Vozinha, el portero de Cabo Verde que frustró a España: de la pasión de un padre a la de un país | Mundial 2026 de Fútbol


Nadie puede negar que el fútbol corre por la sangre de Josimar José Évora Dias, mejor conocido como Vozinha. Su nombre lleva las huellas de aquel Mundial de México 1986, año en el que nació el arquero en Mindelo (80.000 habitantes), Cabo Verde. Fue el gesto de su padre, la muestra de su amor por el fútbol, que quiso honrar el Mundial poniendo a su hijo el nombre de una de las estrellas de Brasil, su lateral derecho Josimar, que enamoró al mundo con dos espléndidos goles contra Irlanda del Norte y Polonia. 40 años después, ese nuevo Josimar ha cerrado el circulo en Atlanta (Estados Unidos) en el primer partido del primer mundial de su selección y contra España. Las manos salvadoras del portero, sobre todo las de la primera parte, han hecho que una vez más el Mundial demuestre que a veces David puede contra Goliat.
Al arquero pronto se le escapó el nombre de estrella de fútbol, como suele pasar en los pueblos o ciudades pequeñas, por un mote socarrón: Vozinha, abuelita en portugués. Criado por sus abuelos, Maria Senhorinha dos Santos y Manuel da Luz Moraes, salía a juguetear por las calles de su barrio, donde no había muchos niños de su edad. No le quedaba otra que jugar con los mayores a esas edades en donde no abunda la compasión y se aprende a golpes de realidad. Además, odiaba perder y era muy competitivo. Un cóctel explosivo. Volvía a casa lleno de rabia después de haber recibido alguna paliza y siempre le acusaban de quejarse a sus abuelos. De ahí el mote, Vozinha, que acabó resignificando poco a poco, como símbolo de amor a sus abuelos. Nombre también con el que ha llegado a ser el héroe de Cabo Verde, además del MVP del partido. Quién sabe, quizás ahora sea su nombre el que reciba algún niño caboverdiano.
En esos años creció como portero, casi de forma autodidacta. Nunca estuvo en una escuela de fútbol, solo disponía de un único recetario: fuerza de voluntad, trabajo y escucha. Así siguió hasta que en 2007, con 21 años, fichó por las Panteras, el Batuque FC, cuna de jugadores para la selección nacional en Cabo Verde. En 2011, después de cuatro fructíferas temporadas, el salto hasta el histórico CS Mindelense, uno de los más grandes del país junto al Sporting Clube de Praia.
Aquí su carrera deportiva cogió velocidad de vértigo, ritmo propio de los proletarios del fútbol. Un año en el CS Mindelense. En 2012 cogió las maletas hasta Angola para jugar en el Progresso Associação do Sambizanga. Dos años. De vuelta un año a Mindelense y el verdadero gran salto: el fútbol europeo. Todo esto, sin perder el ritmo. Un año en el Zimbru Chișinău de Moldavia. Otro año en el Gil Vicente de la primera división portuguesa. Y de nuevo las maletas, aunque esta vez para más tiempo, hasta Chipre para jugar en el AEL Limassol, donde ganó su primer título profesional, la Copa de Chipre en 2019. En 2022 otro cambio de domicilio para jugar en el AS Trenčín en Eslovaquia. Desde 2024 juega en la segunda división portuguesa, con el G.D. Chaves, donde esta temporada solo ha disputado 15 partidos.
Vozinha, icono de la defensa numantina, también ha conseguido posicionarse en otra de las batallas sumergidas de este Mundial de fútbol, el que se disputa en las redes sociales. Aunque aún lejos de Tim Payne, el jugador neozelandés que ha pasado de los 4.000 seguidores en Instagram a los casi seis millones en pocas semanas, Vozinha ha entrado en la carrera. Antes del partido rondaba los 43.000 seguidores, a las diez de la noche de este lunes, supera los dos millones de seguidores.
Nada más terminar el partido, aún sin saber que su nombre estaba en los labios de medio mundo, el arquero no ha podido contener la emoción y se le han escapado unas cuantas lágrimas. El estreno soñado. Pero hay más. Si Cabo Verde pasara a octavos de final jugaría en México. Entonces, cuarenta años después, ahí donde su padre vio jugar a Josimar, jugaría él. Y Cabo Verde se emocionaría con un nuevo Josimar reconvertido en Vozinha.
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