candidatos, encuestas y radiografía del país «más grande» de América Latina


Este domingo, Brasil regresa a las urnas para elegir presidente, gobernadores y vicegobernadores y renovar el Congreso. Es un proceso electoral enorme, con la participación de 158 millones de votantes. En total, cada votante deberá realizar seis elecciones.
En total, se presentaron un total de 13 fórmulas compiten por la presidencia de Brasil. Pero la campaña quedó polarizada entre dos candidaturas: la oficialista con Lula da Silva y la opositora del senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair.
De acuerdo con las últimas encuestas publicadas por las principales consultoras (AtlasIntel/Bloomberg, Quaest, Datafolha y BTG/Nexus) en la recta final hacia este domingo, el escenario electoral muestra una competencia muy reñida, polarizada entre Lula y Bolsonaro. Pero ninguno llegaría a cosechar más del 50 del por ciento de los votos, por lo que la elección se definiría en una segunda vuelta el 25 de octubre.
En primera vuelta, Luiz Inácio Lula da Silva se mantiene en la primera posición de la intención de voto, oscilando entre el 39% y el 45,8% dependiendo de la encuestadora. Mientras que Flávio Bolsonaro se ubica segundo, con un rango que va del 34% al 43,4%.
Más atrás se posicionan figuras como Renan Santos (Movimiento Missão) y Augusto Cury (Avante), con porcentajes de intención de voto mucho menores (generalmente por debajo del 6%).
En las simulaciones para un eventual balotaje, las encuestas coinciden en un empate técnico dentro o al borde de los márgenes de error.
Los sondeos más recientes de instituciones como AtlasIntel y Quaest muestran diferencias mínimas, con porcentajes cruzados donde ambos candidatos rondan entre el 44% y el 47% de los apoyos, evidenciando un panorama de máxima incertidumbre.
Brasil llega a las urnas con un escenario económico ambivalente y lleno de contrastes, caracterizado por buenos indicadores en el plano macroeconómico formal, pero con una creciente tensión en el bolsillo de los ciudadanos.
El país llega tras varios años de expansión consecutiva (con un promedio superior al 3% en ejercicios anteriores). Sin embargo, para 2026 la previsión oficial se moderó y se ubica alrededor del 2%.
La inflación interanual navega estable en torno al 4,2%, ubicándose dentro de los márgenes tolerados, lo que frenó la escalada de precios de años anteriores.
A pesar de buenos datos macro, existe un fuerte malestar social en sectores amplios de la población endeudados o con dificultades para afrontar pagos corrientes, sintiendo el peso del costo de vida diario, los servicios y los alimentos. El Banco Central de Brasil mantuvo la tasa de referencia en niveles muy elevados de dos dígitos para frenar la inflación, lo que encarece de forma drástica el costo del crédito, los préstamos personales y el financiamiento.
El gobierno actual ha apostado fuertemente a la intervención estatal directa para aliviar a los morosos y regular los abusos del sistema financiero, como planes de recompra de carteras morosas a los bancos y nuevas medidas para adquirir deudas con quitas de hasta el 90%.
La oposición de Bolsonaro, en cambio, enfoca el problema del endeudamiento desde una óptica de disciplina macroeconómica y liberalización del mercado. Su propuesta se centra en ordenar las cuentas del Estado, reducir el tamaño del sector público y generar confianza para que las tasas de interés bajen.
Brasil no es “o país mais grande do mundo”, pero sí el más grande de América Latina, teniendo en cuenta dos parámetros: su superficie (8,5 millones de kilómetros cuadrados, lo que equivale a ocupar cerca del 47,3% de todo el subcontinente sudamericano). Y su enorme población: con más de 210 millones de habitantes, concentra aproximadamente un tercio de toda la población de América Latina.
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