la guerra en Irán acelera la inflación y caen las expectativas de crecimiento


Malas noticias para la economía alemana, la más grande de la Unión Europea. Este año el crecimiento será de solo el 0,6% frente al 1,3% proyectado el a comienzos de este año. En cambio se han elevado las expectativas de inflación en torno el 2,8% como consecuencia de la crisis en los precios energéticos derivados de la guerra entre Irán y Estados Unidos, un conflicto que no logran concluir pese a reiterados anuncios de un próximo acuerdo por parte del presidente norteamericano Donald Trump.
Los sectores privados confían en que el gobierno implemente una política fiscal expansiva.
Alemania creció apenas el 0,2% en 2025 tras dos años de recesión. Se espera que gane un poco más de impulso en 2027 con un crecimiento del 0,9%, también por debajo de las previsiones anteriores que apuntaban al 1,4%.
Se espera que este año haya unos disminución de los precios de la energía, gracias a un acuerdo que ponga fin a la guerra lanzada por Israel y EE.UU. contra Irán. Pero los precios se mantendrán más altos que antes de la guerra por un largo período, estiman los expertos.
En cuanto a la inflación ser espera un promedio de 2,4% este año y 2,8% en 2027.
Una política necesariamente expansiva, aumentará al 2,7% del Producto Interno Bruto (PIB) este año y trepará al 6,4% el próximo, descendiendo levemente al 6,2% en 2027. Aumentará también el déficit de presupuesto, previsto al 4,2% para el año próximo.
Alemania es también el país más poblado de la Unión Europea, con 83 millones de habitantes, el 1% de la población mundial.
Este año existe el riesgo que se produzca una recesión en dos trimestres consecutivos. Los salarios podrían sufrir una baja de la capacidad de compra. El 64% de los alemanes consideran negativamente el rumbo de la economía.
Los repetidos shocks internos, en parte estimulados por los aumentos de los precios energéticos debidos a la guerra que no termina como promete Trump pueden frenar la recuperación.
Alemania debe afrontar desafíos importantes, tras las graves crisis que ha sufrido en los últimos años. También la invasión rusa a Ucrania y los cuatro años que lleva la guerra, han afectado al país que había logrado un boom de prosperidad comprando un petróleo ruso muy barato.
Sectores industriales clave como la industria quimica y la automovilistica han sido partiularmente golpeados por la crisis, causando una neta debilidad de la demanda y el aumento de los costos energéticos.
Pese a las previsiones positivas en 2026 y 2027, los expertos se muestran escépticos sobre el desarrollo sostenible de la economía alemana. Geraldine Dany Knedik, del Instituto Alemán para la Investigación Económica, afirma que “la economía alemana sigue en un terreno inestable. Si bien logrará mejorar en los dos próximos años, este empuje no durará mucho debido a las persistentes debilidades estructurales”.
El escepticismo de los expertos se apoya en la conciencia de que el crecimiento previsto se debe principalmente a programas de inversión gubernamentales y no a un mejoramiento sustancial de la competitividad de la economía alemana. Advierten que sin reformas estructurales radicales, el empuje positivo será de breve duración.
La economía alemana padece desafios estrurcturales que amenazan la competitividad a largo plazo. Un problema clave es el elevado costo de la energía y del trabajo unitario. Los consumidores industriales germanos pagan hasta cinco veces más por el gas y entre 1,5 y 2,5 veces más por la electricidad, en comparación con sus principales competidores geopolíticos. Los productos alemanes son menos competitivos en los mercados globales y las empresas tienden a desviar siempre más inversiones al exterior.
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