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“La campaña más desorganizada en la que he participado desde 1989”


En el oficialismo brasileño ya comienzan a correr las facturas por el duro golpe en la primera vuelta de las elecciones que dejó al presidente Lula Silva inesperadamente dos puntos debajo de su rival, el conservador Flávio Bolsonaro, mucho mejor posicionado para el balotaje del próximo domingo 25. El mandatario cargó fuerte en las últimas horas contra sus estrategas y asesores, aunque no es claro si se ha definido un nuevo plan con vistas a la cita definitiva en medio de versiones sobre problemas de comunicación en la fuerza.

“Creo que hicimos una campaña que no estuvo a la altura de mi potencial. Creo que podríamos haber hecho más. Le dije a Edinho que esta fue la campaña menos organizada en la que he participado desde 1989. Y, como suele suceder, uno cosecha lo que siembra”, afirmó el presidente en una reunión con sus aliados. El discurso se transmitió parcialmente en línea y fue reproducido por la prensa. Edinho Silva es el presidente del PT. También está cuestionado el ministro de Comunicaciones, Sidónio Palmeira.

Los reproches son múltiples a la hora de revisar lo que se hizo mal o no se hizo. Centralmente la ausencia de un discurso más incisivo y determinante, una polémica más íntima por la injerencia de la primera dama, Janja, en las decisiones y el descuido de los votantes tradicionales con dificultades homogéneas para sostener el presupuesto familiar.

Bolsonaro, ha hecho campaña con ese eje, con videos en los supermercados denunciando una inflación de los alimentos. La intención ahora es que tenga mucho más presencia el vicepresidente liberal y exministro de Industria y Comercio, Geraldo Alckmin.

Una fuente gubernamental le dijo a Clarín que incidió “que el presidente como el propio partido percibían que a Bolsonaro no le daba la altura y lo subestimaron. El presidente se lo hizo notar a los empresarios, muy bolsonaristas, en una cena antes de las elecciones, señalándoles que no se trataba justamente de elegir un genio”.

Según esta fuente, la consecuencia de ese comportamiento fue la pérdida de oportunidades para confrontar con éxito la imagen del rival. “Eso fue a punto tal que los vínculos totales de Bolsonaro con el banquero de la quiebra fraudulenta del Banco Master, Daniel Vorcaro, no fueron aprovechados. Y él recibió 12 millones de dólares y no se hizo nada”, afirmó irritado.

Son los fondos que el retador afirma que le proporcionaron para financiar un video sobre la historia de su padre, el expresidente Jair Bolsonaro. Existe una opacidad en eso. Se sostiene que gran parte de ese dinero fue utilizado para financiar la campaña en EE. UU. del clan familiar contra el gobierno de Lula.

Mientras se define la estrategia, el presidente está apuntando a una herramienta que tiene potencia transversal. El Senado comenzó a debatir esta semana la ley ya aprobada en Diputados que autorizará a que la semana laboral sea de cinco días con dos feriados pagos, como es actualmente en Argentina, entre otros países. En Brasil, se trabaja seis días con un feriado.

Esa norma fue trabada por el Partido Liberal de Bolsonaro en la cámara alta y el candidato conservador insiste en objetarla. Lula ha hecho diversas declaraciones acicateando a su adversario para que se defina, atento a que es mayoritario el interés por encima de inclinaciones partidarias, por ese avance.

El otro espacio es el de la enorme abstención registrada el domingo de la primera vuelta, 21,08 por ciento del electorado, son más de 33 millones de brasileños que no acudieron a las urnas. El voto en Brasil es obligatorio, pero la multa es apenas simbólica. Lula pretende que parte de ese caudal participe en el balotaje.

También el mandatario ha reforzado su discurso sobre la violencia urbana, tanto de rateros, hay una epidemia de robos de celulares, como de mayor envergadura con la mafia narco. Ese es un discurso fuerte del candidato opositor que promete cárceles al estilo Bukele.

Pero el tema principal que preocupa al campamento oficialista son las diferencias dentro del equipo oficialista sobre cómo proceder, que al revés del de Bolsonaro, es el que debe hacer el principal esfuerzo. También persisten desarreglos. El portal de Folha de Sao Paulo señala como ejemplo que diputados federales del PT de Sao Paulo fueron convocados a reuniones el mismo día y a la misma hora, pero en dos ciudades diferentes.


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