La final de Copa puede coronar a Musso como relevo de Oblak | Fútbol | Deportes

Bajo la canícula que abrasa el Cerro del Espino de Majadahonda, Juan Musso (San Nicolás de los Arroyos, Argentina; 31 años) se pone a dar toques a un balón cada vez que aguarda su turno. Mientras el preparador de porteros Pablo Vercellone pone a prueba los reflejos de Jan Oblak y el canterano Salvador Esquivel, Musso exhibe su habilidad con los pies evitando que la pelota caiga al suelo. Este sábado defenderá la portería del Atlético de Madrid ante la Real Sociedad y se cumplirá el acuerdo al que llegó con su entrenador desde que llegó al Atlético en el verano de 2024 procedente del Atalanta. La Copa del Rey completa, incluida la final, era su ventana y su competición para demostrar que era la competencia real que Simeone reclamaba para Oblak.
Lo que no se preveía es que le discutiera la titularidad al portero de cabecera del técnico ahora que el Atlético, además de la final de mañana, se ha metido en las semifinales de la Champions League. En un principio, la doble cita con el Arsenal la jugará Oblak y también los siete partidos de Liga restantes. Sin embargo, Musso ha logrado ese plus de confianza y tranquilidad que instala entre sus compañeros y en los mentideros rojiblancos de que su presencia no altera al equipo. Vercellone es el único miembro del cuerpo técnico de la era Simeone que se mantiene desde que este se hiciera cargo del equipo en diciembre de 2011. Tras pulir a Thibaut Courtois y a Oblak, Vercellone asiste a una pugna por la titularidad que no vivía desde que Moyá competía con el propio guardameta esloveno. “Tenemos mucha confianza en todos los jugadores del plantel y con Musso no ha sido diferente”, asegura Cardoso cuando es inquirido por el impacto del meta suplente. “Es un tío que trabaja mucho, que cuando ha tenido las oportunidades lo ha hecho fenomenal”, abunda el centrocampista estadounidense.
Hasta la lesión que ha mantenido a Oblak un mes fuera de los terrenos de juego, Musso se había hecho valer con actuaciones más o menos sobrias, con su buen pie y su tranquilidad para participar en la salida del balón en situaciones delicadas. Esta fue una de las razones por la que el pasado martes Diego Pablo Simeone tomó la histórica decisión de sentar a Oblak, ya recuperado, en el partido de la vuelta de los cuartos de final ante el Barcelona. “Juan tuvo un impacto muy bueno, como muchos que a principio de temporada no estaban jugando y eso demuestra el nivel de competitividad que tenemos”, asevera Giuliano Simeone.

Musso, internacional argentino y con visos de ser convocado por Scaloni para el Mundial, no solo fue decisivo para tratar de superar la asfixiante presión que ordena Hansi Flick. Musso dio un paso más en la contienda que mantiene con Oblak con varias paradas salvadoras. Es en este apartado donde realmente un competidor debe hacer sombra para amenazar la condición de indiscutible de un portero de talla mundial como Oblak. Este pertenece a la estirpe de los guardametas capaces de hacer más de una parada milagrera en un mismo partido y Musso, el martes ante el Barcelona, realizó dos providenciales. El cabezazo a quemarropa que le detuvo con el pie a Fermín, nada más encajar el 0-2, evitó que los azulgrana se pusieran por delante en la eliminatoria. Antes había sacado una buena mano a Lamine Yamal en un tiro esquinado.
“En realidad, Oblak compite contra sí mismo. Es uno de los mejores de la historia. Siempre ha sido bueno, pero Musso, tiene un físico privilegiado. Es alto y muy fuerte, domina los gestos básicos del portero, es rápido e intuitivo y tiene determinación para salir por arriba”, le describe Moyá. La final de la Copa será otra prueba para confirmar que Musso no hace extrañar a Oblak.
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