Deportes

La fe acerca al Sevilla a la salvación tras derrotar a un Espanyol que acumula 18 partidos sin ganar


La fiesta en Nervión fue de las grandes. Llegó cuando menos se esperaba, cuando el Espanyol ganaba por 0-1 y solo quedaban 10 minutos para el final. Entonces, Castrín, un chaval de Lugo, decidió tirar hacia adelante e iniciar una carrera majestuosa, que acabó con un gran regate en el área y un disparo que se comió Dmitrovic. Era el minuto 82 y el Sevilla igualaba el tanto de Dolan. Nervión estalló porque sintió que en esa carrera, en ese acto de fe, en ese error de Manolo González por mantener a un Roberto muy cansado que no paró a Castrín, estaba la vida. Un paso de gigante hacia la salvación que plasmó Akor en el minuto 92. Otro error inaudito del Espanyol. Un balón en largo que se comieron Cabrera y Calero para que Akor hiciera el 2-1. Las lágrimas afloraron en los espectadores del Espanyol. La emoción estalló en el Pizjuán, entregado a la causa de un equipo de muy escasa calidad, pero que tiene fe, que alimenta un espíritu que hace nada le llevaba a conseguir títulos. El peso de la institución, de la camiseta, ese peso que sostiene a duras penas el Espanyol, ahora más cerca de Segunda.

Seguir leyendo


Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba