Deportes

Diomande, del riesgo de un año sin jugar en Leipzig a explotar con el Madrid antes del clásico | Fútbol | Deportes

El minuto 71 del Real Madrid-RB Leipzig del miércoles dejó una de esas escenas a las que quizá haya que regresar en el futuro para reconocer en ella un punto de giro. José Mourinho retiró a Vinicius, despedido por el Bernabéu con una buena pitada, e introdujo a Yan Diomande, recibido con la alegría que procuran las nuevas esperanzas. El brasileño se iba sin haber intentado un solo regate. Su sustituto dio una asistencia y embocó el 4-1, una volea deslumbrante que culminaba su adaptación a la élite justo a tiempo para el clásico de esta noche en el que faltará Vinicius, sancionado.

El viaje del costamarfileño, de su colección de rechazos hace apenas dos años en academias de EE UU y clubes europeos hasta los focos del partido más impactante, ha sido asombroso. También en sus dos últimos episodios: las complejas negociaciones para su salida de Alemania, en las que sobrevoló incluso la amenaza de un año en la grada; y su integración a la dinámica de la primera unidad de Mourinho, demasiado lenta para algunos despachos del club, impacientes con el mayor desembolso de la historia de entidad.

Diomande explotó la temporada pasada en el Leipzig después de un fugaz paso por el Leganés, al que se lo compró por 20 millones de euros con 18 años. Entre los futbolistas de su edad que jugaban en las cinco grandes ligas europeas, solo Lamine Yamal, con cinco, completó ese curso más que sus 3,8 regates por partido. Y solo el azulgrana (0,86) y Endrick en Lyon (0,75) acumularon más contribuciones al gol (tantos y asistencias) que los 0,68 del costamarfileño.

Diagrama de dispersión

El Liverpool y el PSG se movieron para convencerle y para tratar de persuadir al Leipzig de que se lo vendiera. Pero ambos se retiraron por el precio de la operación. El club alemán sentía que no tenía necesidad de vender a otro de sus jóvenes talentos, como en su día Olmo y Gvardiol, y además hacía meses que había dejado de incluir cláusulas de rescisión en sus contratos, como la que ejecutó el Liverpool en 2023 para hacerse con Szoboszlai. Esa combinación de circunstancias le permitía solicitar cantidades bien por encima de los 100 millones de euros sin temor alguno a que la posible operación fracasara.

Con el club inglés y el francés fuera de la puja, y después de su notable Mundial con Costa de Marfil, el Madrid entró en escena. Consideraban que les permitía añadir amenaza por la banda derecha, e incluso cubrirse ante una posible marcha de Vinicius, que tanteaba una salida al Arsenal a menos de un año del final de su contrato.

El Leipzig rechazó de manera casi automática una primera oferta de unos 70 millones de euros. Y también las siguientes, incrementos de cinco en cinco, que provocaron un estancamiento de las conversaciones, según fuentes con conocimiento directo del proceso.

Entonces Roc Nation, la agencia de representación con la que Diomande había comenzado a trabajar en febrero, trató de presionar al club alemán para que aceptara un precio muy por debajo de lo que esperaba, y muy inferior a las ofertas de otros clubes. Sugirieron una posible rebeldía (el futbolista no se incorporó a la pretemporada en Austria), y el Leipzig respondió que su voluntad no era vender y que las medidas de presión exponían al jugador a la opción de una temporada en la grada. En ese punto, el Madrid subió los escalones necesarios y empezó a moverse por encima de los 100 millones, hasta cerrar el trato en 125 más 15 en variables.

Florentino Pérez pudo anunciar la contratación más cara de su presidencia el 6 de agosto, poco más de dos semanas antes del primer partido de Liga. Desde el comienzo, Mourinho tuvo que manejar las expectativas del alto mando del club. Le iba entregando sus primeros minutos, ratitos en cada partido, mientras recordaba que, inmerso en las negociaciones, no había completado una pretemporada canónica con el Leipzig.

No solo eso. Era consciente de su potencial, pero quería protegerlo de las expectativas, según fuentes cercanas al portugués. En los cinco primeros encuentros, le dio una media de 23 minutos. Diomande también se mostraba más tímido, y solo intentaba tres regates por cada 90. En los tres siguientes, la media subió a 70 minutos y dio una asistencia. El despegue definitivo ha llegado en los últimos cuatro, con tres titularidades, en los que intenta siete regates por cada 90 y lleva tres asistencias y tres goles, el último la volea a su exequipo, a cuatro días del clásico.




Source link

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba