Provinciales

Morante: «Estoy convencido de que puedo ser el candidato a gobernador»

-Bienvenido a LA VOZ DEL CHACO, doctor. ¿Qué lectura hace del escenario social?
-Las familias se encuentran endeudadas en un altísimo porcentaje. Muchos chaqueños están temerosos de perder su trabajo. En el mismo contexto de la situación económica que tiene el país, se han cerrado comercios y pymes.
El Chaco, por supuesto, no es una isla y está sufriendo los mismos avatares: el cierre de comercios, el cierre de pymes, los sueldos congelados de los empleados públicos y las quitas de bonificaciones en los salarios de trabajadores de distintos organismos. Todo esto está llevando a una situación de gran angustia.
Es claro y notorio observar negocios vacíos y muchos comercios que cierran. La verdad es que se trata de un contexto muy complejo.
La situación económica de la provincia está muy complicada y la situación financiera también. Vemos que el Gobierno hace enormes esfuerzos para poder pagar los salarios. Hay grandes deudas con proveedores y prestadores. Esto nos habla de un contexto muy difícil que, por supuesto, está generando esta situación de angustia que vive hoy la sociedad.
-¿Qué opina en relación a cómo se está manifestando el ciudadano ante un área estratégica de la política como la salud pública?
-Veo con gran preocupación la situación sanitaria de la provincia, no solamente en el contexto de la salud pública, sino también en el de la salud privada, que está sufriendo los mayores costos en insumos, medicamentos y aranceles, que se encuentran prácticamente congelados, además de los pagos retrasados de las obras sociales en general.
La obra social del Insssep es la más importante del Chaco. Prácticamente representa el 60% de la facturación de los sanatorios, los médicos, los laboratorios y, en general, de todos los prestadores de salud. Cada vez que hay atrasos en los pagos de esas prestaciones, se ve muy perjudicada la continuidad económica de estas instituciones.
Por otra parte, estos aranceles están congelados desde hace prácticamente un año y medio, lo que está complejizando aún más la situación. En algunos momentos estuve tomando contacto con directores de sanatorios y me cuentan que tienen atrasados los pagos a Afip -hoy Arca- e, incluso, muchos inconvenientes para completar el pago de las boletas de servicios de Secheep, por ejemplo.
Fíjese que esa ya es una situación muy grave. Así que la situación de la salud privada está complicada y la de la salud pública, mucho más. La verdad es que, en una provincia que tiene casi 1.300.000 habitantes, hay aproximadamente 800 mil personas que no tienen cobertura social y que únicamente se atienden en el sistema público. Por lo tanto, el sistema público está desbordado.
Tenemos un déficit de médicos, un déficit de enfermeros, un déficit de personal y de profesionales de la salud, y también un enorme problema en la provisión de medicamentos.
De hecho, estuve recorriendo estos días el interior de la provincia y, en varias oportunidades, me encontré con situaciones en las que pacientes que iban al hospital a ser atendidos regresaban con la receta para comprar el medicamento porque el hospital no contaba con la medicación.
Los centros de salud tampoco disponen de los medicamentos necesarios, y esto agrava aún más la situación económica de muchas familias chaqueñas.
Entiendo que esta situación es muy complicada. La verdad es que será difícil ir resolviéndola, pero esto tiene que ver con el contexto económico en el que se encuentra la provincia. El Chaco atraviesa una situación muy compleja y, evidentemente, esto está afectando a todas las áreas que tienen que ver con el Estado.

La crisis en el eje de las preocupaciones sociales

-Doctor, le decimos en relación con un punto concreto de lo que está señalando. Por aquí pasó también el doctor Sinkovich, quien está recibiendo demandas vinculadas con esta cuestión de la provisión de medicamentos. Pero hay un segmento vulnerable que uno podría pensar que está totalmente cubierto: los enfermos con cáncer. El ciudadano había comenzado este año pensando que el Fondo de Alta Complejidad, para el que aporta un poco más a partir de este último período de gestión, iba a comenzar a mejorar. Desde su experiencia en la administración del Insssep, ¿qué opina de esta situación? La Justicia, como garante de la Constitución, empieza a resolver cuestiones que el Ejecutivo debería proveer, ¿no? Y la Legislatura, por su parte, no puede reunirse para sesionar y debatir, entre otros temas, la inflación, las tarifas y una agenda de demandas ciudadanas.
-Sí. Bueno, respecto de la situación de la provisión de medicamentos de la obra social Insssep, seguramente lo que el doctor Sincovich comentó son la enorme cantidad de casos que está llevando adelante y tramitando mediante amparos judiciales para la provisión de esos medicamentos.
Tengo entendido que la dificultad en la provisión de medicamentos está referida a tratamientos especiales, como algunos muy específicos para determinados tipos de diabetes, tratamientos oncológicos, tratamientos para personas trasplantadas o para enfermedades poco frecuentes. Estos medicamentos son muy caros; muchos de ellos, incluso, a veces están fuera de vademécum.
Allí se produce un problema que nosotros también teníamos y que tiene que ver con la prescripción del medicamento por parte de algunos médicos y la inexistencia de esa medicación avalada en los nomencladores del Insssep. Con lo cual, el cuello de botella es la autorización por parte de las auditorías médicas. Eso genera demoras.
En segundo lugar, una vez autorizados, el problema pasa por los pagos a las distintas droguerías que son las encargadas de proveer estos medicamentos. Creo que la situación tiene que ver con una síntesis de ambas cuestiones.
De hecho, hace bastante tiempo que venimos observando que muchos pacientes están sin acceso a su medicación. Esto lleva a una situación angustiante y muy preocupante porque, lamentablemente, se trata de patologías que requieren continuidad en el tratamiento y no interrupciones, ya que de lo contrario la enfermedad se agrava y la salud del paciente empeora. Ese ya es un proceso mucho más complejo.
Respecto de la situación de la Legislatura, la verdad es que veo con enorme preocupación que el hecho de que exista paridad en el número de diputados haya paralizado prácticamente su funcionamiento. Esto es muy grave en un proceso democrático como el que estamos viviendo.
Entiendo que deberían existir acciones políticas concretas para ir resolviendo estas cuestiones, y estas cuestiones se resuelven exclusivamente con diálogo. Si el Ejecutivo necesita que se aprueben determinadas leyes o avanzar con normativas específicas que aún no están legisladas, debería impulsar acciones concretas y contar con ministros que funcionen como enlaces ante la Cámara de Diputados. También debería sentarse a dialogar con los distintos bloques parlamentarios, incluso con los de la oposición, para encontrar puntos de acuerdo que permitan avanzar.
La provincia no puede estar paralizada porque los diputados no se ponen de acuerdo. Estas son cuestiones graves. En definitiva, termina siendo un enorme problema para la democracia y para las instituciones de la provincia. Esto no le sirve a nadie: no le sirve al Gobierno y mucho menos a la sociedad. Sinceramente, veo esta situación con gran preocupación. Creo que deberían utilizarse todos los mecanismos políticos disponibles para resolver este estancamiento o esta permanente confrontación entre peronistas y radicales.
Hay que sentarse, definir claramente cuáles son los temas importantes sobre los que necesitamos avanzar y alcanzar acuerdos. No hay mucho más que eso: sentarse a acordar qué es lo que se necesita resolver y evitar que la Legislatura continúe paralizada. Tampoco es positivo observar cómo los diputados se chicanean en el recinto acerca de quién dijo una cosa o quién hizo otra.
La verdad es que esto me preocupa mucho, porque mientras los legisladores, que representan al pueblo, se encuentran en esas discusiones, la sociedad atraviesa una profunda angustia.
Hay personas que no tienen dinero en el bolsillo, las tarifas de los servicios aumentan constantemente, los comercios cierran, no hay consumo y tampoco existen muchas posibilidades de generar alternativas para mejorar la economía familiar.
Eso es lo verdaderamente grave. Eso es lo que preocupa. Y el mejor indicio de lo que estoy diciendo es el bajísimo porcentaje de participación que tuvo la última elección. Necesitamos que los políticos asuman su responsabilidad. La política debe ponerse de pie y comenzar a trabajar en función de las necesidades reales de nuestra sociedad. Por supuesto.

El desafío de recuperar la confianza ciudadana

-El justicialismo es columna vertebral y articulador de grandes alianzas. Hubo un llamado en San Bernardo, un congreso de dirigentes para construir un proyecto de gobierno para 2027. Algunos dicen que habría que pensar desde el liderazgo o desde la candidatura, o desde el territorio y las demandas. Otros desde las metas. ¿Cuál es su posición respecto de cómo construir una opción de gobierno?
-Bueno, claramente usted lo definió. El justicialismo siempre fue frentista, siempre tuvo la cualidad de construir frentes con otros partidos políticos y con otros pensamientos, aunque siempre respetando nuestra doctrina y nuestra filosofía.
El peronismo es un pensamiento, el peronismo es un sentimiento, y el justicialismo es la herramienta electoral del peronismo. Como tal, nosotros somos amplios y entendemos que solos no podemos llegar, que necesitamos el acompañamiento de otras fuerzas que tengan un pensamiento nacional y popular como el nuestro.
A partir de ahí debemos construir una gran coalición electoral, un gran frente que permita seducir al electorado y que nos acompañe para hacer gobierno. Los liderazgos se logran a partir de los votos y de la construcción política.
Hoy, dentro del justicialismo, tenemos una figura importante, que es el presidente del Consejo Provincial del Partido Justicialista y líder del espacio: el senador Jorge Capitanich. Él ya definió en los últimos días y semanas su decisión de no ser candidato a gobernador en las próximas elecciones. Por lo tanto, dejó liberada la posibilidad de que quienes tengamos aspiraciones y creemos que podemos ocupar ese lugar comencemos a trabajar en ese sentido.
Por eso, yo, como otros compañeros y compañeras, estamos trabajando para posicionarnos y lograr, en primer lugar, ser candidatos oficiales del Partido Justicialista. Luego de ello, comenzar a tomar contacto con otras fuerzas políticas afines para construir un frente electoral que permita competir con fortaleza en las elecciones de 2027.
Hay que trabajar muchísimo, no solamente en la construcción de liderazgos y posicionamientos, como es mi caso, sino también en propuestas claras y concretas, porque hoy la sociedad está sufriendo y observa atentamente a todos los partidos políticos.
El peronista está triste y amargado porque perdimos las elecciones, pero el peronismo en el Chaco representa alrededor del treinta y pico por ciento de la población. El resto no está afiliado al peronismo y un porcentaje muy importante, cercano al 40 %, es independiente. Son personas que no tienen afiliación política, aunque pueden sentir simpatía o afinidad por algún partido.
En definitiva, votan proyectos, votan hombres o mujeres. Por eso tenemos que ser capaces de seducir a ese sector de la sociedad, pero hacerlo con absoluto respeto y con una mirada especial, porque necesitamos que nuestra provincia salga adelante. No se trata solamente de ganar una elección por ganar una elección. Creo que llegó el momento de ganar una elección para llevar adelante un proyecto de provincia, no un proyecto político.
Un proyecto de provincia. Por eso insisto en la necesidad de construir diálogo y consensos. Yo, que hace muchísimos años estoy en política, tengo esto perfectamente asumido. Créanme que lo primero que haría sería sentarme con todos los bloques parlamentarios para definir una agenda de Estado, porque necesitamos que el Chaco deje de figurar entre las jurisdicciones con los índices más altos de desocupación, analfabetismo, mortalidad infantil y mortalidad materna.
Esos son datos dolorosos para nosotros y deberían avergonzarnos. Por eso creo que hay que trabajar fuertemente para revertirlos.
Lo voy a hacer porque tengo toda la voluntad, la vocación y una muy buena relación con distintos actores y sectores de la política en general, no solamente de mi partido. Eso me habilita y me permite tener diálogo directo con otras fuerzas políticas para que construyamos un gran acuerdo provincial y podamos salir adelante de una vez por todas.

Llamado a un gran acuerdo para destrabar la Legislatura

-Doctor, dada su experiencia en la política, a través de distintos ámbitos y de distintos poderes, ¿qué no debe perder el ciudadano del Chaco para que la provincia se desarrolle?
-Yo creo que lo primero que no debe perder el chaqueño es la esperanza. Los chaqueños somos duros. Somos una provincia sufrida, una provincia que atravesó situaciones muy complejas a lo largo de los últimos años. Sufrimos inundaciones, sufrimos sequías y atravesamos circunstancias muy difíciles, pero siempre supimos salir adelante.
En este sentido, soy muy optimista. Creo y confío muchísimo en la sociedad chaqueña y en el chaqueño. Pero también eso tiene que ir acompañado por un gobierno presente, por un Estado presente, por un gobierno que tenga claramente definidas sus ideas, sus proyectos y sus objetivos, porque necesitamos serenidad, responsabilidad, experiencia y, sobre todo, diálogo.
El Chaco puede salir adelante si somos capaces de dejar de lado nuestras propias mezquindades, egoísmos, debilidades y defectos, y comenzamos a mirar todos hacia adelante: peronistas, radicales, socialistas y libertarios.
Creo que el próximo gobierno debe tener justamente estas cualidades: una mirada especial, sensibilidad, sentido común, objetivos claros y prioridades definidas. A partir de ahí vamos a reconstruir la provincia, pero conociendo las necesidades que tiene cada una de sus regiones, reconociendo sus virtudes productivas y trabajando en función de ellas.
Necesitamos desarrollar trabajo y que la gente tenga trabajo. Pero para eso debemos conocer el territorio, sus virtudes y las características geográficas y naturales de cada región, para apuntar justamente a esas cuestiones. Creo que esas son las cualidades que debemos tener presentes y que, a partir de allí, podemos salir adelante. Pero, sobre todo, con diálogo entre todos los partidos políticos.
¿Vamos a competir todos en el proceso electoral? Sí, porque cada uno compite por los votos para posicionarse. Pero creo que lo que hay que hacer al día siguiente es reunirnos todos en un gran acuerdo político, definir claramente cuáles son las acciones de gobierno que deben seguirse y sostenerlas en el tiempo para que la provincia pueda salir adelante.

Una candidatura apoyada en la experiencia, gestión y diálogo

-Como eventual candidato a gobernador, ¿qué opina de la región, del proyecto nacional que también habría que edificar de cara a 2027 y de la posición que el peronismo debe jugar en esas elecciones?
-Sí. La verdad es que, mire, yo tengo 63 años, soy médico cirujano, especialista en tocoginecología. Ejercí mi profesión libremente durante muchos años y tuve la oportunidad de estudiar en la universidad pública. Mi padre era médico, político y productor agropecuario, y yo seguí sus pasos. Soy médico, político y productor agropecuario.
Además, lo acompañé desde muy chico, por lo que tengo una formación política importante. También tuve la oportunidad de ocupar muchos cargos.
Arranqué mi carrera política en 1995, siendo concejal y presidente del Concejo Municipal de Avia Terai, una municipalidad de segunda categoría. En ese momento había alrededor de 15 mil habitantes en la localidad. Después tuve la oportunidad de desempeñarme en distintos espacios.
Fui director ejecutivo del Pami en el Chaco, diputado nacional, ministro de Salud Pública, presidente del Insssep, presidente de Lotería Chaqueña y director del hospital 4 de Junio. En un momento, en un contexto difícil, pedí licencia en el Congreso para venir a desempeñarme como director del hospital de Sáenz Peña.
Tuve la oportunidad de estar en distintos lugares. También fui candidato a intendente de mi pueblo, Avia Terai, y candidato a intendente de Sáenz Peña. No obtuve resultados favorables, pero la política es así: se gana y se pierde. Lo importante es nunca perder las convicciones y, menos aún, la vocación política.
Por eso hoy le comento, con absoluta convicción, que estoy convencido de que puedo ser el candidato a gobernador del justicialismo. Estoy trabajando para eso, por supuesto con absoluto respeto hacia mis compañeras y compañeros que tienen la misma aspiración.
Pretendo ser el gobernador de la transición entre los dirigentes de mayor trayectoria y las nuevas generaciones del justicialismo. Tenemos un enorme bagaje de dirigentes jóvenes muy capaces, que con el tiempo adquirirán la madurez y la formación necesarias para ocupar los primeros lugares.
Pero me parece que en este tiempo necesitamos una transición ordenada, responsable, respetuosa, con trayectoria y experiencia. Por eso lo estoy haciendo con gran convicción, con una enorme vocación y con el convencimiento de que el pueblo del Chaco me conoce, sabe quién soy y que cuento con muchísimas adhesiones.
Hay que seguir trabajando, hay que recorrer, hay que escuchar. El pueblo demanda ser escuchado, porque no somos nosotros los dueños de la verdad. Muy por el contrario, debemos tener siempre el oído atento, porque siempre dije que el dirigente que deja de escuchar al pueblo pierde el rumbo, y eso nunca nos tiene que ocurrir.
Estoy convencido de este trabajo que estoy realizando. Y respecto de la región, la veo con mucha preocupación también, porque tenemos un gobierno nacional que está pensando solamente en los números, en que le cierren los números.
Fíjese que hoy seguramente ustedes habrán visto que estaban celebrando que el riesgo país estaba en 430 puntos. ¿Qué significa eso para el chaqueño? ¿Qué beneficio tiene para el ciudadano común? Absolutamente ninguno. Esos números sirven para obtener menores tasas de interés en los créditos internacionales que pueda tomar el ministro Caputo, pero no para el ciudadano de a pie.
No significan nada porque ni siquiera reducen la tasa de interés de las tarjetas de crédito, que tienen endeudadas a muchas familias para comprar alimentos o para acceder a un crédito destinado a adquirir un televisor, por ejemplo. Absolutamente nada.
Por lo tanto, tienen otro modelo de país, y ese no es el modelo de país que nosotros queremos. Entiendo que nuestra región, para desarrollarse, necesita estar unida: chaqueños, correntinos, formoseños, misioneros y entrerrianos. Incluso el norte de Santa Fe tiene características territoriales muy parecidas a las nuestras.
Debemos trabajar juntos: los gobernadores, los legisladores nacionales y los legisladores provinciales. Necesitamos impulsar legislaciones nacionales que resulten beneficiosas para nuestra comunidad y para nuestra región. Tenemos una idiosincrasia distinta a la de las provincias patagónicas o sureñas.
La demanda está en nuestra gente, en nuestro pueblo y en nuestra región. Soy muy optimista respecto de esto, pero creo que debemos trabajar mucho. Y eso requiere diálogo, mucho diálogo entre gobernadores, legisladores nacionales y legisladores provinciales.
Hay un enorme desafío por delante y un gran compromiso. Yo asumo el compromiso de hacerlo y de trabajarlo fuertemente porque creo que somos hermanos: chaqueños, formoseños, correntinos y misioneros. Todos estamos juntos en este proceso.
Debemos trabajar firmemente para defender la hidrovía y para impulsar la construcción del segundo puente Chaco-Corrientes. Esto es imprescindible para el desarrollo productivo y económico de ambas provincias. El segundo puente es una necesidad urgente.
Hay que trabajarlo, sentarse, dialogar, acordar y encontrar la mejor forma de financiar su construcción de manera urgente, porque el puente que tenemos actualmente ya está colapsado y necesitamos resolver esa situación.


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