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Se retira Roberto Bautista, el luchador que conmovió al tenis y respetado por todos | Tenis | Deportes

El tenis sigue pasando de página y va cerrándose una época. Se marcha el suizo Stanislas Wawrinka (41), le acompañará el francés Gael Monfils (39) y se unirá a estas ilustres despedidas otra especial, la de Roberto Bautista. Dos días después de celebrar su 38º cumpleaños, el tenista español anuncia que esta será su última temporada. Contra su voluntad, claro. Pocos o ninguno consiguen vencer al desgaste de la élite y si por él fuera, hubiera competido hasta el infinito. Le gusta demasiado lo que hace. “El levantarme cada día para ir a entrenar y el seguir adquiriendo conocimientos para seguir mejorando es como un veneno”, resumía hace dos años en Wimbledon. Pero incluso eso, el veneno, termina agotándose. Bien rodeado, ahora se despide.

Siempre sencillo, siempre discreto. Sin ruidos. Desde ese plano de sobriedad que le gusta. Y muy agradecido. “He vivido mi sueño durante muchos años. He dado todo lo que tenía dentro en cada entrenamiento y en cada partido. Ahora siento que ha llegado el momento de empezar a despedirme, de disfrutar cada torneo de una forma diferente y de cerrar esta etapa con gratitud hacia mi querido tenis”, desliza en el mensaje, los tres escuetos audios que llegan este jueves a los buzones de los periodistas. Respirará más tranquilo Novak Djokovic, que todavía estira la cuerda. “Está muy infravalorado. Es muy consistente, muy inteligente y nunca pierde el control”, decía el serbio en julio de 2019, tras el pasaje individual más importante del español.

Ese día, Bautista exprimió al gran campeón masculino de todos los tiempos en las semifinales de Wimbledon. Al compás, Roger Federer le definía como un “tipo duro” y afirmaba que sentía mucho respeto por él, ganador de 12 trofeos —’s-Hertogenbosch en 2014, el primero, y Amberes 2024 el último— después de 21 campañas como profesional. Sucede que las lesiones estaban en los últimos tiempos a la orden del día y que pese al cuidado extremo de ese chasis (ni un gramo de grasa), articulaciones y musculatura levantan bandera blanca: hasta aquí, que no es poco. Él, escuela Murray. Trabajo puro y duro pasión. “Ha sido mi ejemplo, el jugador en el que me he fijado mucho”, comentaba a este periódico coincidiendo con el adiós del escocés.

Lo dejará Bautista como un tenista reconocido y también temido, áspero en casi todas las circunstancias. Cabeza dura y magníficos tiros, derecha y revés; su presencia en el cuadro solía representar una trampa, o como mínimo, un mal rato. Astilloso. Llegó a ser el noveno del mundo y para el imaginario quedará la Copa Davis de 2019. Entonces, Rafael Nadal firmó ocho puntos para el equipo español, pero al recuerdo la acompañan los apellidos Bautista Agut. Padre y madre, Joaquín y Ester. De una desgracia a otra. La atmósfera emocional de esos días se multiplicó por cien y España alcanzó la séptima y hasta ahora última Ensaladera. “Lo de Rober es de otro planeta”, decía aquel Nadal triunfador. “Es una de las cosas más increíbles que he visto en un deportista”, añadía el entonces capitán, Sergi Bruguera.

Acarició un Masters 1000 —vencido en 2016 por Murray en la final de Shanghái— y se distinguió como un tenista de corte clásico, peloteo prototípico de la academia española, y a la vez moderno: la pista dura como zona de confort. Piernas pada dar y regalar —fue canterano del Villarreal— y golpes con intención, colmillo, pocos gratuitos. Señor competidor. Siempre luchando. “A él hay que ganarle todos los puntos”, le elogia Toni Nadal. No ha regalado ni uno. Las fuerzas, sin embargo, se acaban y los contratiempos no le permiten alcanzar ese ritmo imprescindible para seguir debatiendo; solo once partidos este año y sin buen feeling, ahora descolgado. Lo dejará, pues, a finales de este año, satisfecho y entregado a su esposa y sus dos hijos, también a sus caballos. Una mala caída le costó una fractura de peroné.

“Quiero vivir hasta el último punto este año. Sentir el apoyo de la gente, competir una vez más en los torneos que han sido parte de mi vida y despedirme en la pista, que es donde siempre he sido más feliz”, comunica; “gracias a mi familia, a mi equipo, a mis amigos, a mis patrocinadores y a todos los que habéis estado ahí durante estos años. Y gracias, de corazón, a todos los aficionados que me habéis acompañado en cada momento”. Hombre de pocas palabras y penetrante mirada fija, se irá con todos los honores. Bautista, orgulloso ejemplo de los terrenales.

TODOS SUS TÍTULOS Año Superficie Rival
’s-Hertogenbosch 2014 Hierba Benjamin Becker
Stuttgart 2014 Tierra Lukas Rosol
Auckland 2016 Dura Jack Sock
Sofía 2016 Dura Viktor Troicki
Chennai 2017 Dura Daniil Medvedev
Winston-Salem 2017 Dura Damir Dzumhur
Auckland 2018 Dura Juan Martín del Potro
Dubái 2018 Dura Lucas Pouille
Doha 2019 Dura Tomas Berdych
Doha 2022 Dura Nikoloz Bsilashvili
Kitzbühel 2022 Tierra Filip Misolic
Amberes 2024 Dura Jiri Lehecka

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