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Alerta por crecida del Paraná: APA pidió anticipar medidas en las zonas ribereñas

El presidente de la Administración Provincial del Agua (APA), Orlando Morán, advirtió que la crecida del río Paraná puede generar inconvenientes para las familias y los productores asentados en zonas bajas de la costa chaqueña. Ante la alerta amarilla dispuesta por el organismo, pidió anticipar el traslado del ganado, prever el abastecimiento de alimentos y atender la evolución de los accesos rurales. Señaló que algunos pobladores ya se estaban preparando para desplazarse hacia lugares más altos y sostuvo que el área metropolitana cuenta con un sistema de protección y equipos abocados al seguimiento de la situación.
“El río está un poco más alto de lo que estamos acostumbrados a verlo”, explicó. En ese contexto, indicó que el agua comienza a ocupar sectores que forman parte de su espacio natural y que son utilizados para la cría de animales o como lugares de residencia. “Empiezan a ocupar lugares que le pertenecen”, expresó sobre el avance hacia las áreas ribereñas.
En las declaraciones brindadas a Radio Libertad, el funcionario informó que el hidrómetro de Barranqueras marcaba 4,50 metros al momento de la entrevista. Vinculó esa altura con las primeras dificultades en caminos y sectores bajos, y remarcó que los efectos no son iguales para todas las localidades ni para todos los habitantes de una misma zona.
En la estación hidrométrica de Barranqueras, los parámetros consignados por el Instituto Nacional del Agua establecen el nivel de alerta en 6 metros y el de evacuación en 6,50 metros.
La advertencia se inscribe en el seguimiento que la APA viene realizando durante la primera quincena de octubre. En su comunicado del 4 , el organismo proyectó que el Paraná podría acercarse a los 5,50 metros en Barranqueras, según el comportamiento de las lluvias y los caudales provenientes de aguas arriba. También indicó que la creciente podría prolongarse durante varias jornadas y que las previsiones pueden modificarse con la evolución de la cuenca.

Caminos y ganado
Morán describió que los inconvenientes pueden comenzar antes de que el río alcance alturas mayores. Como ejemplo, señaló que el camino hacia Soto suele cortarse cuando el nivel se ubica alrededor de los 4,20 o 4,30 metros. “Los productores, lo que les recomendamos es que si tienen vacas en esa zona, que vayan sacando”, manifestó.
El titular de la APA informó que ya se había registrado un corte en el sector de Soto, en el acceso hacia Colonia Tacuarí, por el avance del agua sobre el terreno. Su advertencia apuntó especialmente a actuar con tiempo en los lugares donde el aumento del Paraná puede afectar tanto las superficies de pastoreo como las vías utilizadas para llegar a ellas.
Respecto de la Isla del Cerrito, explicó que el camino también puede presentar interrupciones cuando la altura se aproxima a los cinco metros o los supera. Aclaró que son situaciones que ocurren durante determinados períodos del año, aunque requieren atención por sus consecuencias para quienes viven o trabajan en las márgenes del río.“El funcionario incluyó en ese panorama a los productores de la zona rural de Basail. Diferenció la situación de la ciudad de la de sus colonias y áreas productivas: indicó que el casco urbano no tendría inconvenientes por esta crecida, mientras que los establecimientos con animales en sectores bajos podían recibir antes sus efectos.
“Hay un montón de cuestiones que siempre hay que ir previendo con anticipación”, sostuvo. Mencionó el retiro de animales, la provisión de comida y el arreglo de caminos entre las acciones que deben evaluarse según las condiciones de cada lugar. “Si uno les avisa con diez o quince días antes, siempre es mejor”, agregó.

Familias en sectores bajos
Consultado sobre los puntos más expuestos, Morán se refirió particularmente a Barranqueras y Puerto Vilelas. Explicó que existen viviendas construidas en terrenos donde el río puede avanzar cuando aumenta su nivel y que sus habitantes conocen esa situación por experiencias anteriores.“Hay muchos que ya se están preparando para salir, o ir por ahí cerca a una parte más alta”, relató. La observación dio cuenta de las previsiones que algunas familias estaban tomando frente a la posibilidad de que el agua ocupara los lugares donde residen.“Van a sufrir problemas con estas alturas”, advirtió sobre quienes permanecen en sectores vulnerables. Al mismo
Al mismo tiempo, precisó que los niveles mencionados no eran extraordinarios, sino que correspondían a una situación que describió como “de normal a alta”. Los primeros inconvenientes, insistió, se concentran en habitantes de zonas bajas.
La coordinación con los municipios se realiza a través del Comité de Emergencia Provincial, del que forma parte la APA junto con otras áreas. Morán explicó que el organismo aporta la información técnica y que, mediante la articulación con la Subsecretaría de Asuntos Municipales, se comunica el escenario a las autoridades locales.
Señaló que la Isla del Cerrito fue uno de los primeros puntos con los que se tomó contacto, debido a la presencia de familias que viven cerca de las márgenes y desarrollan actividades vinculadas al río. También mencionó las comunicaciones con autoridades de Barranqueras, Puerto Vilelas y Basail. “Era importante avisarle con anticipación, que es lo que nosotros estamos buscando”, afirmó.

sistema de protección
Morán sostuvo que el Gran Resistencia dispone de infraestructura y de equipos para afrontar situaciones de aumento del río. Al referirse a antecedentes, mencionó lo ocurrido en 1998, aunque aclaró que se trataba de una apreciación personal y que no había una comparación oficial que permitiera equiparar aquel episodio con el escenario previsto.“La ciudad está preparada, o el área metropolitana del Gran Resistencia”, aseguró. Argumentó que actualmente existe un sistema que no estaba completo en aquella época y que las tareas preventivas involucran a distintos organismos.“Tenemos un equipo conformado, trabajando”, señaló. Añadió que hay personal movilizado para comprobar el funcionamiento de las bombas y la presencia de los trabajadores en sus puestos. “Siempre hay que salir a ver el tema de las bombas, si están funcionando”, explicó sobre los controles operativos.
El presidente de la APA también pidió atender a la procedencia de la información que circula sobre el fenómeno. “Quiero llevar tranquilidad a la población y pedirle dos cuestiones. La primera es que nos informemos por medios oficiales”, expresó.“Hay mucha gente que está muy ávida de dar información. Pero mucha información de esa no es chequeada”, advirtió. Explicó que el organismo utiliza los reportes del Servicio Meteorológico Nacional, los contrasta con su equipo de meteorología y los complementa con los registros propios de la provincia.

El río Negro y las compuertas de regulación

Orlando Morán explicó que, al momento de las declaraciones, el río Negro mantenía su funcionamiento habitual y las obras de control ubicadas en Laguna Blanca y Barranqueras. “Las dos están abiertas”, indicó, al describir la situación del curso de agua y de los mecanismos utilizados para regularlo.“Precisó que la APA cuenta con un manual de operaciones que establece cómo actuar tanto ante un exceso de precipitaciones en la cuenca del río Negro como frente a un aumento de la altura del Paraná. Según explicó, a determinados niveles se interviene sobre las compuertas para regular el agua.
El funcionario también se refirió a los ríos Paraguay y Bermejo. Señaló que ambos se encontraban en niveles bajos, normales para la época, y que esa condición favorecía al Paraná porque sus aportes no sumaban una presión mayor a la creciente proveniente de la cuenca alta. La descripción forma parte de las variables que el organismo monitorea.

El agua como recurso

Además de la advertencia por la crecida, Morán planteó que la gestión del agua debe contemplar las distintas realidades de la provincia. Mientras los pobladores ribereños se preparaban para un aumento del Paraná, señaló que en el interior persistían situaciones de escasez que afectaban a la producción.“El agua la tenemos que ver como un recurso, no como un problema”, sostuvo. Recordó que en 2025 el Chaco había declarado la emergencia por sequía y que, en ese contexto, algunos productores cuestionaban que los canales sacaran el agua de sus campos. Frente a la posibilidad de nuevas lluvias, indicó que otros pedidos apuntaban a limpiar esos mismos conductos para evitar dificultades.“Es un equilibrio que realmente nosotros tenemos que saber manejar”, expresó. Señaló que ese trabajo requiere contacto con los productores y decisiones que contemplen tanto la necesidad de conservar agua como la de permitir su escurrimiento cuando se producen excedentes


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