Un fiable Sevilla se deshace con firmeza de un débil Osasuna | Fútbol | Deportes

Un magnífico Sevilla derrotó con absoluta solvencia a Osasuna para asentarse en la sexta posición de la tabla. Casi nada para un equipo que ha sufrido demasiado en las últimas temporadas y que ahora es solvente y poderoso, con jugadores de gran calidad, caso de Fofana, que marcan la diferencia. Con 17 puntos, el Sevilla le saca cinco puntos al séptimo clasificado, el Alavés. Una distancia que le hace vivir muy tranquilo y que, por el momento, le permite pensar, con argumentos, en una temporada para disfrutar, con la mente puesta, por qué no, en regresar a Europa. Hasta ahora, es el mejor, con diferencia, de esa Liga en la que compiten una multitud de equipos. Después de un duro uno de nueve puntos, el Sevilla volvió a ganar, con autoridad y buen juego. Y con una entrega de la grada que anticipa tiempos felices. Osasuna no está para nada. Jagoba Arrasate tiene mucho trabajo por delante. Es un equipo muy amanerado, débil lejos de El Sadar, donde no ha ganado en toda la temporada. Sufre demasiado y tiene poco talento. El Sevilla se lo comió.

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Odysseas Vlachodimos, Andrés Castrín, Gabriel Suazo, Kike Salas, Juan Iglesias, Chidera Ejuke (Rubén Vargas, min. 70), Lucien Agoumé, Félix Correia (José Ángel Carmona, min. 85), Youssouf Fofana, Isaac Romero (Manu Bueno, min. 70) y Lucas Stassin (Robbie Ure, min. 62)
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Aitor Fernández, Abel Bretones, Enzo Boyomo, Valentin Rosier (Iñigo Arguibide, min. 78), Alejandro Catena, Moi Gómez (Kike Barja, min. 78), Lucas Torró (Asier Osambela, min. 78), Jon Moncayola, Ante Budimir, Jonathan Dubasin (Raúl García, min. 62) y Rubén García (Raúl Moro, min. 62)
Goles 1-0 min. 23: Isaac Romero. 2-0 min. 81: Felix Correia
Arbitro Miguel Ángel Ortiz Arias
Tarjetas amarillas Catena (min. 28), Isaac Romero (min. 54), Valentin Rosier (min. 67)
Nervión vive un aire distinto. Después de tres temporadas de sufrimiento, el Sevilla se ha convertido en un equipo fiable. Un conjunto bien dirigido por Luis García Plaza, asentado en un buen centro del campo, donde destaca Fofana, y donde el propio técnico se va gustando. Por ejemplo, jugando ante Osasuna con dos delanteros, Stassin e Isaac Romero, y con dos extremos, además, como Ejuke y Correia. Un planteamiento valiente, atrevido, que acogotó a un Osasuna todavía lejos de lo que quiere Arrasate.
Solo un par de acercamientos de los navarros en un inicio algo chisposo llevaron la inquietud a una grada entregada. Nadie entiende del Balón de Oro en un Sánchez Pizjuán que comienza a recordar al de años pasados. A un acercamiento de Boyomo a la salida de un saque de esquina siguió un partido de dominio total del Sevilla. Correia falló solo ante Aitor, este rechazó también un disparo lejano de Kike Salas y lo mejor llegó en el minuto 24. Fofana demostró con su pase que, a veces, un pase atrás es mejor que uno adelantado. La visión de juego del excelente centrocampista del Sevilla tuvo un gran colofón en el disparo de Isaac Romero. Un golazo para poner por delante a su equipo. Osasuna, demasiado premioso, incapaz de hacer un regate, sin encontrar a Budimir, cayó ante el empuje de un buen Sevilla. Castrín lanzó alto con todo a favor y Aitor le sacó un buen balón a Ejuke. El extremo disfrutó ante Bretones. Regates y velocidad para conectar con la grada.
El Sevilla no salió tan jugón en la segunda mitad. Osasuna dio un paso adelante, aunque sin demasiada convicción. Realmente, el conjunto navarro jamás encontró la fórmula para crearle peligro al Sevilla, siempre seguro atrás. Apenas un disparo de Torró que sacó Suazo generó alguna inquietud. García Plaza movió bien el banquillo. Reforzó su centro del campo con la entrada de Bueno y Vargas entró por Ejuke. El Sevilla se recompuso, hasta el punto de que empezó a encadenar ocasiones de gol. Iglesias remató al palo tras un saque de esquina y Aitor salvó los muebles para su equipo con una buena estirada a remate de Kike Salas.
Arrasate lo intentó con Raúl y Moro. Luego, con un triple cambio con Osambela, Arguibide y Barja. Todo fue inútil. Nervión entró en modo caldera, Osasuna tocaba y tocaba sin peligro, mientras que el Sevilla se hacía fuerte con su ventaja tras el gol de Isaac.
Incluso se permitió dibujar un contragolpe maravilloso en las botas de Fofana. Vargas, muy bien en defensa, le robó el balón a Barja. Fofana se cruzó todo el campo en una conducción estupenda para asistir a su compañero Correia. El extremo recortó y batió a Aitor, que no pudo hacer nada después de un toque del balón en un defensa de Osasuna. La fiesta fue ya completa en un Pizjuán que vuelve a sonreír como antaño, como en los buenos tiempos.
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