Federico Franco: «Mi compromiso de seguir uniendo a los pueblos»

El ex presidente paraguayo, entrevistado por LA VOZ DEL CHACO, remarcó que las elecciones municipales que vivirá este domingo 4 el Paraguay constituyen una momento relevante para la construcción política hacia las elecciones generales de 2028. En ese marco, Franco defendió la institucionalidad paraguaya, destacó la continuidad de la posición en política exterior durante su gobierno con ejes en Estados Unidos, Israel y Taiwán, y reivindicó la autodeterminación del Paraguay para decidir libremente su condición política, su forma de gobierno y su desarrollo económico, social y cultural, sin sufrir intervenciones externas.
Así transcurrió el diálogo.
-Es un honor poder tener contacto con usted hoy. El Paraguay seguramente viviendo horas decisivas, con elecciones en puerta.
-En primer lugar, agradecerte por el contacto a vos y, por este medio, mi cariño y mi respeto al pueblo hermano del Norte Argentino, siempre muy identificado con el Paraguay, histórica, geográfica y sociopolíticamente hablando.
El Paraguay tiene unas elecciones el día de mañana, ocho. Son elecciones municipales. Si bien es cierto que afecta solamente a los distritos, aproximadamente 250 distritos a lo largo y ancho del país, sin embargo, es muy importante porque está en juego la capital de la República, ciudades capitales departamentales y ciudades muy pobladas.
Entonces, para nosotros, los de la oposición, es significativo porque, de alguna manera, podría determinar el termómetro para las próximas elecciones, que serían, Dios mediante, en 2028, donde sí se va a estar disputando la Presidencia, gobernaciones y los escaños en la Cámara de Senadores y Diputados, respectivamente.
-Son aproximadamente 5.900 cargos y no más, entre intendentes, concejales, concejales suplentes, es decir, una elección que define en gran medida el territorio. Como usted señala, ¿es un momento de construcción?
-Sí, totalmente, endoso. Resulta que nadie más que el intendente para estar cerca de la necesidad de la gente, pero, al mismo tiempo, aunque parezca una contradicción, los gobiernos municipales, sobre todo por lo escaso de su presupuesto, nadie más lejano para solucionar los problemas de la gente.
Cuando uno va de la casa al trabajo o a la escuela o al gimnasio o a la misa o a un restaurante o a un centro de compras, bueno, tiene que ir por las calles. El Estado de las calles es fundamental, la recolección de residuos domiciliarios es una competencia municipal, el estado de los parques y espacios verdes también corresponde a la municipalidad, la atención primaria de la salud, de la educación… todas estas funciones dependen del intendente.
Entonces, el intendente es una persona que está muy cerca. Uno lo encuentra en un velatorio, en un centro de compras, como te decía, o eventualmente en alguna jornada de vóley, de fútbol, tomando tereré, mate, siempre está en contacto con el intendente.
Por eso, nadie más cercano de la gente, pero, al mismo tiempo, más lejana su posibilidad de solucionar los problemas debido a que el presupuesto municipal es muy exiguo. Acá la municipalidad en el Paraguay recauda, por ejemplo, el impuesto inmobiliario o las patentes municipales, que son para la conducción del automóvil, comercial, algo de salud y nada más. Entonces, nuestros recursos son muy limitados.
Y, en el caso de la oposición, sí, para nosotros es fundamental. ¿Te imaginás? Paraguay es el único país en América donde normalmente el Partido Colorado, o sea, el partido de gobierno, no pierde. En todos los otros países, y ustedes en la Argentina lo experimentaron dos veces en los últimos tiempos, cuando la oposición, primero con Mauricio Macri, segundo con Javier Milei, ganaron las elecciones respectivamente. Acá la única vez que se produjo una alternancia, un cambio de color en el gobierno, fue en el 2008, cuando la Alianza Patriótica para el Cambio ganó las elecciones nacionales. Fue en los últimos 70, 72 años la primera vez que el Partido Colorado, que ha venido manejando esto en forma absolutamente monocromática, prácticamente hegemónica, incluso arrastrada con varios casos de corrupción escandalosa, galopante.
Ahora mismo surgió el tema de un abogado que todo el mundo sabía, pero absolutamente todos los paraguayos sabían, incluso los hermanos argentinos que están ahí en Clorinda, Formosa, y en Corrientes, sabían que Hernán Rivas Ríos no era abogado, pero tenía la protección del Partido Colorado y, amparado y sostenido por una mayoría parlamentaria, lo pusieron como miembro del Jurado de Enjuiciamiento.
No contentos con ponerlo como miembro del Jurado de Enjuiciamiento para juzgar a jueces y fiscales, decidieron promoverlo al cargo de presidente. Una persona que no era capaz de expresarse en un español con más de tres palabras de seguido. Era muy evidente que la formación de este señor, con todo respeto, era una formación muy primitiva.
Uno se daba cuenta de que esta persona no pudo, de hecho, haber terminado ni siquiera su formación secundaria, pero acá se le otorgó un cartón, digo en forma despectiva, para que con ese cartón él pueda acceder al cargo de miembro del Jurado de Enjuiciamiento de Magistrados y luego ser su presidente. Ahora, cuando la Justicia corrobora lo que era muy obvio, salen a decir «fuimos estafados». Pero ¿cómo van a ser estafados si hubo denuncias, denuncias serias, concretas en los medios, de personas? Incluso tres personas llegaron a fallecer por diversas circunstancias.
Una de ellas, como consecuencia directa de haber sido destituida del cargo por este mequetrefe de pseudoabogado, con el apoyo corporativo del Partido Colorado, pero para el electorado da la sensación de que eso es normal, eso forma parte de una de las vetas visibles del coloradismo en el poder.
Y te hablo de un evento, no te hablo de otro: un presidente que fue declarado significativamente corrupto, un intendente que fue destituido del cargo, dos parlamentarios que están inmersos en el tema del narcotráfico y, bueno, sin embargo, siguen en el poder.
La memoria, clave de la identidad paraguaya
-Expresidente, para hacer un repaso de aquellos años donde usted ejerció la presidencia del Congreso Nacional, el sector agroindustrial, el campo paraguayo y la Iglesia Católica fueron fundamentales para la transformación que preparaba para el Paraguay. ¿Cómo ve hoy institucionalidad de la democracia y de la República en el Paraguay?
-La institucionalidad en el país creo que está sólidamente establecida, ¿no? De hecho, entre el Partido Liberal, que fue el primero en crearse, y el Partido Colorado, el segundo, ideológicamente hablando, creo que ambos somos partidos de centro, liberales, ideológica, filosófica, económica y doctrinariamente hablando.
Nos diferencia el color: uno azul, otro rojo; el nombre: Liberal y Colorado; pero, básicamente, tenemos la misma estructura y el Paraguay, al igual que Corrientes, a través de toda su historia, ha sido fundamentalmente un país agroganadero forestal exportador.
No se olvide usted que el Paraguay durante mucho tiempo tuvo una economía basada en este trípode agroforestal ganadero extractivo, en donde nuestros productos primarios eran exportados y luego industrializados en otros países, fundamentalmente la madera, en gran medida en la Argentina, sobre todo en Buenos Aires. También podríamos decir lo mismo de nuestra yerba, del azúcar. El país siempre fue un país agroganadero. Últimamente, soja, algodón, trigo, maíz, sésamo.
De alguna manera, algunos gobiernos de su país que tuvieron retenciones inconcebibles nos ayudaron a desarrollar mucho el tema de la carne. Hoy Paraguay tiene unos números macroeconómicos bastante sólidos, le diré. En nuestra época teníamos una deuda externa relacionada con el PIB del 12%. Hoy los sucesivos gobiernos posteriores lograron ubicarla en un incómodo 44-45%.
Aun así, el Paraguay sigue teniendo, felizmente, una baja deuda externa, tiene una gran reserva internacional, somos el primer país productor de energía hidroeléctrica limpia y renovable del planeta Tierra. Somos campeones del mundo. Hubiéramos sido como Argentina si esto hubiera sido una competencia en azúcar orgánica.
Ocupamos el cuarto o quinto lugar en producción de soja, quinto o sexto de carne. Tenemos el tercer lugar entre los países con mayor número de barcazas para aguas dulces, en cuanto a barcazas con bandera se refiere. La población es relativamente exigua: hablamos de 7 millones de habitantes aproximadamente para 406.752 km². Creo que el país está cómodo, ¿verdad? Mi gobierno fue muy efímero, fue apenas de 14 meses, completando el gobierno del presidente Lugo, pero logramos institucionalizar y ratificar nuestro compromiso con la producción, con el desarrollo, con la Iglesia.
Desde luego, nunca tuvimos ningún tipo de inconvenientes y comenzamos un proceso de acercamiento hacia el Pacífico. Hubo una suerte de reedición de la Guerra Grande. En aquella ocasión, Bartolomé Mitre en la Argentina, en el Brasil, el emperador Pedro II y en el Uruguay, el gobierno de Venancio Flores.
En esta última ocasión fue con Cristina Fernández viuda de Kirchner, la presidenta del Brasil, Dilma Rousseff, y el presidente del Uruguay, Pepe Mujica. Se hizo una suerte de reedición de la Guerra de la Triple Alianza. Fue muy injusto lo que hicieron con el Paraguay. Nos suspendieron de participar de las reuniones. Aprovecharon la salida de Paraguay para permitir en forma absolutamente arbitraria el ingreso de Hugo Chávez Frías con el manejo de sus petrodólares.
El propio actual exdictador de Venezuela, Nicolás Maduro Moros, vino y se paseó como Juan por su casa, con su billetera, con su maletín lleno de dólares, tratando de sobornar a parlamentarios y a miembros de las Fuerzas Armadas, y felizmente hubo una posición institucional. Fíjese que, de 125 parlamentarios, 45 senadores más 80 diputados, apenas cinco lograron votar en contra de la condena. El resto, estamos hablando de 120 personas aproximadamente, estuvieron a favor de la condena, pidiendo la separación del expresidente.
Y, bueno, una de las pocas funciones constitucionales que tiene en mi país el vicepresidente es la de sustituir, y eso es lo que nosotros hicimos. De todos modos, en ese periodo de tiempo se garantizaron los derechos. Incluso los que estuvieron involucrados en la acusación por las condenas entraron y salieron las veces que quisieron del país.
Nadie fue detenido, ninguno tuvo ni la uña del dedo meñique de la mano izquierda con una escoriación o con un hematoma. Las radios que estaban en contra o los diarios que estuvieron en contra nunca fueron cerrados ni censurados, las elecciones se hicieron en plazo y forma, entregando, como corresponde, el gobierno al ganador en las siguientes elecciones, sin ningún tipo de trauma.
Así que me queda la satisfacción del deber cumplido y, sobre todo, el compromiso de haber restablecido el orden institucional en el Paraguay. Y fíjese lo que le voy a decir: mi país, gracias a la posición de muchos parlamentarios, 120 de 125, y la prensa casi unánimemente condenando, no se sometió a Hugo Chávez Frías. Acá entraron miles de valijas, véase Antonini Wilson, véase lo que pasó con los carnavales en el Brasil con el gobierno de los presidentes Lula y Rousseff y cómo se hicieron de apoyo para las elecciones.
Acá entraron de esos dineros en dólares, incluso está en el mismo libro de «La Valija», que es fácilmente accesible, donde están todos los números con matrícula y número de avión, etcétera. Pero acá no pudo Hugo Chávez Frías sobornar al Paraguay, así como la independencia del Paraguay fue hecha por paraguayos compatriotas en guaraní, ni O’Higgins, ni Sucre, ni Bolívar, ni nadie.
Acá la independencia la hicimos los paraguayos y fue el único país de América en donde no fue necesario derramar una sola gota de sangre. Ni un disparo se hizo acá, ni un fusil ni un cañón sonó. Acá la independencia del Paraguay se hizo un 15 de mayo de 1811 en forma pacífica y acá tampoco fue necesario que venga ni Maduro, ni Chávez, ni Kirchner, ni Rousseff, ni Mujica, ni nadie, ni Evo, ni Correa, para decirnos cómo vamos a gobernarnos los paraguayos.
Y esa es la satisfacción que tenemos de haber sido el primer país en oponerse al bolivarianismo del siglo XXI, encabezado por los petrodólares de Hugo Chávez Frías y sostenido por Nicolás Maduro Moros.
Una política exterior marcada por alianzas históricas
-Expresidente, es recordado aquel abril de 2013 en el que usted asistió a la sesión de la OEA y, producto de eso, se marcó otro eje en la geopolítica para el Paraguay, sobre el cual, habiendo sanciones sobre el Estado paraguayo, salió a buscar apoyo ante el mundo. Hoy, la política internacional mira nuevamente hacia el sur de América. ¿Qué posición considera usted que debería adoptar el Paraguay de cara al mundo, teniendo en cuenta que está construyendo gobierno hacia 2028?
-La política exterior del Paraguay se sostuvo siempre en dos principios fundamentales: en la libre autodeterminación de los pueblos y en la no intromisión en los asuntos internos.
Los sucesivos gobiernos paraguayos, y yo creo que en ese sentido no hay muchas críticas, a pesar de que soy de la oposición, siguen alineados a un eje que se dio en llamar Washington, Tel Aviv, Taipéi (Taiwán, Estados Unidos, Israel). Ese es un eje internacional que Paraguay ha sostenido en los últimos tiempos. Le diré, desde mi época, y se mantiene con Taiwán, somos el único país que tiene relaciones desde hace 62 años.
En la época que el dictador Alfredo Stroessner estuvo como presidente del Paraguay, hizo una alianza con Chiang Kai-shek. Se mantiene una sólida relación con Taiwán y con Estados Unidos e Israel. Creo que sistemáticamente eso ha sido positivo.
Con Estados Unidos, el presidente paraguayo José Félix Estigarribia logró construir una sólida amistad con el presidente Franklin Delano Roosevelt. Y quiero recordarle que durante esa época la Argentina, que era una potencia entre los top 10 de los países del mundo, no tuvo una posición contraria con respecto al régimen nazifascista que estaba haciendo la guerra en Europa.
Entonces, el presidente Franklin Delano Roosevelt logra disuadir al victorioso mariscal de los ejércitos paraguayos, José Félix Estigarribia, cuando el gobierno del presidente Juan Domingo Perón, o sea, en ese tiempo…
-Así es.
-Esto fue en 1940. Estigarribia hace un acuerdo con Estados Unidos para convertirse en un centro, porque en esa época los nazis ya estaban festejando bajo la Torre Eiffel y estaban bombardeando Londres. Estamos hablando del 7 de septiembre de 1940, cuando muere el general Estigarribia.
Entonces Paraguay iba a ser el sitio geopolíticamente definido por los Estados Unidos para evitar una eventual presencia nazifascista. Y gracias a esa posición paraguaya fue posible el apoyo americano que nos permitió construir la ruta 2, de Asunción a Ciudad del Este, y la ruta 1, de Asunción a Encarnación. Eso fue posible inicialmente gracias a la gestión de Estigarribia con Franklin Delano Roosevelt, también la construcción del Banco Central del Paraguay o Banco de Fomento y de otros edificios importantes. Desde entonces, el Paraguay nunca se ha separado de los Estados Unidos.
Y el hecho de ser aliado con Taiwán no nos permite negociar directamente con China, por lo que tenemos que hacerlo mediante triangulación, a través de exportaciones a Rosario, San Lorenzo, Santa Fe, y de ahí a China. Ese es un motivo de dificultad que tenemos, aunque sí podemos trabajar con Estados Unidos.
-Para hacer una salvedad en las fechas, el 4 de junio de 1946 inicia la presidencia de Juan Domingo Perón; antes de esa fecha, Edelmiro Farrell estaba en el gobierno. Expresidente, no quiero quitarle más minutos.
-Sí, fue el presidente Farrell, el dictador Farrell.
Liberalismo, democracia y una larga disputa por el poder
-Quisiera pedirle una reflexión sobre el liberalismo paraguayo, el Partido Liberal Radical Auténtico, los partidos de esa raigambre ideológica. ¿Cuál debería ser su reflexión hacia el elector convocado para este 4 de octubre y también para esta construcción hacia 2028?
-El Partido Liberal surge en 1887, después de los partidos uruguayos, el Partido Blanco y el Partido Colorado. Los partidos de Paraguay, Liberal y Colorado, son de los más antiguos de América latina, con un bipartidismo muy fuerte. Surge el Partido Liberal como una reacción y protesta progresista contra la venta indiscriminada de tierras.
Bernardino Caballero vendió el 93,1 % de las tierras públicas, la intromisión de las Fuerzas Armadas durante la posguerra de 1870, donde los presidentes eran designados a dedo y no electos.
Además del fraude electoral, como en Villarrica el 12 de junio de 1887, donde los colorados robaron urnas y asesinaron a personas, y la corrupción generalizada, como la pérdida de un crédito de 2 millones de libras esterlinas. Por eso el Partido Liberal surge contra esa situación de injusticia. El Partido Liberal accede al poder el 17 de diciembre de 1904, tras una revolución.
Gobierna desde 1904 hasta 1936, período en el cual gana la Guerra del Chaco gracias también al apoyo argentino de figuras como Agustín Pedro Justo, Federico Pinedo y el almirante Domecq García. Eusebio Ayala entregó un país más grande tras la victoria, pero seis meses después Ayala y Estigarribia fueron apresados en un golpe militar liderado por Rafael Franco.
Posteriormente muere Estigarribia en 1940 y asumen regímenes antiliberales, dando paso a las dictaduras de Higinio Morínigo y Alfredo Stroessner durante 43 años, buscando sepultar al partido. Por eso suelo decir en guaraní, para el pueblo correntino, la importancia de mantener firme al Paraguay.
-Muchísimas gracias por la comunicación, expresidente.
-Gracias a usted por su tiempo. Mi respeto para la audiencia y el pueblo del norte argentino, y una gratitud especial al Centro Cardiológico de Corrientes y a su director, el doctor Julio. Mi compromiso de seguir uniendo a los pueblos del Norte Argentino y del Paraguay.
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