Provinciales

Avanza la campaña antigripal y refuerzan la importancia de vacunar a grupos de riesgo

En el inicio de la temporada otoñal, la provincia del Chaco avanza con la campaña de vacunación antigripal en medio de una alta demanda por parte de la población y un esquema logístico que se distribuye de manera progresiva. Desde el Ministerio de Salud, la referente del Departamento de Inmunización, Eliana Medina, confirmó a Radio Facundo Quiroga, que las dosis se están aplicando priorizando a los grupos de riesgo, al tiempo que insistió en la necesidad de sostener las coberturas para evitar complicaciones graves asociadas a enfermedades respiratorias.
La funcionaria explicó que la campaña se desarrolla con normalidad, aunque con cambios en la modalidad de entrega de vacunas por parte de Nación. “Con la campaña de vacunación antigripal vamos muy bien, debido a que hay una alta demanda. Si bien la logística de entrega ha cambiado un poco, porque tuvimos entregas más fraccionadas, de a poco van ingresando las vacunas a la provincia y se distribuyen a las regiones sanitarias”, señaló.
En ese contexto, detalló que la estrategia sanitaria se enfoca en alcanzar a la población objetivo, es decir, los sectores con mayor riesgo de desarrollar complicaciones. Entre ellos se encuentran niños de entre 6 y 24 meses, personas mayores de 65 años, embarazadas, puérperas, personal de salud, fuerzas de seguridad y personas con factores de riesgo como enfermedades crónicas.“La vacuna antigripal no está destinada a toda la población, sino a un grupo específico. Es importante recordar quiénes deben recibirla porque son quienes pueden tener mayores complicaciones si se enferman”, sostuvo Medina.

Mitos
Uno de los puntos que la especialista buscó aclarar es el alcance real de la vacuna. En ese sentido, desmintió una de las creencias más extendidas entre la población: que la inmunización evita completamente la enfermedad. “Cuando uno se vacuna, en realidad lo que previene son las complicaciones. No quiere decir que no se va a enfermar, pero sí que el cuadro será menos grave”, explicó.
A modo de ejemplo, indicó que en adultos mayores la vacuna puede evitar cuadros severos como neumonía, mientras que en embarazadas permite transferir anticuerpos al bebé antes del nacimiento. “Cuando la embarazada se aplica la vacuna, le pasa anticuerpos al niño por nacer, lo que ayuda a prevenir complicaciones en los primeros meses de vida”, afirmó.
En la misma línea, también abordó otro mito frecuente vinculado a los efectos adversos. “Muchas veces pasa que una persona se vacuna y en paralelo está incubando un virus respiratorio. Entonces se enferma y cree que es por la vacuna, pero no es así. La vacuna es inactivada, no produce la enfermedad”, aclaró. Y agregó: “Lo más común es sentir dolor en el sitio de aplicación o alguna molestia leve, pero no desarrollar un cuadro gripal por la vacuna”.
Medina también destacó la incorporación en los últimos años de nuevas herramientas de prevención, como la vacuna contra el virus sincicial respiratorio (VSR), destinada a mujeres embarazadas entre las semanas 32 y 36 de gestación. Según explicó, su aplicación permitió una reducción significativa en las consultas pediátricas.
“Se ha podido detectar que desde que se implementó esta vacuna se redujeron alrededor de un 70% las consultas por este virus”, indicó. El VSR es una de las principales causas de bronquiolitis en menores de un año y puede derivar en cuadros graves, incluso con riesgo de vida.
La referente sanitaria remarcó que este tipo de avances evidencian el impacto positivo de las políticas de inmunización sostenidas en el tiempo. Sin embargo, advirtió que en los últimos años se registró una caída en las coberturas de vacunación, especialmente a partir de 2019, lo que genera preocupación en el sistema de salud.“Hoy tenemos que hacer un esfuerzo para que los padres vacunen a sus hijos. Es importante que entiendan que el único perjudicado es el niño”, expresó. En ese sentido, recordó que muchas enfermedades que hoy no presentan brotes visibles, como el sarampión o la poliomielitis, se mantienen controladas gracias a décadas de vacunación.“Si hoy no vemos las secuelas de esas enfermedades es porque hace más de 40 años se viene trabajando con el calendario. Pero si dejamos de vacunar, esas consecuencias van a volver a aparecer”, advirtió.
En relación a la vacunación en adultos, Medina señaló que existen esquemas que muchas personas desconocen o no completan, como la hepatitis B o los refuerzos de la vacuna triple bacteriana. “Todos los mayores de 21 años deberían aplicarse un refuerzo, y hay muchas personas que no lo saben”, indicó.
También hizo referencia a la vacuna contra la fiebre amarilla, que en la provincia solo se aplica de manera sistemática en el departamento Bermejo, mientras que para viajeros depende de la disponibilidad de dosis. “Actualmente contamos con un stock limitado que proviene de una donación. Una vez que se termine, habrá que esperar nuevas adquisiciones”, explicó.
En cuanto a la vacuna contra el dengue, que no forma parte del calendario nacional pero sí está disponible en la provincia para ciertos grupos, Medina recomendó su aplicación como medida preventiva ante posibles brotes futuros. “Sabemos que hubo una reducción importante de casos en los últimos años, pero el comportamiento del mosquito puede cambiar y generar nuevos brotes”, advirtió.

Acceso
Por otra parte, la funcionaria abordó una de las principales consultas de la población: qué sucede con quienes desean vacunarse pero no pertenecen a los grupos priorizados. En ese sentido, aclaró que si bien pueden acceder a la vacuna de manera privada, el sistema público debe priorizar a quienes tienen mayor riesgo.“Las personas sanas pueden vacunarse, pero desde los centros de salud no tenemos autorización para hacerlo porque debemos garantizar primero la cobertura de la población objetivo”, explicó.
Finalmente, Medina insistió en la importancia de acercarse a los vacunatorios y mantener al día el calendario, tanto en niños como en adultos. “La vacunación es una herramienta fundamental de prevención. No solo protege a quien la recibe, sino también a toda la comunidad”, concluyó.
En un contexto marcado por la circulación de enfermedades respiratorias y la necesidad de fortalecer el sistema sanitario, las autoridades remarcan que la inmunización sigue siendo una de las estrategias más efectivas para reducir hospitalizaciones, complicaciones y muertes evitables.

Cobertura, riesgo y población objetivo en Argentina

Cada año, la campaña de vacunación antigripal en Argentina se organiza con un criterio estratégico: priorizar a los grupos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves. Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, la población objetivo ronda los 10 millones de personas, incluyendo niños pequeños, adultos mayores, embarazadas, personal de salud y personas con enfermedades crónicas. En este esquema, la vacuna es gratuita y obligatoria para estos grupos, y se distribuye de manera escalonada en todas las provincias.
En términos epidemiológicos, la gripe no suele representar un riesgo elevado para la población general sana, pero sí puede derivar en cuadros severos en personas vulnerables. Cada invierno, las infecciones respiratorias agudas generan miles de internaciones en el país, y la influenza ocupa un lugar central entre las causas. Por eso, las autoridades insisten en que la vacuna no apunta a evitar el contagio en sí, sino a reducir hospitalizaciones, complicaciones como neumonía y la mortalidad asociada.
Las coberturas de vacunación antigripal también se vieron afectadas en los últimos años. Informes sanitarios advierten que, si bien existe una alta demanda inicial, muchas veces no se logra completar la inmunización en todos los grupos priorizados. En adultos mayores, por ejemplo, la cobertura suele ubicarse por debajo de lo esperado, mientras que en embarazadas persisten dificultades vinculadas al acceso y a la desinformación. Este escenario obliga a reforzar las campañas de concientización cada temporada.
Otro aspecto clave es la logística de distribución. A diferencia de otras vacunas del calendario, la antigripal se produce y distribuye cada año en función de las cepas circulantes definidas a nivel internacional, lo que implica tiempos específicos de entrega. Esto explica por qué, en muchas provincias, las dosis llegan de manera fraccionada y la campaña se extiende durante varias semanas. Aun así, los especialistas coinciden en que vacunarse antes del pico de circulación viral —generalmente entre mayo y julio— es fundamental para garantizar la protección oportuna.

¿Quienes deben vacunarse?

  • Grupos de Riesgo (con orden médica): Personas de 9 a 64 años con enfermedades respiratorias, cardíacas, obesidad, diabetes, etc..

*Personal de salud: Una dosis anual.

*Embarazadas y Puérperas: Una dosis en cualquier momento de la gestación o tras el parto.

*Niños: De 6 a 24 meses (dos dosis si es la primera vez


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