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la ONU mostró preocupación por la represión a las protestas estudiantiles

Al menos 100 estudiantes y educadores han sido heridos en las marchas que conmueven a Francia y se extienden. Las Naciones Unidas se inquietan «por la fuerza de la violencia policial» francesa en la represión, y la ex candidata presidencial socialista Ségolène Royal denunció que el país está «en el comienzo de la barbarie» frente a los jóvenes.

Los manifestantes protagonistas son menores de la escuela secundaria, a quienes acompañan sus padres, abuelos o tíos en las marchas. Es una forma de protegerlos contra la violencia de la policía antidisturbios, que ya ha sido llevada a la justicia por varios casos de accionar contra los estudiantes. A ellos se han sumado universitarios, escuelas privadas, agricultores, la CGT y los sindicatos.

La ONU pide uso proporcional de la fuerza

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha declarado hoy que sigue con «preocupación» los «incidentes» relacionados con las manifestaciones de estudiantes de secundaria en Francia, instando a que las concentraciones se mantengan pacíficas y a que se haga un uso proporcionado de la fuerza.

Protesta de estudiantes en París. Foto: Reuters

«Hacemos un llamamiento a todos para que velen porque estas manifestaciones sigan siendo pacíficas y porque no se recurra a un uso desproporcionado de la fuerza por parte de las fuerzas del orden. El derecho de reunión pacífica debe respetarse», declaró Shabia Mantoo, portavoz de la Oficina del Alto Comisionado, durante una conferencia de prensa en Ginebra.

La Liga de Derechos Humanos había recurrido a la ONU hace unos días, denunciando una «represión sin precedentes» contra los estudiantes de secundaria en el país. Ayer, el portavoz de la ONU, Stéphane Dujarric, afirmó que las Naciones Unidas están «firmemente convencidas de que todo el mundo tiene derecho a manifestarse pacíficamente y de que corresponde a las fuerzas de seguridad y al gobierno velar porque se proteja este derecho».

La Fiscalía de París abrió una investigación este viernes 9 de octubre tras el violento rodillazo propinado por un policía a un manifestante en la plaza de la Bastilla de París. Esto eleva a al menos 21 el número total de investigaciones remitidas a la «policía de policías» desde el inicio del movimiento estudiantil de secundaria.

El gobierno propone medidas y comienza un diálogo

Cuando el gobierno da los primeros pasos para designar a 3.000 profesores y combatir el ausentismo que reclaman los manifestantes en sus demandas, y se produce el primer diálogo entre el ministro de Educación y ellos, otro debate se inicia: ¿vuelta a clase o continuación de los bloqueos?

«Si mañana cesa la movilización, el gobierno ya no tendrá motivos para atender nuestras reivindicaciones«, señala Louis Letoublon, representante de los estudiantes, quien considera necesario ejercer «presión sobre el gobierno».

«Hoy en día existen dos movimientos bien diferenciados: uno estudiantil y otro de violencia urbana, que perjudica totalmente nuestras reivindicaciones», admite Nathanaël Combary, quien apela a la «responsabilidad» de todos.

Ella hacía referencia a los «black blocs», anarquistas extremadamente violentos y encapuchados que infiltran las manifestaciones en Francia y confrontan con la policía en escenas de guerrilla urbana, y a los «casseurs» o vándalos, que rompen las vidrieras y roban.

Las reivindicaciones de los estudiantes

Las reivindicaciones de los estudiantes no son políticas. Se quejan del deterioro de los centros educativos, de la falta de baños, del ausentismo de los profesores, de la ausencia de profesores sustitutos, del hacinamiento de los edificios —especialmente en los barrios más desfavorecidos— y de las largas jornadas escolares.

Tras una nueva jornada de manifestaciones el jueves, las movilizaciones estudiantiles continúan este viernes frente a varios centros educativos del país. Por el momento, 141 institutos permanecen cerrados (menos del 4 % de los 3.700 que hay en el país), una cifra que se mantiene estable con respecto al jueves, según informó el Ministerio de Educación Nacional.

Este viernes persiste la incertidumbre sobre el rumbo del movimiento estudiantil de secundaria, mientras las organizaciones convocan a un «acto V» para el martes y el gobierno acuerda con los representantes estudiantiles seguir dialogando hasta entonces. Pero el movimiento se extiende en el interior del país: en Estrasburgo el cierre de los liceos es muy amplio porque la marcha de anoche finalizó con una enorme represión.

Un final violento

Tras una nueva jornada de movilización nacional, que contó con algo menos de seguimiento que las anteriores y finalizó violentamente con un enfrentamiento entre los «black blocs» y la policía en la plaza de la Bastilla en París, la intersindical estudiantil y profesional convocó el jueves a una nueva jornada de concentraciones y huelga para el 13 de octubre.

Los llamamientos a continuar el movimiento también fueron respaldados por los representantes de los estudiantes de secundaria, que se reunieron con los ministros de Educación Nacional y de Enseñanza Superior.

En total, 71.500 personas se manifestaron el jueves en Francia —24.500 de ellas en París—, según datos del Ministerio del Interior. El ministerio informó que «alrededor del 96 % de los centros estaban abiertos» y que 157 institutos (de un total de 3.700) permanecían cerrados a mediodía del viernes.

Tres mil profesores sustitutos

Tras la cuarta jornada de movilización de los estudiantes de secundaria, el ministro de Educación Nacional, Édouard Geffray, anunció medidas concretas e inmediatas: 3.000 docentes sustitutos, que hasta ahora estaban «mal asignados», se incorporarán a los 514 centros y escuelas que más los necesitan.

Quince días después del inicio del movimiento, que este jueves vivió su «cuarta jornada» en un contexto de fuerte movilización, Geffray detalló su «plan de urgencia» para la sustitución de profesores. Se trata de una de las reivindicaciones principales de los estudiantes de secundaria, junto con la reducción de las largas jornadas escolares que deben cumplir, únicas en Europa.

«Varios miles» de docentes se incorporarían «en las próximas horas» a los centros más afectados por las ausencias de profesores. Entre ellos, 114 institutos clasificados en «rojo» y 400 en «naranja», es decir, 514 centros en los que se concentrarán las sustituciones.

«Gracias a un programa informático» que el ministro dice haber solicitado hace un año y que debía estar operativo a principios de noviembre, esto se podrá hacer. Este sistema permite —explicó— identificar los centros más afectados y enviar a ellos a unos 3.000 sustitutos que hasta ahora estaban «mal asignados». En otras palabras, poner en relación la oferta con la demanda.

Nadie quiere ser profesor

Édouard Geffray anunció también que autorizaría a los rectores a contratar a más personal del que pueden actualmente —»allí donde haya necesidades»—, lo que supone «varios cientos de profesores». Por último, se asignarán a los centros «varios cientos de miles de horas extraordinarias» a través del «pacto docente».

La cuestión de la falta de sustitución de los docentes no es nueva. Desde hace una década se ha instalado en el debate público como uno de los grandes males del sistema educativo francés. No hay inicio de curso en el que un ministro de Educación no se comprometa a garantizar que haya «un profesor ante cada alumno».

La FCPE, la principal federación de padres de alumnos, contabiliza periódicamente las «horas perdidas» por los estudiantes. Asimismo, numerosos informes —desde el Tribunal de Cuentas hasta la OCDE— alertan sobre esta situación. La razón es sencilla: la profesión ya no resulta atractiva.

El costo de las medidas de urgencia anunciadas el jueves por Édouard Geffray asciende a varias decenas de millones de euros de aquí a finales de año. En cuanto al presupuesto de Educación Nacional para 2027, este podría «aumentar», señaló el ministro, haciendo referencia al próximo debate parlamentario.

«Es la primera vez que los alumnos de secundaria influirán en el presupuesto», prometió finalmente Édouard Geffray.


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