Deportes
Tu vida y la Copa del mundo


Del Mundial 82 lo único que recuerdo es un cómic grande de tapas verdes rápidamente descascarilladas, que andaba por casa y que aprendí de memoria. Lo protagonizaba Naranjito y por allí pululaban el resto de las frutas, todas amigas de él (especialmente un plátano) mientras unos malos terribles acechaban, clavándole a Naranjito una jeringuilla que lo hacía enfermar. Ni un balón recuerdo, y nunca lo entendí. Pero el primer recuerdo futbolero fue en el bar Medusa de Sanxenxo un año después, con el 12-1 a Malta, cuando mi padre me levantó y rulé por las alturas entre los brazos de todos sus amigos. Eran todos, hago cuentas, veinteañeros.
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