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Trump anuncia que retirará miles de soldados de bases alemanas y castiga a Merz


La relación transatlántica que marcó la seguridad europea desde el final de la Segunda Guerra Mundial sigue su camino hacia la ruptura. El presidente estadounidense Donald Trump anunció en la medianoche del miércoles en sus redes sociales que Estados Unidos retirará buena parte de los más de 38.000 soldados que tiene estacionados en bases militares alemanas.

Alemania es el país europeo donde Estados Unidos tiene más personal, además de una de sus mayores bases fuera de territorio nacional, la de Ramstein.

El anuncio se hace justo después de que el jefe del Gobierno alemán, el conservador Friedrich Merz, criticara la actuación de Estados Unidos en Irán. Merz llegó a decir que Estados Unidos estaba siendo “humillado” por Irán y que la Administración estadounidense “no tiene una estrategia convincente” para su guerra contra el régimen iraní.

Merz ha ido cambiando de posición desde que empezó la guerra. Al principio, para no criticar de ninguna manera a Trump y ponerse del lado del estadounidense, dijo que estaban “en la misma página”, que entendía la guerra y sus motivos y que Alemania la apoyaba, aunque eso no significa ayuda militar.

En una visita a la Casa Blanca que fue muy criticada porque Merz asintió mientras Trump atacaba al británico Keir Starmer y al español Pedro Sánchez, Alemania se puso del lado estadounidense.

Esa estrategia duró apenas unos días. Para finales de marzo Berlín ya apoyaba, en una cumbre europea, la posición de consenso de sus socios europeos al decir que la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán “no es nuestra guerra”.

Pero lo que parece haber hecho cambiar más radicalmente al jefe del Gobierno alemán son los efectos económicos del conflicto en forma de aumento de los costos energéticos y, por ende, de la inflación. La Comisión Europea calcula que la factura energética de los últimos dos meses para los europeos ya es casi 30.000 millones de euros superior a lo que hubiera sido sin el conflicto contra Irán y sus derivadas.

El anuncio de Donald Trump de retirar tropas de Alemania debe entenderse como un castigo a Merz, igual que la Casa Blanca baraja, según memorándums que filtra a agencias de prensa, castigar a otros países que han sido críticos con la guerra o que no han ayudado a Estados Unidos como Trump hubiera pretendido.

Se apunta sobre todo a España, por las críticas de Pedro Sánchez a la guerra y su negativa a que Estados Unidos use para el conflicto las bases de uso conjunto en España e incluso que sobrevuele territorio español.

El giro con Alemania es el más difícil de entender. Berlín se había convertido con Merz, que llegó al poder apenas tres meses después que Trump, en el alumno aplicado de las exigencias estadounidenses. Alemania está disparando su gasto militar y aspira a llegar al 3,7% del PBI para 2030, un gasto que convertirá a los alemanes en la primera potencia militar europea de largo, un movimiento que empieza a genera reticencias en capitales como París y Londres.

Con la extrema derecha neonazi y prorrusa de AfD superando a los conservadores de la CDU de Merz en los sondeos, muchos analistas se preguntan qué pasará si en 2029 se da la posibilidad remota, pero no imposible, de que AfD llegue al poder y se encuentre a los mandos de una superpotencia militar.

Pero ese aumento del gasto militar, que en parte va a la industria estadounidense, era lo que había pedido Estados Unidos. Por lo que este castigo, porque así es como hay que entenderlo según fuentes diplomáticas europeas, puede deberse simplemente a que Trump se molestó por las críticas de Merz.

En la base alemana de Ramstein se encuentran los cuarteles del Mando Europeo de Estados Unidos y un cambio alteraría los planes anunciados por Washington de estacionar en bases alemanas misiles Tomahawk de largo alcance. Alemania también había pedido a Estados Unidos otros materiales de ataque a distancia como medida preventiva contra Rusia.

En julio de 2020, al final de su primer mandato, Trump ordenó retirar 12.000 soldados de bases estadounidenses en Alemania, pero el Congreso rechazó el plan y el Pentágono no pudo forzar su cumplimiento antes de que su entonces sucesor y ahora antecesor Joe Biden llegara a la Casa Blanca.


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