Comenzó la cumbre del G-7 en Francia con un Donald Trump «contento» por la firma del acuerdo con Irán

La cumbre de jefes de Estado del G7 se inició el lunes a la tarde con una comida de trabajo en el paradisiaco paisaje de la ciudad termal de Évian, frente al lago Lemán. Con el presidente Donald Trump contento de haber firmado «digitalmente» el acuerdo marco con los iraníes y listo para abrir el estrecho de Ormuz «completamente» el próximo viernes, cuando se firme oficialmente el memorándum en Ginebra.
El «acuerdo marco» entre Estados Unidos e Irán fue firmado electrónicamente por el presidente estadounidense Donald Trump, el vicepresidente JD Vance y el presidente del Parlamento iraní y principal negociador, Mohammad Bagher Ghalibaf, según anunció el vicepresidente.
«El presidente quiso firmarlo personalmente para demostrar su compromiso de encontrar una solución favorable», declaró el vicepresidente Vance, que estará en Ginebra el viernes durante la firma oficial del acuerdo.
Anunciado en 39 ocasiones por Trump, el acuerdo entre Estados Unidos e Irán ha sido confirmado ahora por Irán. Tras más de tres meses de guerra, seguidos de un alto el fuego incierto y arduas negociaciones, las partes beligerantes han alcanzado un memorando de entendimiento, que permite la reanudación de la navegación en el golfo Pérsico.
Reconciliación y Ormuz para Trump
En este G7 de jefes de Estado, el presidente francés Emmanuel Macron busca reconciliar los vínculos de Gran Bretaña, Francia y Alemania con Estados Unidos, tras las diferencias por las guerras en Ucrania e Irán, la OTAN y conseguir que el presidente norteamericano no huya de la reunión, como en Canadá.
En un encuentro previo a la comida de trabajo de todos los líderes, Donald Trump ninguneó la oferta de Francia de «enviar desminadores mañana al estrecho de Ormuz» o «enviar el portaaviones Charles de Gaulle en tres días al estrecho», como parte de la coalición de paz.
El presidente estadounidense Donald Trump conversa mientras saluda al presidente francés Emmanuel Macron y a la primera dama Brigitte Macron en la cumbre del G7. Foto APEl presidente francés Emmanuel Macron anunció al mediodía del lunes que «Reino Unido, Francia, Italia y los Países Bajos están listos para desplegar recursos para la misión en el estrecho de Ormuz», solo tras la firma del acuerdo.
Trump, medio adormilado y sin su tradicional corbata colorada, le dijo a Macron que no necesita «mucha ayuda» para reabrir el estrecho de Ormuz.
«Pero no creo que sea mala idea tener uno o dos barcos de algunos países. Su país sería ideal para ello, porque nunca se sabe», añadió el presidente estadounidense, dirigiéndose a su par francés.
Macron indicó que el ejército francés estaba dispuesto a prestar asistencia a Estados Unidos si se consolidaba el acuerdo de paz entre el régimen de los mulás y la Casa Blanca. La administración Trump está convencida de la firma. Pero los negociadores iraníes y norteamericanos se encuentran en Qatar, aun discutiendo, porque Israel volvió a atacar Beirut hoy.
El G7 y los invitados
Macron no consiguió recibir personalmente a Trump a su llegada. Estaba en una reunión con el presidente de Brasil, Lula da Silva, uno de los invitados a la cumbre. Allí están también India, Egipto, Brasil, Kenia, Corea del Sur, Ucrania, Qatar y los Emiratos Árabes Unidos. Sudáfrica no fue invitada por presiones de Estados Unidos.
Junto a Emmanuel Macron están Friedrich Merz, canciller de Alemania; Giorgia Meloni, primera ministra de Italia; los presidentes de la Comisión Europea y del Consejo Europeo, Ursula von der Leyen y Antonio Costa; el primer ministro británico, Keir Starmer; la presidenta japonesa, Sanae Takaichi; el presidente canadiense, Mark Carney y Trump. El presidente estadounidense confirmó oficialmente su asistencia el mes pasado.
La cumbre del G7 en Évian reúne a Emmanuel Macron, Donald Trump y sus pares para tres días de negociaciones sobre Ucrania, Oriente Medio y la regulación digital. Volodimir Zelenski participará en las conversaciones el martes por la mañana.
Una esperanza para Ucrania
En su conferencia previa con Macron, Trump dio una esperanza a negociar la paz en la guerra ucraniana, donde anunció que mueren 25.000 personas por semana.
Donald Trump declaró el lunes que «quizás» sea posible «hacer algo» respecto a la guerra en Ucrania, asegurando que sus pares ruso y ucraniano, con quienes conversó el domingo, estaban «abiertos» a la idea.
«Ayer tuvimos una conversación muy productiva con el presidente Zelenski y el presidente Putin. Creo que quizás podamos hacer algo. Realmente lo creo. Ambos están abiertos a ello», afirmó, durante una reunión bilateral con el presidente francés Emmanuel Macron en el hotel Royal en Évian, donde se aloja.
El canciller alemán Friedrich Merz (derecha) y su esposa Charlotte Merz llegan al Hotel Royal antes de la cumbre del G7 en Evian-les-Bains, Francia. Foto EFEUcrania es uno de los temas más espinosos en los que las posturas de Estados Unidos, por un lado, y las de los europeos y Canadá, por otro, se han distanciado en los últimos meses. Gran Bretaña asaltó un petrolero ruso fantasma el domingo, con la ayuda de Francia, en el canal de la Mancha.
Emmanuel Macron ha invitado a Volodímir Zelenski a las orillas del lago Lemán. El presidente ucraniano participará en una reunión de trabajo de dos horas el martes por la mañana.
Mientras los europeos presionan para que se impongan nuevas sanciones a Moscú, la administración estadounidense ha flexibilizado las restricciones a las exportaciones de petróleo ruso para aliviar la presión sobre los precios del barril, tras la ofensiva contra Irán.
Entretener al presidente
En la cumbre del G7 en Évian, Emmanuel Macron sueña con superar las divisiones en la economía global. Uno de los principales desafíos de Macron en esta cumbre es entretener al presidente norteamericano, que se aburre y se quiere ir. Mantenerlo involucrado en todos los aspectos de este ejercicio multilateral de 48 horas será un éxito, al igual que evitar los temas que lo irritan.
La fastuosa cena prevista en Versalles el miércoles por la noche servirá como recompensa para este presidente norteamericano, quien aprecia los símbolos de la monarquía, los dorados, los oropeles. Un cumpleaños tardío «a la francesa» para celebrar también la independencia de los Estados Unidos.
La agenda oficial, preparada durante meses mediante reuniones de asesores y comisiones ministeriales del G7 (medio ambiente, comercio, finanzas, asuntos digitales), se ve alterada por las crisis más agobiantes del momento. Nadie sabe qué puede pasar entre Irán e Israel aún. Los israelíes se niegan a retirarse del Líbano.
Pero el proyecto de Trump es discutir la migración europea, que ve como una amenaza, y criticar las regulaciones de las redes sociales o prohibiciones, que él ve como traición a las compañías tecnológicas que lo defienden. No será fácil el diálogo en la comida de trabajo de este lunes por la noche con el premier británico Sir Keir Starmer, que prohibió hoy las redes para los menores de 16 años.
Medidas de seguridad
Évian queda frente al lago Lemán, y lo han convertido en una burbuja. Los líderes llegan por helicóptero y garantizan que los manifestantes no lleguen a las cercanías.
Después de fuertes disturbios de los antimundialistas en Ginebra el domingo, habrá aún más estrictas medidas de seguridad, con 12.000 policías y soldados desplegados en Évian. Hasta los estudiantes van en su ómnibus custodiados.
Los manifestantes destrozaron las vidrieras de dos bancos, incendiaron varios coches y atacaron las oficinas de PwC en Ginebra, antes de la cumbre del G7 en la ciudad balneario francesa de Évian-les-Bains, justo al otro lado de la frontera.
Los manifestantes no pudieron llegar a Évian, situada a 40 kilómetros en la orilla sur del lago Lemán, debido al estricto cordón de seguridad impuesto por la policía y el ejército franceses.
Un comunicado final difícil
El objetivo de París es alinearse con Washington. Se espera que el G7 reafirme, en su declaración final, su apoyo a la causa de Kiev, su respaldo financiero al presupuesto de Ucrania y su compromiso de reparar el sarcófago de la central nuclear de Chernóbil, dañado por los ataques de drones rusos. Los europeos buscan presentar a Kiev de la mejor manera posible para un posible diálogo directo con Moscú.
Más allá de las dos guerras que desestabilizan Europa y Oriente Medio, con repercusiones económicas globales, Emmanuel Macron incluyó los importantes desequilibrios económicos mundiales en la agenda de la cumbre, celebrada bajo la presidencia francesa a principios de año.
Este es un tema sumamente delicado, ya que París aboga por la cooperación y el multilateralismo, mientras que el presidente estadounidense ha estado aplicando aranceles punitivos, con una serie de retrocesos durante el último año. Ha vuelto a amenazar al vino francés hoy con altos aranceles.
Francia destaca los puntos en los que convergen los intereses europeos y estadounidenses, como el suministro de materiales críticos, incluidos los elementos de tierras raras, sobre los que China ostenta un cuasi monopolio.
La sombra de China se proyecta sobre esta cumbre. China tiene un superávit comercial de 1,2 billones de dólares con el resto del mundo, y el exceso de capacidad que inunda el mercado europeo representa una amenaza existencial para sectores industriales enteros como el automotriz, el siderúrgico y el químico.
El Palacio del Elíseo niega querer consolidar la unidad del G7 reduciéndolo a un frente antichino. Emmanuel Bonne, el sherpa del presidente, viajó a Pekín en las últimas semanas. El jueves, un viceprimer ministro chino participó en una videoconferencia, dirigida por el propio Emmanuel Macron, con representantes del G7.
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