El Real Madrid lo pone todo en revisión: de las dudas con Arbeloa a la conexión pendiente Vinicius-Mbappé | Fútbol | Deportes


Carlo Ancelotti ya advirtió hace un año y medio de que el fútbol no es tan sencillo como apilar nombres. “[En la 2023-24] ganamos Liga y Champions, y ese verano llega el mejor jugador del mundo [Kylian Mbappé]. Todos piensan que va a ser un paseo. Uno más uno son dos. Pero uno más uno no siempre son dos en el fútbol”. El italiano lanzó este aviso en diciembre de 2024, casi de tapadillo durante un breve rapto de tranquilidad dentro de una campaña que estaba mostrando todas las precariedades de un equipo que ahora, 16 meses después y más allá de los lamentos arbitrales de Múnich, afronta un futuro muy delicado e incierto, a punto de cerrar su segunda campaña seguida sin títulos importantes. Las dos de Mbappé.
En Valdebebas se proponían este jueves un periodo de calma y reflexión para meditar sobre los muchos frentes que ha abierto la crisis. Entienden que el nivel de la plantilla permitía obtener mejores resultados, aunque asumen que quizá deberán volver a intervenir con nuevos fichajes. Uno de los puntos a debate es el futuro de Álvaro Arbeloa, que ha tomado algunas decisiones en las alineaciones que no han contentado del todo en los despachos y que no ha mejorado los resultados de Xabi Alonso.
El técnico, cuyo entorno admitía dos días antes de la cita con el Bayern que quedar eliminado le restaba muchas opciones de continuar, reiteró en la sala de prensa del Allianz Arena que él era un soldado de la casa y no pondría pegas a nada. Cuando se anunció su ascenso al primer equipo en enero, la entidad no aclaró para cuánto tiempo firmaba. De los 21 partidos que ha dirigido, ha perdido siete.
Los días de reflexión afectan a un vestuario del que los últimos tres entrenadores se han quejado por seleccionar los esfuerzos. La apuesta por el dúo Vinicius-Mbappé, no obstante, no parece en duda, según se desliza desde la entidad, aunque sí queda pendiente que la conexión se engrase tras dos cursos mejorables. En cuanto a los contratos que terminan este verano, Alaba no seguirá, Rüdiger apunta a una renovación de un año y existen dudas sobre Carvajal.
Mientras en los despachos reflexionan y ponen el momento en revisión, el Bernabéu espera a todos el próximo martes, contra el Alavés. La cita será un momento clave en la trama para conocer hasta dónde alcanza el enfado de la gente. Desde enero, una gran mayoría del estadio se ha levantado contra los jugadores en dos ocasiones y un sector del anfiteatro ha apuntado al palco. En los minutos previos al encuentro contra el Levante, la tarde de la monumental pitada, miembros del club visiblemente nerviosos acudieron a los responsables de la grada de animación, controlada desde la entidad, para intentar encontrar un punto de amortiguación ante la gran bronca que se esperaba.
Menos goles con Kylian
La imagen del banquillo de Múnich, con más de 170 millones desembolsados el pasado verano sin hueco en el once (Mastantuono, Huijsen y Carreras), simbolizó los renglones torcidos del Madrid, que firmó su derrota número 26 en las dos últimas temporadas (casi una cada cuatro encuentros), cuando venía de solo dos en la anterior. Los refuerzos en la defensa se muestran verdes o desconectados, y en la media se sigue esperando un organizador, aunque la gran cuestión, de carácter casi existencial, es la convivencia sobre el césped de Vinicius y Mbappé. En los siete partidos recientes que el francés no disputó por la lesión, o que solo apareció en los minutos finales, el brasileño anotó cinco goles. Sin embargo, en los cuatro siguientes que Kylian ha salido como titular, el extremo se ha quedado a cero.
El peso de ambos frente a los bávaros, un rival que sufre a sus espaldas, ha vuelto a confirmar que la mezcla no liga. Entre los dos han acumulado 20 tiros en toda la eliminatoria y solo Mbappé facturó dos dianas, por debajo de lo que debía haber conseguido según el cálculo de goles esperados de Opta (2,5). El francés, señalado como la viga maestra del proyecto, ofrece una situación muy paradójica: suma 40 tantos (solo tres jugadores —Cristiano, Lewandowski y Benzema— habían marcado como él 15 en una edición de la Champions), aunque su engrase en los circuitos del equipo deja muchos momentos de desconexión. Su producción particular alcanza niveles extraordinarios, pero la del equipo incluso ha bajado ligeramente: 2,3 dianas por partido en la 2023-24 (sin él) y 2,2 en las dos siguientes (con él).
La renovación de Vini
Mientras, Vini, al que el Bernabéu le dedicó en enero una bronca como no se recordaba a un jugador en la era moderna y ha seguido recibiendo silbidos esporádicos, se marchó de Alemania con cero regates y el lamento por desperdiciar el 2-4 en una ocasión muy clara en la segunda parte. El brasileño se encuentra a ocho meses de convertirse en agente libre si antes no renueva un contrato que expira en 2027.
La mezcla insuficiente de ambos ejemplifica mejor que en ningún otro caso, como avisó Carletto, que uno más uno, a veces, no son dos. El asunto afecta al sistema nervioso de un conjunto construido a partir de las jerarquías de sus estrellas. “Si vas a quitar a alguno de los de arriba, asegúrate bien de que vas a ganar todos los partidos 4-0”, comentaba hace unos meses una fuente con acceso directo a Valdebebas.
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