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¿Derechos del niño o libertad religiosa? Bélgica tiene en la mira la circuncisión


La circuncisión ritual judía (bris milá) podría tener los días contados en Bélgica. La Justicia belga investiga a dos mohelim (especialistas religiosos que realizan la circunscripción a recién nacidos) después de que fueran denunciados por rabinos por realizar esa circuncisiones sin tener autorización para ello.

El caso arrancó hace un año tras la denuncia de varios rabinos. La Fiscalía ordenó el registro de los domicilios de varios mohelim y acusó a dos de ellos de realizar circuncisiones sin la preceptiva licencia médica obligatoria. Esa práctica no es algo nuevo en los ambientes judíos ultraortodoxos de Amberes, lo nuevo es que las autoridades judiciales intenten hacer cumplir la ley y la novedad es que sea a partir de una denuncia de un rabino.

Las leyes belgas obligan a que cualquier procedimiento médico -y la circuncisión ritual infantil se considera un procedimiento médico- debe hacerlo un profesional sanitario cualificado. Para la Fiscalía de Amberes, los mohelim no tenían la cualificación necesaria y la práctica ritual de la circuncisión, como la realizaban, en recién nacidos, era un daño corporal a menores y una práctica ilegal.

La investigación se convirtió con los meses en un escándalo internacional. El pasado febrero, el embajador de Estados Unidos en Bélgica, Bill White, escribió un mensaje en X al respecto acusando a Bélgica de ser un país antisemita, exigiendo al Gobierno paralizar el proceso judicial (el Gobierno no tiene autoridad de paralizar nada ante una Justicia independiente) y pidiendo que se modifiquen las leyes para que esas prácticas no se consideren ilegales.

El canciller israelí Gideon Saar, muy crítico con Bélgica, uno de los países que califica de genocidio el asesinato de decenas de miles de palestinos de Gaza a manos del Ejército israelí y país que reconoce al Estado de Palestina, dijo que el proceso judicial contra los mohelim era “vergonzoso” porque utilizaba el derecho penal belga contra una práctica religiosa.

Bélgica respondió. La cancillería convocó al embajador de Estados Unidos para soltarle un responso y dijo que sus acusaciones eran “una injerencia en un proceso judicial independiente”. Al embajador se le recordó que la ley belga exige que la circuncisión se lleve a cabo dentro del marco de la ley sanitaria en vigor.

Ningún país europeo prohíbe la circuncisión ritual judía, aunque en algunos casos, como en Bélgica, choque con su legislación sanitaria.

La comunidad judía del país teme que este caso de pie a que las autoridades belgas avancen hacia la prohibición total de la circuncisión ritual judía. Aseguran que llevan siglos practicando esa circuncisión de forma segura y que acabar con ella prohibiría cualquier tipo de circuncisión que no fuera la realizada por motivos médicos.

La Asociación Judía Europea escribió a la presidente de la Comisión Europea (que no tiene competencias en la materia) para que “reafirme el compromiso de la Unión Europea con la protección de la libertad religiosa”. Esta asociación asegura que los mohelim reciben formación tanto sobre el ritual como sobre aspectos médicos de la circuncisión.

También consideran que este tipo de investigaciones, debates y eventuales restricciones a sus prácticas tradicionales fomentan el antisemitismo y hace que los judíos belgas se sientan menos seguros. Las autoridades aseguran que sólo piden que se cumpla una ley destinada a proteger a la infancia y recuerdan que la denuncia que originó el caso provenía precisamente de un rabino.


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