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La ultraderecha alemana logra por primera vez desde 1945 la presidencia de un Parlamento regional


El ascenso de la ultraderecha en Alemania sigue adelante. Este martes, Tobias Rausch, candidato propuesto por Alternativa para Alemania (AfD), logró quedarse con la presidencia del Parlamento regional de Sajonia-Anhalt. Es la primera vez desde 1945 que la corriente logra quedarse con ese lugar. El canciller Friedrich Merz parece estar cada vez más acorralado.

AfD, partido antiinmigración y prorruso, había ganado el pasado 6 de septiembre en las elecciones regionales con un 44% de los votos, el mejor resultado de un partido de extrema derecha en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Ese día obtuvo la mayoría y quedó muy cerca de formar gobierno.

Este martes, AfD consiguió en la primera votación que 48 de los 82 diputados eligieran a Rausch, frente a 29 que votaron en contra y a cinco que se abstuvieron. De esa manera, la ultraderecha alemana obtuvo cuatro votos más de los que estaban previstos, ya que Alternativa para Alemania contaba con 39 diputados propios y tenía asegurado el apoyo de los cinco representantes de la pequeña formación de izquierda radical prorrusa BSW.

AfD y BSW tienen muchas cosas en común, pero sobre todo su odio a todo lo que tenga que ver con la Unión Europea y su comprensión para todo lo que tenga que ver con las intenciones expansionistas de la Rusia de Putin hacia Ucrania.

La victoria de la ultraderecha en Sajonia-Anhalt a principios de septiembre provocó un terremoto político en Alemania y debilitó al jefe de gobierno conservador Friedrich Merz, cuya coalición con los socialdemócratas está lastrada por las disputas internas y una popularidad en mínimos históricos.

Ese 44% que obtuvo en esa región AfD superó en 20 puntos la media actual de los partidos de extrema derecha en la Unión Europea. En comparación a cuatro años atrás, creció más de veinte puntos (23,2% en 2022), arrasando a los conservadores de la CDU de Merz, que cayó del 37,1% al 17,4%.

Poco después, AfD logró una segunda victoria en Mecklemburgo-Pomerania Occidental, en el noreste del país, un nuevo revés político, aunque finalmente se espera que una coalición de izquierdas gobierne la región.

AfD se vio en el último tiempo impulsado por la popularidad de su candidato, Ulrich Siegmund, quien buscará en diciembre ser jefe ejecutivo regional. Cuando el semanario ‘Der Spiegel’ publicó su foto en portada con el texto “el hombre más peligroso de Alemania”, el partido no pudo alegrarse más.

De hecho, según la Oficina de Protección de la Constitución (el servicio secreto interno) el partido AfD fue catalogado como extremista y como una amenaza para la democracia desde 2023. Así, al debate en los últimos años se añade un aspecto jurídico que los socialdemócratas impulsan con fuerza desde hace meses: el debate sobre la oportunidad de ilegalizar al partido. Partidos de extrema derecha europeos se escindieron en el Parlamento Europeo para formar otro grupo en el que no estuviera AfD porque su compañía era políticamente tóxica.

Una de las marcas que lleva este partido de ultraderecha es la idea extrema que las derechas europeas llaman “remigración”: la deportación de todos los extranjeros o descendientes de extranjeros aunque tengan nacionalidad de un país europeo con el criterio del color y la fe, la deportación de decenas de millones de europeos de origen árabe, africano, oriental o latinoamericano si son de raza negra.

Josef Schuster, presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania, dijo al diario ‘Die Welt’: “Personalmente, estoy consternado por el resultado de estas elecciones. Un partido clasificado como de extrema derecha está a un paso de gobernar en solitario un Estado alemán”.

Con información de agencias.


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