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Pedro Sánchez encabeza una cumbre de líderes progresistas mundiales para «proteger la democracia» ante el embate de las derechas

Es un fin de semana agitado para las voces más representativas de la izquierda mundial que, reunidas en Barcelona y con el presidente Pedro Sánchez como anfitrión, se trazaron un objetivo: preservar la democracia, a la que consideran amenazada por los embates de las derechas.

En un llamado a la acción en estéreo, el mensaje tuvo dos altavoces en simultáneo. La IV Reunión en Defensa de la Democracia y la Movilización Progresista Global, que clausuraron el presidente Sánchez y el brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva.

Presidida por Sánchez, la IV Reunión en Defensa de la Democracia, a la que asistieron veintiún países -muchos de ellos representados por sus presidentes- planteó el SOS del multilateralismo y la necesidad de remodelar las Naciones Unidas, la urgencia en acordar reglas para la gobernanza digital y el empeño por combatir las desigualdades.

Esta reunion se superpuso con la Movilización Progresista Global que duró viernes y sábado y en la que participaron 6.500 asistentes.

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, con el jefe del gobierno de España, Pedro Sánchez, en el encuentro en Barcelona. Foto: EFE

“No basta con resistir”

“No basta con resistir. Tenemos que liderar”, dijo Pedro Sánchez este sábado en su discurso de bienvenida a la reunión en defensa de la democracia.

Lo escuchaban Lula Da Silva, el presidente de Colombia, Gustavo Petro; el de Uruguay, Yamandú Orsi, y Claudia Sheinbaum, de México, entre otros mandatarios.

“La democracia no puede darse por sentada -agregó Sánchez-. Vemos ataques al sistema multilateral. Un intento tras otro de impugnar las reglas del derecho internacional y una peligrosa normalización del uso de la fuerza.”

El ex presidente de Chile, Gabriel Boric, insistió sobre el diagnóstico: “La democracia no es el estado natural de las cosas -señaló-. Hay que cuidarla, es frágil. Requiere conciencia y mucho trabajo.”

“El riesgo es que a la democracia se la vacíe por dentro mientras se la ataca por fuera -insistió Sánchez-. Por eso nuestra respuesta no puede ser meramente defensiva, resistir. Tenemos que proponer, liderar. Que a la democracia no sólo hay que defenderla sino también fortalecerla.”

“La democracia no es un destino. Es una construcción cotidiana”, postuló Lula en el cierre de la movilización progresista, antes de que Power to the people (Poder para la gente), el himno de John Lennon, cerrara el acto como banda de sonido.

Durante la IV Reunión, Sánchez se refirió al grupo de presidentes como “una comunidad política en construcción”.

“Un grupo de países para proteger y fortalecer el sistema democrático”, definió Sánchez la reunión que surgió como un espacio de diálogo lanzado por Brasil, Chile, Colombia y Uruguay.

“Es el inicio de un movimiento que tiene que actuar los 365 días al año para que podamos restablecer lo más sagrado del mundo que es la democracia y el multilateralismo”, dijo el brasileño Da Silva, cuando cerró la Movilización Progresista Global.

Pedro Sánchez, durante la sesión plenaria que cierra la Movilización Progresiva Global, este sábado en Barcelona. Foto: EFE

Prioridades

“Ha llegado el momento de que las Naciones Unidas sea renovada, reformada y, por qué no, dirigida por una mujer”, propuso el presidente español.

Según él, el multilateralismo sólo podrá sobrevivir “si se reforma para reflejar la realidad del mundo en el siglo XXI. Siendo más eficaz, más transparente, democrático, inclusivo”.

La segunda prioridad es encuadrar la democracia digital: “La tecnología puede ser una herramienta de progreso pero no se gobierna sola. Sin reglas, nos divide y nos hace más dependientes. No podemos permitir que la desinformación gobierne nuestras sociedades ni que los algoritmos premien el odio”, dijo Sánchez.

La tercera prioridad es el combate contra la desigualdad. “Cuando el progreso no se distribuye, la democracia pierde legitimidad -aseguró el anfitrión del evento-. Ahí es donde crece el extremismo. El extremismo no abre la grieta sino que ocupa el espacio.”

La relación entre México y España

La vista de Sheinbaum, la primera a España en los casi dos años que lleva de mandato, estuvo cargada de significado por el distanciamiento que hubo entre ambos países por los abusos cometidos por la conquista española.

En 2019, el ex presidente Andrés López Obrador envió una carta al rey Felipe VI y al papa Francisco solicitando que dieran unas disculpas a los mexicanos. Nunca obtuvo respuesta pero este año, el monarca español admitió excesos.

Sheinbaum, que no lo convocó a su asunción como sí hizo con otros jefes de Estado, sí invitó al rey de España al Mundial de fútbol que tendrá a México como una de sus sedes.

“No hay crisis diplomática, nunca la ha habido”, dijo la presidenta mexicana cuando llegó a la reunión con sus colegas. Sólo subrayó: “Es importante que se se reconozca la fuerza de los pueblos originarios para nuestra patria”.

Sin embargo, cuando le tocó saludar a los presidentes que participaban en la sesión de la IV Reunión, se presentó de este modo: “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias, aquéllas que fueron acalladas, esclavizadas y saqueadas, pero que nunca fueron derrotadas”.

“Porque hay memorias que no se conquistan y raíces que nunca se arrancan”, dijo Sheinbaum, con voz pausada, antes de postular a su país como escenario para la V reunión de presidentes progresistas.

Pedro Sánchez recibió este sábado a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, en Barcelona. Foto: EFE

Sheinbaum propuso una declaración conjunta contra la intervención militar en Cuba y «destinar el 10 por ciento del gasto mundial en armamento para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas».

Fuentes de la Internacional Socialista, que organizó la movilización progresista junto al Partido Socialista Europeo y a la Alianza Progresista, comentaron a Clarín que el foro de este fin de semana cobra más sentido que nunca no sólo porque reúne a las izquierdas, que no siempre comulgan, sino también porque posiciona con solidez al progresismo ante algunos conservadurismos que comienzan a resquebrajarse, como demostraron las elecciones húngaras, en las que Victor Orban fue derrotado, o la negativa de la primer ministra italiana Giorgia Meloni de renovar su pacto con Israel, decisión que fue criticada por el presidente estadounidense Donald Trump.

María Corina Machado en Madrid

Y mientras en Barcelona hacía ebullición la izquierda, en Madrid, la opositora venezolana y Premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, era mimada con homenajes y condecoraciones por parte del Partido Popular y de Vox.

Este sábado, la presidenta regional madrileña le otorgó la medalla de oro de la Comunidad de Madrid y luego se rodeó de venezolanos y simpatizantes a los que convocó en la Puerta del Sol.

Pedro Sánchez le había hecho saber que las puertas de la Moncloa estaban abiertas para un encuentro, pero Machado lo rechazó.

“Creo que por lo ocurrido en estas últimas horas en la demostración -dijo María Corina sobre la agenda de eventos progresistas en Barcelona- dicha reunión no es conveniente.”


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