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«No apareció nadie»: la desesperada situación de las familias inundadas en Corrientes

Las consecuencias del último temporal continúan golpeando con dureza a los sectores más vulnerables de la vecina capital. En los barrios Itatí y Quinta Ferré, la crecida del agua y los destrozos causados por las ráfagas y la lluvia dejaron a decenas de familias completamente a la intemperie. Entre carpas destruidas y colchones arruinados, piden ayuda urgente y alertan sobre robos en las viviendas anegadas.

Melissa, vecina de la zona, relató a diarioépoca.com con angustia la crítica realidad que atraviesan: “Es una situación horrible. No tenemos ayuda de nadie, acá no ha aparecido nadie”, expresó, al tiempo que remarcó que las pocas personas que se acercan lo hacen únicamente para tomar registros fotográficos o grabar videos, sin brindar soluciones concretas a las urgencias habitacionales.

Bajo agua y sin asistencia

La vivienda de Melissa se encuentra en una de las zonas más afectadas, ubicada en el límite entre el barrio Quinta Ferré e Itatí. Según relató, el agua superó por completo el nivel de las puertas, inundando los hogares e inutilizando pertenencias esenciales.

“A no ser por la tormenta, tratamos de ayudarnos entre los vecinos. Socorrimos a criaturas, se nos rompieron las carpas… perdimos todo, hasta lo último”, lamentó. Actualmente, gran parte de los afectados debe improvisar refugios y dormir sobre colchones empapados directamente en el suelo.

La falta de respuestas por parte de las autoridades genera un profundo malestar e impotencia entre los damnificados. “No apareció el intendente, no apareció nadie a preguntar si necesitábamos una bolsa de consorcio para guardar nuestras cosas o si teníamos un lugar donde estar”, cuestionó la vecina, quien detalló que durante la tormenta de viento, lluvia y granizo, la precarias carpas instaladas terminaron colapsando y destruyéndose por completo.

Solidaridad entre vecinos y miedo a la inseguridad

Con grupos familiares numerosos – en muchos casos integrados por niños pequeños y parejas que subsisten de changas, la pesca o la actividad de ladrilleros – la situación laboral y cotidiana se vuelve insostenible.

A la pérdida material se suma un factor de extrema preocupación: la necesidad de montar guardia permanente en los terrenos inundados. “Tenemos que quedarnos acá cerca a cuidar nuestras casas, porque te roban todas las chapas, te roban puertas y te sacan lo poco que construimos”, advirtió Melissa.

Frente a la ausencia estatal, la red comunitaria es el único sostén diario. Mediante ollas populares, donaciones de alimentos no perecederos y la recolección de abrigo, los propios habitantes de los barrios intentan asistirse mutuamente.

Qué se necesita con urgencia

Las familias afectadas emitieron un pedido desesperado de colaboración a la comunidad. Entre las principales prioridades se encuentran:

  • Colchones y frazadas.
  • Casillas, lonas o materiales para armar refugios temporarios.
  • Ropa, calzado y zapatillas para los niños.
  • Mercadería y alimentos no perecederos.

Diario Época

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