Borja Iglesias, un futbolista auténtico y comprometido socialmente: “Voy a vivir lo mejor de mi carrera, que es disfrutar de un Mundial” | Mundial de Fútbol 2026


Borja Iglesias (Santiago de Compostela, 33 años) es un futbolista diferente. Un jugador que, siempre con una sonrisa de oreja a oreja, se sale del estereotipo que se tiene de lo que es un futbolista. El delantero gallego, que vuelve a vivir un gran momento de forma en lo deportivo desde que aterrizó en Vigo con el Celta, es un tipo que no duda a la hora de pronunciarse por causas sociales e injusticias: la xenofobia, la homofobia, la causa palestina o el caso Rubiales. Y eso le pasa factura en determinados foros. No es el caso del seleccionador Luis de la Fuente, que lo ha llamado para que integre el equipo español que viajará al Mundial de EEUU, México y Canadá que arraca el próximo jueves día 11. Antes, un amistoso contra Irak en A Coruña (hoy, a las 21.00; La1), donde estará El Panda, Borja Iglesias.
El ariete, que vivirá su primera Copa del Mundo, fue objeto de críticas y burlas cuando fue uno de los pocos futbolistas en tomar partido y exigir la dimisión de Luis Rubiales por el beso a Jenni Hermoso tras el Mundial conquistado por la selección femenina en Australia en 2023.
Tras la rueda de prensa del expresidente de la RFEF y su famoso “no voy a dimitir”, Iglesias salió al paso para renunciar a la selección. “Estoy triste y decepcionado. Como futbolista y como persona no me siento representado por lo que ha pasado hoy en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. Me parece lamentable que sigan presionando y poniendo el foco sobre una compañera”, afirmó entonces el delantero en referencia a Jenni Hermoso. Para concluir: “Vestir la camiseta de la selección española es de lo más grande que me ha pasado en mi carrera. No sé si en algún momento volveré a ser una opción, pero he tomado la decisión de no volver hasta que las cosas cambien y este tipo de actos no queden impunes. Por un fútbol más justo, humano y decente”.
Llegaron entonces las burlas en redes sociales. “Tú no vas más a la selección ni pagando”, le escribieron. O “¿Tú quién eres? No eres nadie, eres un delantero del montón”. Comentarios de este tipo empezaron a caer en el perfil del futbolista. Pero no todo quedó ahí. Desde su paso por el Real Betis, donde coincidió con Aitor Ruibal y Héctor Bellerín, otros dos futbolistas que rehúyen del prototipo de jugador vinculado a una masculinidad tóxica, el delantero se pinta la uñas y ha recibido en incontables ocasiones insultos homófobos.
El último episodio ocurrió este año en el partido que disputó con el Celta ante el Sevilla en la capital andaluza. “A ver si te mueres, maricón de mierda”. “Sinvergüenza, vete a tu casa. ¡Píntate las uñas, maricón!”, fueron algunos de los insultos homófobos que soportó el jugador, que se tomó con humor estos comentarios. “Qué raro, si esto en el fútbol no pasa nunca”, comentó con ironía Iglesias.
Su llegada a Vigo fue ideal desde el principio, con una gran comunión en el vestuario y con la grada. La afición se volcó con el compostelano tras los insultos sufridos en Sevilla. Y se organizó un movimiento colectivo para que los aficionados pudieran pintarse las uñas y recibir así al equipo para el siguiente partido en casa ante el Rayo Vallecano en una muestra de apoyo al jugador. “Nos posicionamos contra el odio y la discriminación”, clamaban los seguidores celtistas.
Borja Iglesias profundizó sobre la homofobia en el fútbol en una entrevista con el diario francés L’Équipe. “Pienso que sería mucho más feliz siendo “maricón” que siendo como ellos, llenos de odio, sin nada mejor que hacer que lanzar insultos al final de un partido”, dijo. Y añadió: “Lo que me molesta es que una persona gay tenga miedo de salir del armario por este tipo de reacciones. No poder ser uno mismo y amar a quien uno quiera es inaceptable, por eso la lucha contra la homofobia es esencial y por eso estoy involucrado”.
El delantero del Celta trabajó para volver a la selección española. Y su buen rendimiento con el club vigués, con el que ha terminado la temporada con 18 goles y tres asistencias, le devolvió a una convocatoria. Primero en el parón de selecciones de octubre del año pasado y después en el de marzo. “Al final, no estaba tan equivocado”, dejó caer el futbolista en esa segunda ventana.
Ahora, con la mirada en el Mundial, el delantero pasará primero por Galicia, su tierra, para disputar el amistoso de España contra Irak antes de viajar a Estados Unidos con la expedición. “Volver a Galicia es bonito. Intento competir de la manera que toca porque es la forma de estar más sano. No pienso en lesionarme, intento centrarme en el partido y disfrutar como hago habitualmente”, ha explicado el futbolista este miércoles en la rueda de prensa previa al encuentro.
Borja Iglesias cumplirá un sueño que tenía desde niño. Siempre con sus principios y valores como prioridad. “Es algo que hasta que no lo viva de verdad no le daré la importancia que tiene. Antes del anuncio de la lista estaba bastante tranquilo. El trabajo estaba hecho y no dependía de mí. Pero cuando empezó la cuenta regresiva sí que me puse un poco nervioso. Creo que soy muy afortunado. Voy a vivir lo mejor de mi carrera, que es disfrutar de un Mundial”, remató.
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