Juan Martín Alfonso: «La rentabilidad ya no se puede pisar más»

El presidente de la Cámara de Comercio de la Ciudad de Resistencia, Juan Martín Alfonso, en declaraciones a Radio Natagalá, advirtió que la actividad comercial atraviesa una situación compleja, marcada por la reducción de los márgenes de rentabilidad, las dificultades para sostener las ventas y las elevadas tasas de interés al consumo.
En la antesala del Día de la Madre, una de las fechas de mayor movimiento para el sector, señaló que los comerciantes continúan apelando a promociones, descuentos y herramientas de incentivo para atraer compradores, aunque sostuvo que los esfuerzos individuales tienen un límite frente a las condiciones económicas generales. En ese contexto, planteó la necesidad de acceder a financiamiento a tasas razonables y de contar con condiciones que permitan sostener la actividad y realizar inversiones.
Alfonso explicó que el Día de la Madre representa una oportunidad comercial relevante para los negocios de distintos rubros, debido al movimiento que genera en comparación con otros fines de semana de octubre.
Indicó que la Cámara trabaja con anticipación para acompañar estas fechas especiales mediante acciones de promoción y herramientas destinadas a incentivar el consumo, en articulación con el Nuevo Banco del Chaco y los comerciantes asociados. Entre las iniciativas impulsadas mencionó los vouchers que permiten participar de sorteos, una modalidad que la institución utiliza en distintas celebraciones comerciales para generar incentivos adicionales y favorecer la circulación de compradores por los locales.
En relación con la propuesta para el Día de la Madre, el titular de la entidad detalló que los comerciantes adheridos podrán entregar a sus clientes la posibilidad de participar por dos órdenes de compra de 15.000 pesos cada una, utilizables nuevamente en el local correspondiente. Explicó que el mecanismo busca generar una oportunidad adicional de venta y, al mismo tiempo, promover una nueva compra mediante el reintegro del beneficio al circuito comercial. Aclaró que estas iniciativas procuran contribuir a un fin de semana positivo, aunque reconoció que no representan una solución estructural para las dificultades que atraviesa el sector.
CAMBIOS EN EL CONSUMO Y MAYOR COMPETENCIA
El presidente de la Cámara de Comercio afirmó que las modalidades de consumo experimentaron transformaciones importantes y que los comerciantes deben adaptarse para conservar su competitividad. Explicó que estos cambios forman parte de un fenómeno global y no se limitan a la Argentina ni a Resistencia. Entre los factores que modificaron el escenario mencionó la expansión del comercio electrónico, la posibilidad de adquirir productos provenientes del exterior a costos más bajos y la mayor facilidad de los consumidores para comparar alternativas antes de concretar una compra. Indicó que estas condiciones incrementaron la competencia y obligaron a los negocios tradicionales a revisar sus estrategias de comercialización.
En ese marco, Alfonso sostuvo que el comercio electrónico constituye una herramienta que los establecimientos deben incorporar a sus modalidades de venta, aunque consideró que todavía cumple una función complementaria respecto de la atención presencial. Explicó que una parte de los consumidores continúa valorando la posibilidad de recorrer los locales, observar los productos y realizar compras como parte de una salida recreativa, mientras que otros prefieren evitar las dificultades del tránsito y recibir los pedidos en sus domicilios. Por esa razón, consideró necesario que los comerciantes estén presentes en los espacios digitales donde los clientes buscan productos, comparan precios y concretan operaciones.
Márgenes reducidos
Pese a reconocer la importancia de la adaptación y de las estrategias comerciales, el titular de la Cámara sostuvo que el problema central excede la capacidad de respuesta individual de los establecimientos. Explicó que los comerciantes ya realizaron ajustes para adecuarse a los nuevos hábitos de consumo, mejorar la eficiencia y revisar sus costos, pero advirtió que los márgenes de rentabilidad se redujeron hasta un punto en el que resulta difícil continuar absorbiendo nuevas pérdidas. En ese sentido, afirmó: «la rentabilidad ya no se puede pisar más». La expresión sintetiza, según su planteo, el límite al que llegaron los negocios después de sostener promociones, contener precios y realizar esfuerzos para conservar sus ventas.
El dirigente también se refirió a la relación entre los salarios y la capacidad de las empresas para afrontar mayores costos laborales. Señaló que las remuneraciones de los trabajadores pueden encontrarse atrasadas, pero sostuvo que las ventas actuales no siempre permiten respaldar los incrementos salariales que se necesitan. De acuerdo con su explicación, los comerciantes enfrentan una ecuación compleja, porque deben responder a las necesidades de sus empleados y, al mismo tiempo, preservar la continuidad de sus establecimientos en un contexto de ingresos limitados. Alfonso vinculó esa dificultad con la reducción de los márgenes comerciales y con la falta de señales que permitan anticipar una recuperación sostenida de la demanda.
Entre los factores que condicionan las perspectivas del sector, Alfonso mencionó las tasas de interés al consumo y las dificultades para acceder al crédito. Sostuvo que el costo del financiamiento limita las posibilidades de compra de los consumidores y también restringe las alternativas de los comerciantes que necesitan recursos para sostener el capital de trabajo o realizar inversiones. En ese marco, afirmó que el panorama económico para lo que resta del año y para el próximo período no ofrecía, desde su perspectiva, señales suficientemente alentadoras. Su evaluación estuvo vinculada con las condiciones macroeconómicas y con la falta de un impulso que permita trasladar el ordenamiento general de la economía a una recuperación concreta de la actividad comercial.
Al analizar el ánimo de los comerciantes, el presidente de la entidad explicó que existen posiciones diferentes según el rubro, la antigüedad de las empresas y las características de quienes las conducen. Indicó que algunos mantienen una expectativa positiva basada en la confianza de que la situación mejorará, mientras que otros consideran que no es un momento adecuado para invertir y prevén que la actividad podría mantenerse en niveles similares a los actuales. Alfonso aclaró que esas perspectivas no responden a una visión uniforme del sector, sino a las distintas experiencias y condiciones que atraviesan los establecimientos. En consecuencia, describió un escenario de incertidumbre en el que conviven expectativas de recuperación y preocupación por la continuidad de las dificultades.
Crédito, actividad económica y reclamos
Alfonso explicó que la Cámara de Comercio canaliza sus planteos ante las autoridades correspondientes, tanto en el ámbito local como en el nacional, y que también participa de esas gestiones a través de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). Entre los temas que señaló se encuentran la carga impositiva que soportan las empresas argentinas y las diferencias de costos que enfrentan frente a productos comercializados desde el exterior. Según sostuvo, las condiciones actuales plantean la necesidad de establecer reglas que permitan competir en mejores condiciones a los comercios locales.
El titular de la Cámara aclaró que sus demandas no apuntan a recuperar un esquema de gasto público elevado ni a obtener beneficios sin contraprestación. Por el contrario, planteó que el sector necesita condiciones financieras que le permitan desarrollar su actividad sin comprometer su capacidad de pago. «No pretendemos que nos regalen nada, simplemente pedimos la posibilidad de adquirir un crédito a una tasa razonable», expresó.
En la misma línea, reclamó alternativas de financiamiento destinadas al capital de trabajo y a las inversiones, con cuotas que puedan ser afrontadas por los establecimientos a partir de sus ingresos. Consideró que esos instrumentos permitirían ampliar las posibilidades de funcionamiento de las empresas sin recurrir a recursos que no puedan devolver.
Al evaluar las políticas económicas nacionales, Alfonso mencionó tres componentes que, según explicó, inciden en el escenario actual: el tipo de cambio, el ancla nominal utilizada para sostener el superávit fiscal y el nivel de actividad. Identificó a este último como uno de los aspectos más retraídos y sostuvo que todavía no observa el efecto esperado del ordenamiento macroeconómico sobre el funcionamiento cotidiano de las empresas.
El dirigente señaló, además, que las pequeñas y medianas empresas ocupan un lugar central en la generación de empleo privado y consideró necesario que las políticas económicas contemplen sus condiciones de funcionamiento. En ese sentido, planteó interrogantes sobre la ausencia de una estrategia que impulse de manera específica a la industria y a las pymes, y advirtió que todavía no percibe el efecto multiplicador que debería conectar el ordenamiento macroeconómico con la recuperación de los negocios.
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