Masters de Roma 2026: Sabalenka, otra derrota y preocupación: juego pobre y dolores a las puertas de Roland Garros | Tenis | Deportes

Difícil, realmente difícil imaginar lo sucedido este sábado en el Foro Itálico de Roma, donde la número uno del mundo, Aryna Sabalenka, se retira eliminada por una jugadora que a finales de año colgará la raqueta, Sorana Cirstea. ¿Seguro? “Bueno, si gano el torneo tal vez lo reconsidere…”, bromea la rumana, una fija en la franja intermedia del pelotón durante las últimas temporadas y beneficiada ahora por las dudas que han envuelto de repente a la bielorrusa. En un abrir y cerrar de ojos, la de Minsk sufre —ya se llevó un varapalo en Madrid—, teme por el ranking —Elena Rybakina, segunda, puede darle un jugoso bocado estos días— y decae físicamente. Roland Garros asoma en dos semanas.
“Trato de decirme a mí misma que nunca se pierde, sino que se aprende”, intenta relativizar tras el 2-6, 6-3 y 7-5 encajado ante Cirstea, de 36 años y que frente al juego deslabazado y a tirones de la gobernadora del circuito, propone el sello característico: ni frío ni calor, siempre regular. Ella, tenista neutra. Así será hasta la última recta. Sabalenka, en cambio, parece haberse sumergido durante esta gira de tierra en aquellos viejos tiempos de tantos extremos, sin continuidad y empujada tan solo por la inspiración de sus golpes. La mayoría de los días le basta, pero de nuevo no. Insuficiente. No brilló en la Caja Mágica, donde la rindió Hailey Baptiste (25º), y sucumbe otra vez contra todo pronóstico.
A la propuesta, deficiente, se añade la preocupación, pues durante el partido reclama a la fisio y se duele de la espalda y el costado. Precisará luego: “El problema está en la zona lumbar, conectada con la cadera, así que limita el movimiento de rotación completo”. De nuevo sin buenas sensaciones, ha cedido hasta seis veces el servicio —como ya sucedió contra Baptiste— y se lleva otro buen revolcón. Comienza firme, pero pierde el buen rumbo y acaba cediendo. “No he jugado bien desde el principio. Aunque haya empezado ganando, enseguida me he dado cuenta de que mi cuerpo no me permitía competir como quería”, razona. “Y ella es una luchadora, podría seguir jugando más tiempo”, añade.
Cirstea es la jugadora más veterana que bate a una número uno sobre arcilla, y mientras ella se debate entre continuar o no —“es una gran victoria, pero solo una tercera ronda; veremos qué me depara la vida…”—, la bielorrusa se marcha cabizbaja porque en los últimos tiempos ha ido perdiendo fuelle. Hasta cierto punto lógico, por otra parte. La arena no es su hábitat natural —solo tres de sus 30 títulos han sido sobre esta superficie, los tres en Madrid— y su chasis acusa ahora una propuesta tan arrolladora como agresiva; muy próximo el percance, por cierto, a Roland Garros. Dispone de dos semanas de margen para recuperarse y los cuidados, y por su mente solo pasa una idea: freno de mano. “Supongo que tendré que descansar, ese es el plan”.

Ambiciosa como pocas o ninguna, a su trazado estelar hasta marzo —trofeo en Brisbane, final en Melbourne y doblete en Indian Wells y Miami; quinta de la historia en lograrlo— le han sucedido los baches de abril y mayo, a trompicones aquí y allá. Tuvo que renunciar a Stuttgart por unos problemas físicos y el rastro dejado en los dos últimos torneos no es nada halagüeño, teniendo en cuenta además que París todavía se le resiste —perdió el curso pasado en la final contra Coco Gauff— y que no caía tan pronto en un escenario de esta categoría (1000) desde 2024 (Miami). Después de 23 triunfos y una sola derrota en el primer trimestre, llega un doble tropezón que siembra de interrogantes su desembarco en el Bois de Boulogne.
Ahora mismo, su trono no corre peligro. La renta sobre Rybakina es de 1.405 puntos, pero si la kazaja —citada este domingo con la filipina Alexandra Eala— firma una buena actuación en la capital italiana, podría quedar en el aire. Su despedida fue la noticia del día, aunque la afición local lamentó el adiós de su mejor jugadora y campeona de la última edición, Jasmine Paolini. La transalpina, de 30 años, no pudo con la belga Elise Mertens (4-6, 7-6(5) y 6-3) y próximamente ya no figurará entre las diez más fuertes de la lista de la WTA; en concreto, el traspié le costará una caída de al menos cinco puestos, del ocho al trece, si no más.
LOS ESPAÑOLES, ROZANDO EL PLENO
A. C.
Después de un arranque poco esperanzador, al haber perdido de golpe a cinco representantes, el tenis español encontró este sábado bálsamo gracias a las victorias de Alejandro Davidovich, Martín Landaluce y Pablo Llamas. Tres de cuatro. Únicamente cedió Roberto Bautista (6-4 y 6-0 para Brandon Nakashima).
Davidovich se impuso a Cristian Garín en un duelo equilibrado (7-6(2) y 6-4, en 1h 54m), mientras Landaluce superó al veterano Marin Cilic gracias a una magnífica actuación (doble 6-4, tras 2h 07m) y asciende virtualmente al puesto 88º, su mejor ranking.
El madrileño se topará con el italiano Mattia Bellucci y el malagueño con Andrey Rublev. El foco, sin embargo, se dirige ahora a Llamas, quien en su segunda experiencia en un Masters 1000, ya ha logrado dos victorias. Es su primer triunfo contra un top-30, Corentin Moutet: 6-4, 3-6 y 7-6(4), en 3h 02m.
Llamas, de 23 años y atacado con insistencia por las lesiones, muñeca y codo, se impuso al francés (30º) en un pulso vibrante. Su progresión en el Foro Itálico le permite escalar al puesto 122º y el lunes se enfrentará a Daniil Medvedev, exento de la primera ronda y beneficiado ahora por la renuncia de Tomas Machac.
Por otra parte, Jannik Sinner debutó sin fisuras. El italiano, de 24 años, venció por 6-3 y 6-4 a Sebastian Offner y se encontrará en la próxima ronda con Jakub Mensik. En el cuadro femenino también avanzó Gauff, obligada a remontar ante la argentina Solana Sierra: 5-7, 6-0 y 6-4.
Este domingo, Rafael Jódar se medirá en el último turno de la central (no antes de las 20.30, Movistar+) a Matteo Arnaldi. También intervendrán figuras Alexander Zverev (Blockx) o Iga Swiatek (Cocciaretto). Según adelante el pronóstico, la lluvia podría torpedear el transcurso de la jornada.
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