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“Estaban seguros de que iban a morir”


Yasmin Abukasis sintió otra vez el terror. La mujer, de origen israelí, que perdió a su hijo en el ataque terrorista del 7 de octubre de 2023, contó que su hija viajaba este miércoles en el avión con destino a Tel Aviv que debió aterrizar de emergencia en Arabia Saudita, luego de que uno de los pilotos apuñalara a otro, en lo que Israel catalogó como un ataque terrorista.

Fue un llamado de su propia hija, Miriam Shira Ochayon Abukasis, la que la alertó de lo que había sucedido. La joven marcó su teléfono desde Arabia y le contó a su madre que durante el vuelo en el que viajaba oyó gritos, vio mucha sangre y creyó, junto con el resto de los pasajeros, que el avión se iba a estrellar. No es para menos, la aeronave descendió abruptamente desde 33.000 pies a 17.000 en un minuto (unos 5 mil metros) antes de ser controlada por un piloto que viajaba de civil.

Miriam venía de Bangkok y tomó en Dubái el vuelo FZ1073 de Flydubai hacia Tel Aviv. Era su regreso a casa después de once meses. El avión empezó a perder el control y todo fue un caos. Pasajeros gritando y otros corriendo hacia el hombre que había sacado un cuchillo y había apuñalado al piloto.

La madre dijo que su hija le contó que “había mucha sangre alrededor” y le describió la situación como “un momento de locura, un estrés enorme”. También reveló que otros pasajeros gritaron “Shema Israel” y rezaron salmos.

“Estaban seguros de que iban a morir”, relató Yasmin, según un testimonio que dio para la agencia Reuters. “Y eso no es posible, porque mi hijo Eviatar murió el 7 de octubre”, agregó.

Eviatar Ochayon Abukasis, sargento de 22 años y conductor de ambulancias en el Batallón 51 de la Brigada Golani, fue asesinado el 7 de octubre de 2023 defendiendo el puesto militar de Kissufim, cerca de Gaza, según The Times of Israel. Fue durante el ataque de Hamas que marcó el día más mortífero para la población judía desde el Holocausto.

Ese día iba a ser el último de servicio activo para Eviatar. Fue enterrado el 11 de octubre en el monte Herzl, en Jerusalén. Su madre lo definió entonces ante Radio del Ejército como “un chico mágico, muy especial… un alma gentil”.

“Quiero agradecer a Dios y a la gente que ayudó allí. Mi hija está a salvo, está en tierra”, cerró Abukasis. Agregó que ella también estaba muy afectada y que le costaba hablar: “Esperaba a mi hija hace once meses y escuché esta historia loca”.


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