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Jesse Marsch, otro discípulo de la escuela Red Bull para poner en órbita al anfitrión discreto: Canadá | Mundial 2026 de Fútbol


El seleccionador de Canadá, Jesse Marsch (52 años), es uno de esos apóstoles de la iglesia futbolística de Ralf Rangnick, el influyente técnico alemán (hoy al frente de Austria) que creó escuela con la idea del gegenpressing, la presión atosigante al rival para recuperar el balón lo antes posible. La primera vez que Marsch y Rangnick se encontraron, la cosa acabó en una conversación tan acalorada sobre los conceptos del juego que casi pareció una discusión. Aquella charla, en realidad, era una entrevista de trabajo. Jesse optaba al puesto de entrenador del New York, equipo que pertenecía a la factoría Red Bull, donde Ralf cortaba el bacalao, así que este estadounidense se marchó del encuentro con la idea de que nunca sería el elegido. Pero a los 15 minutos recibió una llamada y un mensaje: “Ralf quedó encantado contigo”.

Aquel desconcertante inicio le daría acceso a ser ayudante del maestro, y dirigir al Salzburgo (donde estaba Erling Haaland) y el Leipzig, los grandes equipos de Red Bull. Le fue mucho mejor en el primer equipo que en el segundo, pero aquello resultó la culminación de un camino personal en los banquillos que él ha considerado casi “un proyecto de investigación”. Cada verano viajaba de Estados Unidos a Europa y tomaba apuntes de todo.

Desde hace dos años se ocupa de la selección de Canadá, puesto al que llegó tras suceder a Marcelo Bielsa en el Leeds y después de un año y medio en el paro. En ese tiempo de barbecho, creyó que se haría cargo de la selección de Estados Unidos, pero un cambio de opinión de última hora de la federación de su país lo dejó a las puertas, “devastado y furioso”, confesó después.

En Canadá existen “menos egos y esferas de influencia”, ha agradecido, aunque también ha reconocido que las bases futbolísticas son todavía precarias. “Nuestra federación está peor que la mayoría de los países africanos, y no estoy exagerando”, ha llegado a asegurar Jesse Marsch, que como futbolista tuvo una historia breve y modesta. Eso sí, fue compañero de Hristo Stoichkov en Chicago Fire. “A veces era difícil, se frustraba si las cosas no le salían, pero siempre estaba presente”, afirmó.

De momento, no le ha ido mal en la carretera secundaria de Canadá, a la que condujo a las semifinales de la Copa América de 2024.




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