el aeropuerto.

Se han introducido permisos electrónicos de pago para entrar en el Reino Unido: 23 € para los europeos que visitan el país como turistas, y pronto 20 € para los ciudadanos británicos que deseen viajar a Europa.

Pasaportes irlandeses

Como muestra de que no todos están satisfechos con esto, las solicitudes de pasaportes irlandeses se han disparado. Ciudadanos ingleses, galeses y escoceses buscan frenéticamente un antepasado en Irlanda para mantener su libertad de movimiento.

Las nuevas normas del sistema de visados por puntos están afectando duramente a cientos de miles de familias con doble nacionalidad, ya que deben afrontar el aumento del costo del seguro de salud y la barrera de un elevado ingreso mínimo de 29.000 £ (33.500 €) necesario para traer a su pareja al Reino Unido.

En todo el Reino Unido, el Brexit ha reabierto viejas heridas para las naciones autónomas. Escocia, predominantemente proeuropea, ha exigido su independencia con renovada urgencia. Gales está, por primera vez, gobernada por el partido nacionalista Plaid Cymru. La Asamblea de Irlanda del Norte cuenta con una mayoría de diputados a favor de la reunificación con la República de Irlanda y el resto de Europa.

El Brexit no recuperó el control

El objetivo del Brexit era «recuperar el control» de la inmigración, liberar más fondos para el servicio de salud del país y fomentar la prosperidad mediante nuevos acuerdos comerciales.

El Brexit se materializó bajo el mandato del primer ministro Boris Johnson en 2020. Foto: AFP

El 23 de junio de 2016, los británicos acudieron a las urnas para decidir si permanecían en la Unión Europea. Durante la noche surgió un resultado sorprendente: el electorado había votado a favor de abandonar el bloque por un margen del 52 % frente al 48 %. La libra se desplomó. El índice FTSE 100 de Londres cayó en picada. Cameron dimitió.

Desde entonces, el Reino Unido negoció arduamente un acuerdo. Theresa May, sucesora de Cameron, no logró aprobar ninguna propuesta en tres intentos antes de dejar el cargo. Finalmente, el Brexit se materializó bajo el mandato del primer ministro Boris Johnson en 2020.

Economía en crisis

La economía del Reino Unido no ha logrado experimentar un impulso tras el Brexit, después de romper sus vínculos con su mayor socio comercial.

Si bien impactos como la pandemia de coronavirus en 2020 y la invasión rusa de Ucrania en 2022 afectaron al crecimiento mundial, Nicholas Bloom, profesor de Stanford, estima que para 2025 el Brexit habrá reducido el PIB del Reino Unido entre un 6 % y un 8 %.

Bloom señaló que los efectos negativos «reflejan una combinación de gran incertidumbre, reducción de la demanda, tiempo de gestión desviado y una creciente asignación ineficiente de recursos derivada de un proceso de Brexit prolongado».

La campaña «Vote Leave» (Votar por salir) prometió recuperar el control de la política migratoria del Reino Unido. Pero la salida del bloque tuvo consecuencias imprevistas. Actualmente, el Reino Unido registra una emigración neta hacia los países de la UE. Sin embargo, la migración procedente de estados no comunitarios se disparó debido a la escasez de mano de obra, el aumento de estudiantes internacionales y los programas de visados de emergencia ampliados a países como Ucrania.

Por otro lado, menos europeos se trasladan al Reino Unido y la migración neta desde el bloque se ha invertido.

«La migración neta procedente de la UE pasó a ser negativa en 2022, ya que el sistema de inmigración posterior al Brexit redujo considerablemente las oportunidades de los ciudadanos comunitarios para trasladarse al Reino Unido», señaló el Migration Observatory en un informe de mayo. «La solicitud de visados de trabajo por parte de ciudadanos de la UE ha sido relativamente baja desde el Brexit», explicó.

El daño económico

Uno de los indicadores más claros del impacto del Brexit es el valor de la libra esterlina, que se desplomó tras la votación y aún no ha recuperado los máximos anteriores al referéndum frente al euro y al dólar. La libra ha cotizado generalmente un 10 % por debajo de su valor de junio de 2016, según Convera.

Esto encareció inmediatamente los bienes y activos extranjeros para los ciudadanos británicos, afectando el costo de la vida, dado que el país es un importante importador de alimentos, energía y materias primas.

La divergencia en el comportamiento entre el FTSE 100 —compuesto por grandes empresas multinacionales— y el FTSE 250 —más orientado al mercado interno— también refleja un panorama poco alentador para los mercados de capitales de Londres.

«En el fondo, el mercado bursátil británico sigue mostrando las cicatrices de una decisión que ha destruido la confianza tanto de las empresas como de los inversores», declaró Chris Smith, gestor de inversiones en renta variable de crecimiento en el Reino Unido para la firma Jupiter.

La UE sigue siendo el mayor socio comercial del Reino Unido, con un volumen de importaciones y exportaciones superior a los 800.000 millones de euros. En 2025, la UE representó el 41 % de las exportaciones del Reino Unido.


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