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El Espanyol tiene una cita con el abismo en el Pizjuán: “Nadie quiere llegar a la última jornada jugándose la permanencia” | Fútbol | Deportes


Lo que hace unas semanas era una inquietud lejana se ha convertido en una urgencia para el Espanyol. El partido del año para el conjunto perico ya tiene fecha y rival: este sábado el cuadro blanquiazul (39 puntos) visita el Sánchez-Pizjuán con solo dos puntos de ventaja sobre el Sevilla (37). La línea del descenso la marca el Alavés con 36.

Para entender lo que se juega el Espanyol en ese partido hay que hacer un poco de memoria. Solo hay que volver a octubre, cuando el equipo de Manolo González era una de las revelaciones de La Liga, vivía instalado entre los seis primeros y en Cornellà se pronunciaba la palabra Europa sin que nadie se riera. Era un Espanyol sólido, con identidad, con una afición que había vuelto a ilusionarse después de años de ascensos y descensos.

Lo que ha pasado desde entonces es difícil de explicar. El equipo se ha ido deshaciendo partido a partido, sin que nadie haya encontrado la manera de frenarlo. Desde el 22 de diciembre de 2025, el Espanyol no gana. Fue un 1-2 frente al Athletic en la jornada 17. Los 34 puntos que el equipo sumó en la primera vuelta se han convertido en un colchón que se acorta jornada a jornada.

El problema, sin embargo, no son solo los puntos. Es la sensación. Este Espanyol no tiene soluciones. Manolo González no las encuentra desde el banquillo, no aparecen en los cambios. El equipo que en la primera vuelta había encajado solo 17 goles en 17 jornadas lleva semanas siendo incapaz de mantener la portería a cero.

Javi Puado, capitán del equipo, no estará el sábado por lesión pero ha querido hablar antes del partido. “No estamos en disposición de pedir nada a la afición. Ahora les tenemos que dar. Tenemos que lograr la permanencia y que la próxima temporada sea diferente”. Su entrenador va en la misma línea. “Estamos convencidos de que el equipo se salvará”, afirmó Manolo González en la rueda de prensa previa al encuentro. “No contemplamos otra situación”. El técnico también avisó de lo que necesitará el equipo mañana en el Pizjuán: “Es un partido para tener mucha personalidad, para ser valientes con el balón. La presión es para los dos equipos, no solo para el Espanyol”.

Es el argumento al que se aferra el espanyolismo en los peores momentos: este club sabe sobrevivir. Bajaron en 2020, volvieron en 2021, descendieron de nuevo en 2023, ascendieron en 2024 y el año pasado se salvaron en la última jornada tras ganarle 2-0 a Las Palmas. Si hay un vestuario que conoce este tipo de presión, es este.

Conocer esa presión, sin embargo, no significa que sea más fácil de gestionar. “Nadie quiere llegar a la última jornada jugándose la permanencia. Pero cada temporada es diferente y la gestión de cada situación también es diferente. Hay que sacarlo adelante con trabajo y determinación”, subrayó Manolo González, en la previa del viaje a Sevilla. En la agenda blanquiazul están: el Athletic en el RCDE Stadium, Osasuna en El Sadar y de nuevo en Cornellá frente a la Real Sociedad para cerrar la Liga. Cuatro partidos, ninguno fácil.

Mientras el equipo intenta sobrevivir en el campo, el club ya mueve fichas en los despachos. La presencia de Monchi en el palco del RCDE Stadium el domingo, invitado por el presidente Alan Pace e intentando pasar desapercibido bajo una gorra, encendió todos los rumores sobre su posible incorporación al proyecto perico. El que fue el arquitecto del Sevilla más glorioso de su historia podría tener algún papel en el futuro del club. Pero antes de hablar de proyectos, queda lo urgente: salvarse.


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