1.700 habitantes sin alimentos y con una salida por la «ruta de la muerte»

Mientras sigue su recuperación en el Hospital Gemelli tras su intervención por un cáncer de pulmón, el papa León XIV habló por teléfono con Vladímir Putin sobre la grave crisis humanitaria en Oleshky, una ciudad ucraniana ocupada por las fuerzas rusas.
«Durante la conversación, el Santo Padre expresó su profunda preocupación por la grave situación humanitaria en la ciudad de Oleshky y pidió un alto el fuego para permitir el envío de alimentos y asistencia médica, así como la evacuación voluntaria y segura de la población civil», señala el comunicado del Vaticano.
La última vez que ambos líderes hablaron fue en junio de 2025.
Pietro Parolin, secretario de Estado y ‘número 2’ del Vaticano, dijo que «fue el Santo Padre quien tomó la iniciativa de abogar por esta ciudad sitiada, donde unos 2.000 civiles necesitan corredores humanitarios a través de los cuales puedan salir».
«El Papa pidió un alto el fuego para permitir que la ayuda humanitaria, especialmente los alimentos, llegue a la ciudad y para que puedan ser evacuados quienes deseen salir», contó
Putin, hablando durante una visita a un puesto de mando auxiliar del Grupo Conjunto de las Fuerzas Rusas. Foto EFE «Espero que el presidente Putin acceda a hacer lo que el Papa le ha pedido», instó y agregó: «El hecho de que haya aceptado el llamado y haya hablado con el Papa puede ser, espero, una señal de que la petición del Papa se cumplirá efectivamente».
La crisis humanitaria de Oleshky: sólo queda el 92% de su población
Oleshky se ha convertido en un símbolo de la guerra entre Rusia y Ucrania: sus habitantes llevan meses sin acceso a alimentos y atrapados en un páramo desolado ubicado en la región de Jersón, a orillas del río Dinipro.
Oleshkyole fue ocupada por las fuerzas rusas a principios de 2022, cuando Putin lanzó su llamada ‘operación militar especial’. Desde aquel momento su población se redujo en un 92%: de 24.000 a 1.700. La mayoría de los que quedan son personas de avanzada edad o con discapacidades, según un informe de Naciones Unidas.
El éxodo se inició en 2022. Ahora la única salida son los 22 km de la «ruta de la muerte». Foto ReutersLa distribución de alimentos se ha visto gravemente afectada, y lo poco que se puede conseguir de manera clandestina se vende a precios altísimos, le dijo a The Washington Post un residente que logró escapar. Los envíos de alimentos terminaron el 26 de mayo y el gobierno ucraniano logró, tras varios intentos fallidos, hacer llegar cuatro toneladas de comida a través de drones en septiembre. Pero los habitantes dicen que no es suficiente.
Algunas familias sobreviven con una taza de arroz o trigo sarraceno al día, otras de lo que pueden cosechar en sus huertas o de las conservas, incluso de insectos y caracoles.
Pero las zonas cultivables también escasean, ya que, a comienzos de la ocupación, los rusos destruyeron la represa Kakhovka. Cientos de personas se ahogaron, otras perdieron sus casas y muchos terrenos quedaron completamente bajo el agua haciendo imposible sembrar alimentos. La ciudad quedó, además, sin agua potable ni electricidad.
Oleshky, la ciudad por la que el papa León XIV le pidió a Putin.Pero los residentes ucranianos le dijeron al Washington Post que los soldados rusos también están pasando hambre y que los amenazan con matarlos o violarlos si no les entregan su comida.
El hospital local se está quedando sin combustible para sus generadores y sin medicamentos. Más que un centro para curar a los enfermos, el lugar se ha transformado en un depósito de cadáveres, al igual que las calles.
Prohibición de sepultar muertos y una sola salida: 22 kilómetros llenos de minas
Manifestantes exigen el establecimiento de un corredor humanitario para evacuar a los civiles ucranianos de la ciudad de Oleshky. Foto Reuters/ Alina Smutko. Los rusos prohibieron a los residentes enterrar a los muertos, alegando que se necesitaban equipos forenses para «investigar los crímenes de guerra de Ucrania». De ahí que la gente sólo puede tapar a sus seres queridos con una sábana; algunos están en el sótano del hospital; otros simplemente quedan abandonados en la calle -probablemente fulminados por un ataque de drones- en estado de descomposición.
Pero escapar tampoco es una opción. La ciudad quedó aislada y la única vía de salida es ‘la ruta de la muerte‘: 22 kilómetros cubiertos por minas y bajo constante vigilancia de drones. Muchos de los que han intentado huir terminaron heridos o muertos.
👉Please watch this video.
This is happening in Oleshky right now. Dozens of civilians are leaving the occupied city on their own, with no organized evacuation — on bicycles, mopeds and on foot. They know there may be mines on the way. But staying means living without food,… pic.twitter.com/3AvxIgzRyY
— Dmytro Lubinets (@lubinetzs) October 3, 2026
Desde 2022, la ciudad es zona aislada. Lo poco que se conoce es por pobladores que lograron huir y por imágenes tomadas por drones que muestran, por ejemplo, la desolación y el tono postapocalíptico de los terroríficos 22 kilómetros que llevan, para algunos, a la salvación.
«Decenas de civiles están abandonando la ciudad ocupada por su cuenta, sin una evacuación organizada: en bicicletas, en ciclomotores y a pie. Saben que puede haber minas en el camino. Pero quedarse significa vivir sin comida, agua limpia y medicinas», dijo Dmytro Lubinets, comisionado parlamentario ucraniano para derechos humanos.
Mientras tanto, las autoridades rusas atribuyen la actual crisis humanitaria a las operaciones militares ucranianas, alegando que la zona se encuentra bajo un bloqueo impuesto por Ucrania.



