Harry y Meghan inauguran una «Corte paralela» con su primer acto público en el Reino Unido después de 6 años

Solo faltaba la reina Isabel II. Estaban las barreras, la seguridad, los bouquets de flores que se apilaban en los brazos de la dama de compañía, los enormes muñecos para Lilibet y Archie, globos, cristales sanadores. La diferencia eran los abrazos y besos mutuos, tan poco royal y tan californianos.
Los «ciudadanos privados» Harry y Meghan, duques de Sussex, iniciaron su primer tour de compromisos comunitarios en Nottingham, la ciudad donde hicieron su primera aparición oficial como royals en 2017. Ella vestida con su cola de caballo tirante y un tapado bordeaux, y él, sin corbata y en blue jeans. Unas 150 personas los recibieron, incluyendo chicos con globos, a los que saludaron durante 20 minutos y se sacaron selfies.
Harry y Meghan saludan a la gente en Nottingham. Foto: EFEUna ceremonia muy royal, pero falsamente royal, si se puede decir. Es que esta vez no son más royals, sino lo más parecido a ellos, tras haber perdido sus títulos de Su Alteza Real, sus condecoraciones y honores.
Harry y Meghan han vuelto a Gran Bretaña «por algún tiempo», tras el Megxit que los exilió en California. Regresaron imprevistamente y pensaron en un gran recibimiento de Carlos III, su padre, que los había invitado a tomar el té y conocer a sus nietos previamente.
Pero su llegada imprevista ha congelado el vínculo nuevamente. El rey, su padre, le marcó el terreno, advirtiendo en un comunicado del Lord Chamberlain del Palacio que no pertenecían a la corona y eran «ciudadanos privados». Ellos, que no fueron consultados, prefieren ser «figuras públicas» y caritativas.
La corte alternativa, el miedo del Palacio
El miedo del Palacio es que Meghan y Harry, que tienen una muy buena capacidad de comunicación, se vuelvan populares frente a los británicos y opaquen las actividades del rey y la reina Camila. Pero el gran temor es del Palacio de Kensington: el príncipe William —su hermano, con quien no se habla— y su esposa Kate, príncipes de Gales y futuros reyes, temen que Harry establezca «una corte alternativa» que les haga sombra cuando su padre está enfermo y debilitado por el cáncer, y ellos lo reemplazan en muchas de sus funciones.
El miedo del Palacio es que Meghan y Harry se vuelvan populares. Foto: ReutersEl libro de Charles Spencer, el hermano de la princesa Diana, revelando incómodas situaciones con el actual rey y Camila en el casamiento y el funeral de Lady Di, las disputas palaciegas por el protagonismo en los tabloides, y las represalias al Daily Mail porque publicaron serializado el libro, están hoy a la orden del día entre el Palacio y los periodistas.
Se aproxima el año que viene el aniversario por los 30 años de la muerte de Diana. William no hará un documental sobre su madre para no confrontar con el de Harry. Al Palacio se le ha ocurrido una ceremonia religiosa para recordarla y, al mismo tiempo, forzar la reconciliación de los dos hermanos. Sería la primera vez que el Palacio la recuerda. Hasta ahora es un sueño.
Nottingham, donde todo comenzó
En medio de estas condiciones, los duques de Sussex han dado inicio a su primera jornada de compromisos comunitarios consecutivos en Nottingham, lugar donde realizaron su primera aparición oficial conjunta en 2017. Lo más parecido a un royal tour, pero «fake», aunque el protagonista sea príncipe y duque. Una resultante de las intrigas palaciegas y los odios y venganzas royals.
Los duques de Sussex dieron inicio a su primera jornada de compromisos comunitarios en Nottingham. Foto: ReutersPrimero fue la caminata, donde los esperaba la gente en un día soleado. Irene Hardman, de 90 años, quien ya estuvo presente para recibirlos en 2017, regresó esta vez llevando una fotografía enmarcada de aquel día. Meghan la besó y le dijo: «¡Dios mío, qué detalle tan dulce! Aquel fue nuestro primer encuentro con el público. ¡Qué gran recuerdo!».
Irene contó: «Me dijo: ‘Lo recuerdo perfectamente’. Fue justo después de que se comprometieran. Es un encanto, es una persona maravillosa. Hay más gente aquí ahora que en aquel entonces».
Su amiga Mary Cooper, de 69 años, comentó: «Sé que, técnicamente, no se trata de un compromiso real. Pero ojalá lo fuera. Ojalá se reconciliaran. Ahora hay muy pocos miembros jóvenes en la realeza. Ojalá pudieran volver a formar parte de ella».
En un estudio de grabaciones para jóvenes
Los duques de Sussex pasaron la mañana en el Community Recording Studio (CRS) de Nottingham, dando así comienzo a su jornada de visitas fuera de Londres. Fueron recibidos con abrazos por Trevor Rose, director ejecutivo y cofundador del CRS, y por Jah Diggah —músico, poeta y mentor juvenil—, quien de niño recibió ayuda del CRS para alejarse de la violencia de las bandas y que, desde 2017, trabaja como mentor para esta organización benéfica.
Posteriormente, el grupo se trasladó al pabellón deportivo del edificio. Tras tomarse una fotografía con varios escolares, se sentaron junto a Trevor y un grupo de jóvenes del CRS para presenciar un taller de interpretación dirigido por el actor André Squire.
Los duques de Sussex pasaron la mañana en el Community Recording Studio. Foto: ReutersSquire eligió un fragmento de Our Style is Legendary, una obra de su amigo Daniel Hoffman-Gill —escritor de Nottingham—, que narra la historia de dos amigos adolescentes, Danny y Richard. Se trata de una comedia que, sin embargo, aborda temas más oscuros, como el consumo de drogas y el suicidio.
Harry y Meghan observaron cómo Mohammed Kone, de 20 años, y una joven llamada Evie interpretaban una escena entre Danny y Shelley, el interés amoroso de este. Tras la lectura de la primera escena, André comentó: «Quizás a Danny le guste Shelley», lo que provocó las risas de los demás niños.
Harry y Meghan los aplaudieron al terminar la escena. «¡Estuvo genial!», les dijo Meghan. Preguntaron al grupo: «¿Se sintieron identificados con los personajes?».
Grabar una canción para Meghan
Antes de abandonar el estudio, Harry y Meghan conocieron a Amelia Faith Currie, de 14 años, nacida en Clifton, quien interpretó para ellos una canción de su propia autoría sobre la presión de grupo, dentro de una cabina de grabación.
Meghan en el Community Recording Studio de Nottingham. Foto: ReutersAl presentarla, Trevor contó a Harry y Meghan que Amelia le había confesado recientemente cuánto deseaba conocer a los Sussex. «Se lo dije, y dos días después recibimos una llamada avisando de que quizás vendrían a visitarnos», contó.
Tras la interpretación, los Sussex aplaudieron. Se unieron a Amelia en la cabina de grabación y la abrazaron. «¡Bravo! ¡Qué bien lo has hecho!», le dijo Meghan. «Sigue cantando, no dejes de cantar», añadió Harry.
Más tarde, Amelia comentó: «Me dijeron que estuve genial. La verdad es que me quedé un poco sorprendida. Meghan me propuso grabar una versión de una canción —’Carta a mi yo de 13 años’ (Letter to my 13-year-old-self)— y quiere escucharla. Conozco la canción. Meghan dijo que me la enviaría».
A Lili le gusta la gimnasia
Dentro del estudio de grabación, Meghan participó en un taller de creación de joyas, durante el cual habló con naturalidad sobre su hija Lilibet. Reveló que a la chiquita le encanta practicar gimnasia desde que se instalaron en el Reino Unido.
Posteriormente, Harry y Meghan se trasladaron al Himmah Hub, donde participaron en una clase de cocina. Ambos se pusieron sus delantales y escucharon con atención las instrucciones para preparar los platos. Allí se encontró con las mujeres de Grenfell Tower, de Londres, el edificio que se incendió. Ella las ayudó a crear un libro de cocina que vendió medio millón de ejemplares. Himmah Hub es una cocina comunitaria que combate el racismo, la exclusión social y la pobreza.
Harry y Meghan se trasladaron al Himmah Hub, donde participaron en una clase de cocina. Foto: ReutersMeghan comentó a sus seguidores británicos que era «maravilloso estar de vuelta», durante su primera aparición pública junto al príncipe Harry desde su sorprendente regreso al Reino Unido.
Cuando otra seguidora le dio la bienvenida de nuevo al Reino Unido, Meghan sonrió y respondió: «Es maravilloso estar de vuelta».
Estos actos benéficos —que recuerdan a los compromisos oficiales de la realeza— tuvieron lugar en la región de East Midlands, apenas seis semanas después de que la pareja regresara a vivir al Reino Unido, y se produjeron poco después de que el rey se refiriera a los Sussex como «ciudadanos particulares».
Por la tarde, en Nottingham, surgió un pequeño altercado después de que una seguidora escuchara a alguien entre el público decir que los Sussex ya no formaban parte de la realeza. La mujer respondió a gritos: «¡Ella (Meghan) es de la realeza! ¡Siempre lo será!».
Harry se mostró muy bromista y fue fotografiado haciéndole cosquillas en la barba pelirroja a un hombre.
El vestuario
Meghan salió de su coche luciendo un abrigo largo de color bordeaux oscuro, confeccionado en una mezcla de lana y cachemir, de la firma Joseph. La prenda pertenece a la colección de la temporada actual y todavía puede adquirirse en Net-a-Porter por 1.495 libras.
Meghan salió de su coche luciendo un abrigo largo color bordeaux oscuro. Foto: ReutersLo combinó con unos zapatos de tacón alto y puntera afilada de Jennifer Chamandi, valuados en 650 libras. Todo muy royal, como en una caminata de Kate, la princesa de Gales. A la prensa le dan inmediatamente los datos de cómo está vestida. Estaba acompañada por su seguridad privada.
El duque y la duquesa están a la espera de saber si se les concederá protección policial financiada por los contribuyentes. El duque temía que se produjera un retraso, después de que Shabana Mahmood, ministra del Interior, anunciara una revisión de las medidas de seguridad para la familia real y otras figuras públicas, a raíz del asesinato de Ann Widdecombe, portavoz de Justicia del partido Reform UK, y los riesgos nuevos que corren las figuras públicas.
Los Sussex regresarán a California a pasar las fiestas con Doria, la madre de Meghan. No han sido invitados a reunirse con la familia real en Navidad en el palacio de Sandringham.
El rey en Gales y en medio de protestas
Carlos y Camilla en Cardiff. Foto: APA unos 240 kilómetros de distancia, en Gales, el rey Carlos cumplía con sus compromisos oficiales junto a la reina Camila, asistiendo a la ceremonia de apertura del Senedd (Parlamento galés) en Cardiff.
El rey y la reina llegaron al Parlamento galés entre gritos de «no es mi rey» y consignas como «¡abajo, abajo, abajo la Corona!». Los manifestantes que esperaban a las puertas del Senedd portaban pancartas con lemas como «abolición de la monarquía» y «¡abajo la Corona!».
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