Provinciales

Cierres de locales históricos: el rostro de la crisis que se llevó más de 3.100 empresas

El Día del Trabajador dejó en el Chaco una postal atravesada por la preocupación. Con una economía en retroceso, caída sostenida del consumo y un entramado productivo en retracción, la provincia acumuló en los últimos dos años el cierre de más de 3.100 empresas, entre industrias, comercios y pequeñas unidades productivas, según datos de consultoras regionales elaborados sobre la base de registros oficiales .
El cierre de empresas y comercios emblemáticos como el Hotel Covadonga, Estación Confort, o las sucursales de cadenas nacionales como Musimundo Carsa, e Hipermercados Libertad son la cara más visible de esto.
Traducidos al empleo esto significa que desde fines de 2023 se perdieron al menos 8.647 puestos de trabajo registrados en el sector privado, lo que posiciona al Chaco como la provincia con mayor caída relativa del empleo en el NEA, con una contracción del 7,84%.
En ese contexto, la conmemoración del pasado 1 encontró a sindicatos, trabajadores y cámaras empresarias coincidiendo en un diagnóstico: la crisis ya no es coyuntural sino estructural, y su profundidad se evidencia tanto en los números como en los casos concretos que modifican la vida cotidiana de las ciudades.

Producción
en retroceso
El cierre de empresas en el Chaco no es un fenómeno aislado ni reciente. De acuerdo a los informes técnicos de la consultora Politikon Chaco, basados en datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT), el proceso comenzó a fines de 2023 y se profundizó en distintas etapas hasta el primer cuatrimestre de 2026.
En una primera fase, entre diciembre de 2023 y junio de 2024, se registró la desaparición de 580 empresas empleadoras. Luego, entre julio de 2024 y septiembre de 2025, se sumaron otras 860 firmas menos. Pero fue en el último tramo, desde octubre de 2025 hasta abril de 2026, cuando el ritmo de cierres se aceleró, impulsado por la persistente caída del consumo y el deterioro de la cadena de pagos.
«El problema es que no encontramos un piso», sostuvo el presidente de la Unión Industrial del Chaco (Uich), Aldo Kastón, al analizar el escenario. «Las nuevas industrias que se inauguran no alcanzan a reemplazar lo que se pierde», afirmó, al tiempo que reclamó medidas urgentes para sostener al sector productivo.

Cierres emblemáticos
Más allá de las estadísticas, la crisis se volvió tangible en el cierre de empresas y comercios históricos que formaban parte de la identidad local.
Uno de los casos más impactantes fue el del hotel Covadonga, un ícono de Resistencia que, tras 74 años de actividad ininterrumpida, cerró sus puertas a fines de marzo de 2026. El establecimiento no solo representaba una referencia en el sector hotelero, sino también un espacio de encuentro social, político y cultural. Su cierre dejó a 30 trabajadores sin empleo y marcó el fin de una etapa para el microcentro.
A este caso se sumó el de Estación Confort, un comercio con 48 años de trayectoria que anunció su cierre definitivo en abril. La firma argumentó la imposibilidad de sostener la actividad frente a la caída de ventas y el aumento de costos operativos.
También se registraron cierres en cadenas comerciales de mayor escala. La firma Carsa, operadora de sucursales de Musimundo, confirmó la baja de locales en la provincia, lo que implicó cerca de 100 despidos directos.
El panorama también alcanza a grandes establecimientos. Uno de los focos de mayor preocupación es la situación del Hiper Libertad en Resistencia, que quedó fuera del acuerdo de traspaso de sucursales a otra firma a nivel nacional.
Actualmente, la empresa busca vender el fondo de comercio, pero la negociación presenta un obstáculo clave: la continuidad de los trabajadores. «La empresa pretende vender con el personal incluido, pero los compradores no quieren absorber la antigüedad», señalaron fuentes gremiales, lo que mantiene en vilo a más de 60 empleados.
Mientras tanto, el predio no cerrará completamente, ya que sectores como gastronomía y el paseo comercial seguirán funcionando.
La caída de las ventas minoristas, que acumulan meses consecutivos en baja, y la pérdida del poder adquisitivo de los salarios configuran un escenario donde el consumo básico se resiente.
Desde la Cámara de Comercio local advirtieron que «se nota un parate importante en el consumo», y señalaron que muchos negocios ya no logran cubrir sus costos operativos.

Contexto nacional
El cierre masivo de empresas responde a una combinación de factores que se retroalimentan.
Por un lado, la caída del consumo aparece como el principal motor del deterioro. Las ventas minoristas llevan casi un año en descenso, en un contexto donde los ingresos pierden frente a la inflación.
Asimismo, los costos operativos -especialmente tarifas de servicios e impuestos- aumentaron de forma sostenida, afectando la rentabilidad de las pymes. «La presión tributaria y los costos fijos son hoy inviables para muchas empresas», coincidieron referentes del sector.
A esto se suma el contexto nacional. Un informe de la organización Fundar señala que en la Argentina cerraron más de 24 mil empresas entre 2024 y 2026, en lo que constituye el período de mayor destrucción de unidades productivas en el inicio de una gestión presidencia.
El impacto es más fuerte en sectores vinculados al mercado interno, como la industria, el comercio y la construcción, que son precisamente los pilares del entramado productivo chaqueño.
Dentro del mapa económico, la industria y la construcción aparecen como los rubros más afectados. «La paralización de la obra pública generó el cese de actividades de contratistas locales, con impacto directo en el empleo vinculado al sector de la construcción.
En paralelo, la industria enfrenta una caída de actividad que, según datos sectoriales, supera el 11% en algunos rubros. La apertura de importaciones y el encarecimiento de costos profundizan el problema.
«La cadena de pagos está rota», advirtieron desde la Uich, señalando que muchas empresas no pueden acceder al crédito ni sostener su capital de trabajo.

transformación
El impacto en el empleo es uno de los aspectos más sensibles de la crisis.
Al cierre de 2025, el sector privado formal en el Chaco alcanzó un piso histórico de 71.560 trabajadores, mientras que la informalidad supera el 48% en el Norte Grande.
Ante la pérdida de empleo asalariado, se observa un crecimiento del cuentapropismo. Muchas personas recurren a actividades independientes como estrategia de subsistencia.
Este fenómeno refleja un cambio en la estructura del mercado laboral: menos empleo formal, mayor precarización y una economía cada vez más fragmentada.

La respuesta política
El deterioro económico tiene consecuencias directas en el tejido social. El aumento del desempleo, la caída de ingresos y la incertidumbre laboral generan un clima de preocupación generalizada.
En este escenario, el gobierno provincial impulsa medidas orientadas a atraer inversiones y aliviar la carga fiscal.
Sin embargo, desde distintos sectores advierten que las respuestas llegan tarde frente a una crisis ya instalada.
El Chaco enfrenta el desafío de sostener su entramado productivo y evitar que la crisis se profundice aún más.
El cierre de empresas no es solo un dato estadístico: es la expresión concreta de un proceso que impacta en la vida de miles de familias y redefine el presente y el futuro de la provincia.


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