Pérez Pons alerta que la caída del consumo es una “consecuencia directa del ajuste” y advierte que las familias ya no pueden comprar carne

Datos oficiales de INDEC confirman que las ventas de supermercados (-9,7%) y los mayoristas (-21,7%) acumulan un desplome estructural respecto a 2023, asfixiando a los almacenes de barrio y al circuito normal de compras.
Ante los intentos oficiales de instalar un supuesto rebote económico, el diputado provincial Santiago Pérez Pons salió al cruce de la narrativa gubernamental y presentó una radiografía lapidaria sobre el estado del consumo masivo en la provincia del Chaco y el país, responsabilizando de forma directa a las políticas de ajuste nacional y a la complicidad de la administración local.
Los datos procesados a partir de los relevamientos del INDEC demuestran que la crisis estructural no da tregua: los supermercados acumulan una caída del -9,7% en relación con los niveles promedio de 2023, mientras que los mayoristas registran un derrumbe histórico del -21,7%, convirtiéndose en el segmento más castigado al reflejar la incapacidad de los pequeños comercios de proximidad para reponer stock y de las familias para adquirir alimentos en volumen. En el ámbito provincial, las ventas de supermercados en Chaco profundizan la crisis con un retroceso interanual que supera el -5% y ya se ubican -15% vs. 2023, castigando severamente la economía regional (mucho más que en el promedio nacional).
«Nos quieren vender un relato de recuperación que solo existe en un Excel dibujado, mientras la realidad de las familias chaqueñas es de una angustia total. La caída simultánea de los supermercados y de los mayoristas demuestra que el almacenero de barrio no vende y que la gente ya no se puede stockear; el circuito formal se rompió por completo», señaló Santiago Pérez Pons.


La heladera vacía: el desplome histórico en la mesa de los chaqueños
Este colapso comercial impacta de manera dramática y directa en la alimentación básica. A la caída de los canales formales se suma el desplome del consumo de alimentos esenciales: las ventas de carne se contrajeron un 15,9 % interanual y se posicionan un 20,1 % por debajo de 2023, arrastrando el consumo a un promedio inferior a 47 kilos anuales por habitante (apenas unos 900 gramos semanales), el nivel más bajo de los últimos treinta años. Esta tendencia de achicamiento se replica en una merma drástica en la ingesta de lácteos (-7,2% vs. 2023) y productos de bebidas (-34,4% vs. 2023).
«El consumo no es una inversión ni un lujo ostentoso. Consumir en nuestra provincia es poder prender el fuego para un asado el domingo con la familia, es festejar un cumpleaños sin reventar la tarjeta, o algo tan elemental como asegurar un plato de comida caliente todas las noches en la mesa de nuestros hijos», enfatizó el ex ministro de Economía de la Provincia.
Para Pérez Pons, la combinación de salarios pulverizados, la suba del costo relativo de los alimentos y el descomunal tarifazo a las familias confirma que el modelo económico actual logró su objetivo central: vaciar la economía doméstica de las grandes mayorías trabajadoras, dejando a la provincia del Chaco en una situación de extrema vulnerabilidad social.
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