Franco Colapinto hizo delirar a 600 mil personas en Palermo

El piloto pilarense recorrió este domingo las calles de la Ciudad de Buenos Aires a bordo de un monoplaza de Fórmula 1. El piloto realizó varias pasadas con un histórico Lotus E20 de 2012, equipado con un motor Renault V8 de 2.4 litros, cuyo potente sonido generó una fuerte reacción en el público, entre el asombro y la fascinación.
La Ciudad de Buenos Aires vivió una jornada histórica con la exhibición de Franco Colapinto, quien recorrió un circuito callejero en Palermo ante una multitud estimada en 600 mil personas. El evento, que tuvo lugar sobre las avenidas Libertador y Sarmiento, reavivó la ilusión del regreso de la Fórmula 1 al país tras más de una década.
El piloto argentino hizo rugir un motor V8 cuyo sonido se escuchó a varios kilómetros, en una postal que evocó a la máxima categoría del automovilismo mundial. El circuito, de tres kilómetros de extensión, se desarrolló en torno al Monumento a los Españoles, donde Colapinto realizó trompos y aceleraciones que dejaron marcas en el asfalto y en la memoria de los fanáticos.
Tras su primera vuelta, cerca del mediodía, el corredor ya había hecho historia al convertirse en el primer argentino en manejar un auto de Fórmula 1 por las calles porteñas.
Desde temprano, miles de personas colmaron la zona. Familias enteras y, en su mayoría, jóvenes, llegaron con banderas, carteles y merchandising del piloto y del equipo Alpine. Los balcones de los edificios se transformaron en improvisadas tribunas, en una escena que recordó al tradicional circuito de Mónaco.
Visiblemente emocionado, Colapinto destacó la experiencia: “Fue impresionante, hubo mucha gente y lo disfruté. Es un orgullo enorme estar acá”, expresó, y agregó: “Ojalá que dentro de muy poquito tengamos un Gran Premio de Fórmula 1 en Argentina”.
El piloto realizó varias pasadas con un histórico Lotus E20 de 2012, equipado con un motor Renault V8 de 2.4 litros, cuyo potente sonido generó una fuerte reacción en el público, entre el asombro y la fascinación.
Sobre el cierre, una segunda exhibición elevó aún más el entusiasmo: con una bandera argentina y un look inspirado en los corredores clásicos, Colapinto volvió a salir a pista, consolidando una jornada que combinó espectáculo, nostalgia y una fuerte apuesta a futuro.
Más allá del espectáculo en sí, la jornada representa el reencuentro entre el público argentino y un representante nacional en el “Gran Circo”, algo que no ocurría con esta magnitud desde hace años. En ese contexto, la convocatoria masiva en Palermo no hace más que confirmar el impacto que genera Colapinto y el renovado entusiasmo por la máxima categoría en el país.
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