Ferran Torres, el delantero de la selección que siempre muerde


Lo mejor de un partido anodino fue la constatación de que Ferran Torres sigue enchufado. Tras promediar esta temporada un gol cada 128 minutos agregó otro más en el amistoso de Riazor contra Irak en el que mordió la zaga rival como un tiburón tras conducir la pelota desde campo propio a la boca del gol. Un toque con la zurda para acomodarse el esférico, cinco con la diestra para cruzar cincuenta metros en diagonal y resolución de nuevo con el empleo de la siniestra. Poco después envió otro remate al larguero. “Por confianza no va a ser, pero es un extra poder marcar un gol”, explicó tras el partido. Ferran se siente referencial y llega al Mundial con poderío, como uno de los cuatro capitanes de un equipo que se va a pasar este viernes sobre el Atlántico en ruta hacia su retiro en la Baylor School de Chattanooga.
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