Deportes

La camiseta de Proust


A Doug Bierton le regalaron su primera camiseta de fútbol al cumplir los siete años. Ese día, entre la tarta y las velas, Doug abrió el paquete y la vio. Era roja. Sharp. Trébol Adidas. Remolinos de fondo. Escudo del Manchester United. La felicidad. El chico se obsesionó no ya con el fútbol, sino con las camisetas. Unos años después consiguió el fetiche que acariciaba desde niño: la de Alemania 90. Hoy tiene más de doscientas mil camisetas en un almacén a las afueras de Mánchester. Unas siete mil –las más especiales– duermen en los altos percheros de una cámara secreta bien refrigerada y con acceso limitado.

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