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más de 100.000 personas marcharon en París contra Macron y hubo 135 detenidos por disturbios en el interior


La densa manifestación estudiantil, de la CGT y los Chalecos Amarillos “contra la vida cara” y las reivindicaciones para una escuela decente se inició el sábado a la tarde en París, entre la Porte de l’ Italie y la Porte de Vincennes, en calma. Un minuto de silencio se hizo en la marcha en la capital de Francia en homenaje a las víctimas del atentado racista ayer en Trappes.

Un mundo de gente. La manifestación se inició a las dos de la tarde y dos horas después había gente que no había comenzado a marchar y continuaba llegando al punto de partida. Varios kilómetros de manifestantes en marcha.

Un cambio de recorrido de la inicial movilización entre la plaza de la Bastille y la Nación se debió al atentado racista islamofóbico de ayer en Trappes, donde también hubo una marcha de duelo en la plaza del asesinato del boxeador de origen africano.

Fue decidido por el gobierno en el último momento y generó confusión y bronca entre los manifestantes. El temor era que la violencia del sábado de los Black Blocs y los vándalos se repitiera.

Pero hasta ahora la marcha fue pacífica, mejor organizada y bien vigilada por la seguridad de la CGT, con años de experiencia. La policía antidisturbios y los gendarmes están en la primera línea y no en la retaguardia de la marcha.

El nuevo recorrido es inusual. La última vez que hubo en este camino una marcha fue 20 años atrás. Forzó a los comerciantes, supermercados y bares a proteger sus comercios rápidamente y en la urgencia. Por la noche y esta mañana escaseaban los carpinteros en París para colocar maderas en las vidrieras. Temían que el nuevo camino sea atacado por los Blacks Blocs y los vándalos como el sábado pasado, al final de la marcha.

La manifestación es encabezada por los alcaldes, los líderes sindicales y estudiantiles. Jean Luc Melénchon, el líder de Francia Insumisa, que se ha convertido en el preferido de los estudiantes, estaba allí. Pero delante de todos el CRS, la policía antidustiurbios, para evitar que la situación del sábado se repitiera .

Melenchón pide ceder a Macron o se irá

Mélenchon instó al presidente Emmanuel Macron a «ceder» ante las reivindicaciones planteadas durante la nueva jornada de movilización del sábado, ya que, \»después, no le quedará más que la puerta de salida\».

«Va a comprender que esto se va a repetir cada semana», señaló el candidato presidencial, presente en la manifestación en París, a la altura de la Porte d’Italie.

Al referirse al cambio de última hora en el recorrido autorizado, Jean-Luc Mélenchon pidió al Ejecutivo que «ponga fin a las provocaciones». Elogió la «respuesta masiva» de los manifestantes, destacando su «magnífica disciplina colectiva y autocontrol».

Adaptarse en la urgencia

En Porte d’Italie, anoche se instalaron de urgencia paneles de madera para proteger los escaparates del Carrefour City.

«Es muy complicado organizarse así, a última hora», comentó el subdirector desde el interior. «También intento tranquilizar a los empleados, que están preocupados desde esta mañana». En el Carrefour City, las instrucciones son claras: «Si empezamos a ver aglomeraciones, bajaremos la persiana», dijo el director.

Al final de la jornada de este viernes, la Prefectura de Policía decidió prohibir el recorrido que se había aprobado entre Bastille y Nation, sustituyéndolo por una marcha entre Porte d’Italie y Porte de Vincennes.

Protestas en Francia: 70.000 policías desplegados y militares

Unos 70.000 policías y gendarmes fueron movilizados en Francia para esta nueva jornada de protestas. Los militares de Sentinelle, el sistema antiterrorista impuesto tras los atentados de Charlie Hebdo, están instalados en edificios públicos, centros de culto y escuelas pero no participan en la organización del orden de la marcha.

Las manifestaciones fueron prohibidas en Lyon, Niza, Metz, Nancy, Besançon, Belfort y en el centro de Burdeos. En Marsella, solo se ha autorizado una manifestación. Pero en Lyon hubo manifestaciones ilegales, dispersados con gases lacrimógenos.

El Consejo de Estado rechazó el recurso presentado por siete partidos de izquierda contra las directrices de Emmanuel Macron sobre las prohibiciones de las manifestaciones.

Los representantes de los estudiantes de secundaria, recibidos el viernes por Emmanuel Macron, llaman a «continuar movilizándose». El jefe del Estado mencionó una «reforma profunda» de la plataforma Parcoursup. El gobierno ha prometido presentar compromisos a partir del lunes, durante un encuentro entre Sébastien Lecornu y las organizaciones estudiantiles.

A 200 metros de la cabecera de la manifestación, un cordón de la CRS controlaba los accesos a la marcha. Una manifestante, a quien acaban de confiscarle su suero fisiológico, se enfureció : «¡Pues entonces no nos lancen gases lacrimógenos!».

La marcha se inició en alegría, con un ambiente de carnaval. Muchas adolescentes acompañados por toda su familia y también turistas del interior de Francia, que traían a sus adolescentes a ver la marcha “para no tener miedo por protestar”.

Nathan e Ibrahim se han disfrazado para hacerse visibles «ante los ojos del Estado», que no los «escucha».

«Con este disfraz tan llamativo, ya no podrán cerrar los ojos», explica Nathan. Estos estudiantes de secundaria se manifiestan contra Parcoursup y para exigir mejores recursos para sus estudios. Dicen tener miedo a los gases lacrimógenos, dado que el fin de semana pasado les confiscaron su equipo de protección: mascarillas y suero fisiológico.

Había banderas francesas en el cortejo, entre carteles escritos en cartón con reclamos estudiantiles. Karem era el que llevaba una gigantesca tricolor. “Esta es una forma de explicar que somos franceses, que esta es una reivindicación ciudadana, que merece ser respondida. Somos todos ciudadanos de este país en esta marcha y queremos que nos escuchen” dijo este trabajador ferroviario.

La Policía

Una marcha diferente a la del sábado pasado, cuando los policías fueron desbordados por los Black Blocs y el pillaje. No solo aumentó considerablemente el volumen de las fuerzas -cerca de un 20%; el 17 de octubre había desplegados unos 60.000 funcionarios y militares de la Gendarmería-, sino que también varió su configuración. Al igual que durante los disturbios del verano de 2023, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ha incorporado unidades de élite: el RAID, la BRI y el GIGN. A esto se suma un equipamiento destinado específicamente a combatir la violencia urbana: vehículos blindados «Centaure» de la Gendarmería, numerosos camiones hidrantes, helicópteros y drones.

Núñez, que se salvó de la destitución por parte de Macron tras los disturbios, se enfrentó a una prueba decisiva este fin de semana.

Laurent Núñez había anunciado que reforzaría el dispositivo: «Evidentemente, vamos a elevar el nivel», declaró el miércoles. Asimismo, indicó que se revisaría «la doctrina» en cuanto a recursos -tanto en volumen como en número de efectivos desplegados-, así como en términos de capacidad de reacción y movilidad, con el fin de «golpear» e impactar a los grupos que dispersan a las fuerzas del orden de una manera «extremadamente planificada».

Sin esperar al plan definitivo, la Dirección General de la Policía Nacional había advertido que aumentaría el porcentaje de agentes presentes durante el fin de semana del 60 % al 75 %. Las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS) han sido «neutralizadas» -es decir, han descansado durante la semana- para garantizar que puedan ser desplegadas sobre el terreno el sábado y el domingo.

Los Chalecos Amarillos en la marcha

Como los Chalecos Amarillos no pudieron marchar entre la plaza de la Bastilla a la Ópera, decidieron unirse a la manifestación estudiantil. Allí estaba Presente en la Porte d’Italie Jérôme Rodrigues, una figura destacada de los «Chalecos Amarillos». Considera -como muchos- que el cambio en el recorrido de la manifestación en París ha generado «mucha confusión».

Sin chaleco visible, explicó que ha acudido para «apoyar a los estudiantes de secundaria, que plantean reivindicaciones importantes», y para «seguir defendiendo el conjunto de las demandas de los ciudadanos franceses».

Asimismo, consideró que el cambio de última hora en el recorrido de la manifestación ha «generado mucha confusión» y ve en este trazado, situado al borde del bulevar periférico, una señal de «miedo» por parte de las autoridades.

«En cierto modo, esto resume el fiasco de Laurent Nuñez y de la Prefectura de Policía de París en relación con lo ocurrido el sábado pasado», opina Jérôme Rodrigues. «La han cagado por completo», enfatizó.

Los «chalecos amarillos» convocaron a una jornada de movilización para el 31 de octubre en «defensa de las libertades públicas», con concentraciones y sentadas frente a la Asamblea Nacional y los ayuntamientos franceses, para denunciar lo que califican de «deriva autoritaria» del Gobierno.

«Existe una ira en este país», que «no es escuchada», señalan los «chalecos amarillos» en una declaración en la que denuncian «el desprecio, la negativa a escuchar, la mentira y la represión» por parte del Gobierno.

«Nuestras libertades están siendo atacadas», afirman los «Chalecos Amarillos», arremetiendo contra la «deriva autoritaria» del Ejecutivo, que hoy ha prohibido numerosas manifestaciones en Francia, una semana después de los actos de violencia y saqueos que sacudieron el país.

Se suma a la marcha general del 5 de noviembre, que será intermitente, y ha sido convocada por la CGT.

En la capital, algunos manifestantes se separaron de la marcha principal con la esperanza de llegar a la circunvalación del Periférico. La Policía los desalojó.

La CGT está eufórica por el éxito de su marcha. «Es un éxito, aunque no hay que engañarse: la gran mayoría de los participantes no formaba parte de las organizaciones sindicales. La manifestación transcurrió sin problemas, y eso es importante. También ha sido gracias a nuestra organización y a nuestra experiencia, que pusimos al servicio de quienes querían manifestarse. Hemos llevado la manifestación hasta su conclusión; ahora, esto ya no nos concierne», comenta Marc Pietrosino, secretario general de la CGT en Bocas del Ródano.

Incidentes en el interior de Francia

En Lyon se prohibió la manifestación, pero hubo 10.000 personas marchando. Personas encapuchadas enfrentaron a la policía y fueron reprimidas por la policía. Se dispararon gases y morteros, con mucha tensión. Han aparecido Black Blocs en Lyon al final de la marcha. En Niza también una manifestación prohibida fue disuelta con gases lacrimógenos.

En Marsella, al fin de la manifestación, degeneró y comenzaron a quemar tarros de basura. Hubo enfrentamientos entre los manifestantes y la Policía.

Ante la prensa, el ministro del Interior, Laurent Núñez, anunció que se han llevado a cabo 135 detenciones desde el comienzo de la jornada en todo el país.

Añadió que, «hasta el momento», se han contabilizado «136 acciones en la vía pública», frente a las «264 registradas en el mismo momento» el sábado pasado. «Hemos contabilizado a 35.000 personas en el espacio público; el 17 de octubre eran 60.000″, agregó.


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