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La actividad económica pyme en Chaco cayó 5,1% en septiembre y acumula una baja de 6,7% anual

El Índice Pyme de Actividad Económica (IPAE) de la Federación Económica del Chaco cerró septiembre con una caída interanual del 5,1%, un acumulado anual del -6,7% y una suba intermensual desestacionalizada del 1,4%, la más alta de 2026.

Tras dos meses de deterioro interanual, julio y agosto, septiembre corta la racha: la caída se achica tres
puntos respecto del -8,1% de agosto y se ubica en su mejor registro desde junio (-4,1%).
Es una moderación y no una salida del rojo: la serie interanual cumple diecisiete meses consecutivos en terreno negativo.

Detrás del promedio persiste una marcada dispersión sectorial. La brecha entre el rubro de mejor y peor desempeño alcanza los 25,8 puntos porcentuales: mientras Calzado, Indumentaria y Textiles avanza 9,3% interanual, Servicios Personales y Profesionales retrocede 16,5%.

Tres de los siete rubros relevados cerraron el mes en terreno positivo —Calzado, Despacho de combustible y Ferretería— y cuatro en negativo, frente a los dos positivos de agosto. Cinco rubros mejoraron su variación interanual respecto del mes anterior y solo Alimentos y Bebidas y Farmacia y Perfumería la empeoraron. La mejora se apoya, sin embargo, en nichos vinculados a la cosecha, la obra, la financiación y las promociones, más que en una recuperación del ingreso de los hogares.
El componente cualitativo del relevamiento describe un consumo que se sostiene sobre soportes puntuales. La caída de los ingresos disponibles de los hogares, la falta de actualización de los sueldos —en particular los estatales— y la baja demanda concentran las menciones, junto con el peso de los costos elevados y de las cargas previsionales e impositivas sobre la utilidad de los negocios.

La respuesta comercial es homogénea y defensiva —combos, ofertas y venta con tarjeta de crédito y financiada— y confirma un patrón que se repite mes a mes: se defiende el volumen a costa del margen.
Por el lado de los costos y la competencia, los relevados identifican tres frentes. El primero
es el aumento de las tarifas de servicios y la inestabilidad del precio de los combustibles.
El segundo, la carga impositiva y previsional, calificada de excesiva y, por los operadores de combustible, de insostenible. El tercero, el endeudamiento de las familias: los comercios advierten que las tarjetas de los consumidores están al límite, lo que acota el margen del financiamiento como herramienta de venta. A esto se suma la competencia del contrabando y de la venta online y callejera sobre el comercio formalmente establecido.
DESEMPEÑO POR SECTOR

-Servicios Personales y Profesionales continúa como el rubro más comprometido del relevamiento: −16,5% interanual, +2,3% mensual y −11,3% acumulado. La caída se modera frente a agosto (−18,8%), el registro más bajo de los últimos veintiún meses, aunque el rubro acumula quince meses consecutivos en terreno negativo. Los prestadores describen una pérdida del poder adquisitivo agravada por las tarifas de servicios públicos, los sueldos congelados y el endeudamiento de las familias, con baja demanda y estancamiento de la actividad de sus clientes. La competencia desleal vinculada al contrabando y los altos costos financieros de las tarjetas completan el cuadro; como factores de sostén aparecen los eventos, la demanda de servicios digitales y la actividad agropecuaria.
-Alimentos y Bebidas cayó 12,9% interanual, con una suba intermensual del 0,1% y un acumulado de −10,2%. La variación se deteriora frente a agosto (−10,3%), aunque se mantiene por encima del piso de julio (−14,9%), y el rubro completa quince meses consecutivos en terreno negativo; el dato intermensual prácticamente se estanca tras el +1,3% de agosto. Los comercios ubican el problema en la caída de los ingresos de los hogares, los sueldos sin actualizar —en particular los estatales— y la baja demanda sin
incentivos al consumo, a lo que suman el aumento de las tarifas y el peso de las cargas previsionales sobre la utilidad. Frente a ese escenario, la venta con tarjeta de crédito y financiada, los combos y las ofertas fueron la herramienta predominante para sostener el volumen.
-Farmacia y Perfumería cayó 4,6% interanual, con un retroceso mensual del 0,5% y un acumulado de −6,4%. El dato interrumpe la moderación que venía mostrando desde el piso de marzo (−11,2%): se deteriora frente a agosto (−1,9%) y julio (−3,0%) y extiende a diecisiete meses consecutivos la serie en terreno negativo. Los comercios señalan la baja de las ventas y la dificultad de los hogares para llegar a fin de mes, en un contexto de productos caros e impuestos que consideran excesivos, y mencionan la competencia de la venta online y callejera. Las estrategias se concentraron en ofertas, combos y venta
con tarjeta de crédito, con poco margen de maniobra en un rubro donde la demanda de
productos de primera necesidad limita la política comercial.

-Industria Manufacturera retrocedió 3,0% interanual, con una suba intermensual del 1,5% y un acumulado de −12,1%, el más alto entre los siete rubros. La variación mejora casi quince puntos frente a agosto (−17,7%), el nivel más bajo de los últimos veintiún meses, y marca la menor caída de lo que va de 2026, aunque el rubro acumula veintiún meses consecutivos en terreno negativo. Los fabricantes describen un consumo bajo, con pocos pedidos y pérdida de poder adquisitivo; como factores de sostén mencionan las obras medianas y el inicio de la cosecha de trigo, con mayor siembra de cultivos de invierno, que traccionó la demanda de repuestos agrícolas. La mejora del mes se apoya así en
nichos vinculados al agro y a la obra, mientras el consumo masivo sigue débil.
-Ferretería, Construcción, Bazar, Hogar y Muebles registró una suba interanual del 2,4%, con un crecimiento intermensual del 4,4% —el más alto entre los siete rubros— y un acumulado de −2,8%. El dato revierte la caída de agosto (−7,6%) y recupera diez puntos en un mes, aunque la serie sigue siendo volátil, con un 2026 que alterna meses de suba y de caída. Los comercios vinculan la mejora a la demanda asociada a la cosecha y a la temporada, a un mayor movimiento de obra y a la estabilidad de precios, acompañada por una amplia oferta de financiación bancaria y de tarjetas. Como condicionantes señalan los costos elevados, la pérdida de poder adquisitivo, el endeudamiento de las personas y la falta de dinero circulante.
-Despacho de Combustible registró una suba interanual del 6,4%, con un crecimiento intermensual del 1,6% y un acumulado de +6,0%, el más alto entre los siete rubros. La variación mejora frente a agosto (+1,8%) y julio (+3,6%) y el rubro suma ocho meses consecutivos en terreno positivo, aunque lejos del máximo de abril (+10,0%). Los operadores atribuyen el desempeño a la demanda de gasoil asociada a la actividad agropecuaria, con una lenta recuperación del diésel, y señalan el fin de la campaña
2025/26 como un factor de menor movimiento hacia adelante; también mencionan el aumento y la inestabilidad de los precios de los combustibles y una carga impositiva que consideran insostenible. Un operador advierte que las cifras se miden en litros y que la caída frente al año pasado se concentra en las naftas, por la incorporación de motores de menor consumo y de vehículos híbridos y eléctricos.
-Calzado, Indumentaria y Textiles lidera el relevamiento, con una suba interanual del 9,3%, un crecimiento intermensual del 1,0% y un acumulado de +1,9%. Es el cuarto mes consecutivo en terreno positivo, tras la caída de marzo a mayo, y el mayor registro interanual de 2026, por encima del +4,8% de agosto; junto con Despacho de combustible, es uno de los dos rubros que acumulan variación positiva en el año. El repunte se apoya en la venta con tarjeta de crédito y financiada, los combos, las ofertas y los descuentos, en paralelo con condicionantes de fondo: el bajo poder adquisitivo, los costos elevados y la advertencia de que las tarjetas de los consumidores están al límite. Algunos comercios mencionan también la competencia del contrabando y de la venta online y las altas cargas tributarias: es un repunte apoyado en el financiamiento y las promociones más que en una mejora del ingreso.

CLIMA DE NEGOCIOS
El balance empresarial muestra un retroceso del pesimismo respecto de agosto. El 67,3% de las empresas relevadas declaró que su situación económica se mantuvo sin cambios respecto de un año atrás, un 22,4% reportó un deterioro y un 10,2% una mejora.

El segmento que percibe un empeoramiento cae 18,4 puntos desde el 40,8% de agosto y revierte así el salto que había marcado el módulo el mes pasado; el porcentaje que informa una mejora, en cambio, prácticamente no se movió (9,7% en agosto).
Las expectativas a doce meses se enfrían: el 31,6% anticipa una mejora, el 59,7% continuidad y un 8,7% un escenario peor, frente al 50,0%, 37,8% y 12,2% de agosto. El optimismo que se pierde no se traslada a pesimismo, sino a la expectativa de continuidad.
En materia de inversión, el 17,9% considera que es un buen momento, el 38,8% que no lo es y el 43,4% no se define; el «no» baja 15,8 puntos desde el 54,6% de agosto, pero a favor de la indefinición y no de la decisión de invertir. La distancia entre la expectativa y la capacidad concreta de ejecución sigue siendo el rasgo más persistente del clima de negocios pyme chaqueño.


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