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Zidane, Klopp y Xavi dan lustre al cartel de seleccionador nacional en la Nations League | Fútbol | Deportes

Zinedine Zidane no entrenaba desde 2021 cuando dejó de ser técnico del Real Madrid. Jürgen Klopp llevaba un año en un despacho del departamento de fútbol de Red Bull después de que en 2024 abandonara Anfield como una celebridad por su exitosa carrera en el Liverpool. Y Xavi Hernández, ganador de la Liga en 2023, no encontraba un equipo que respondiera a sus necesidades desde que hace dos temporadas saliera de mala manera del Barcelona. Los tres han reaparecido al mismo tiempo como seleccionadores de Alemania y Países Bajos —Klopp y Xavi se midieron ayer por vez primera— y Francia —Zidane debuta hoy contra Turquía, 20.45— durante la disputa de la Nations League. Un torneo menor se ha convertido en una competición muy interesante por el debut de un trío de técnicos que estaban en una sala de espera sin nada más en común que su deseo de reaparecer si se daba el caso en una selección después del desgaste sufrido en clubs muy exigentes de la Liga y la Premier.

La disponibilidad de Zidane, Klopp y Xavi ha coincidido con la necesidad de un cambio de rumbo tanto en Francia como Alemania y Países Bajos después de los resultados del Mundial 2026. Los franceses, campeones en 2018, subcampeones en 2022 y cuartos en 2026, habían asumido que Zidane, a sus 54 años, aguardaría el tiempo que hiciera falta para sustituir a Didier Deschamps. El exentrenador del Madrid, tres veces campeón de la Champions, no aspiraba a ningún cargo que no fuera el de ser seleccionador de Francia: “Rechacé todas las ofertas por dirigir a la selección”, afirmó. “Siento una alegría inmensa. Por fuera me contengo, pero por dentro estoy lleno de emociones. Estoy preparado y motivado para el desafío”, subrayó Zidane.

Klopp compareció como responsable de la `Mannschaft’ con una lista de 44 jugadores para los próximos cuatro partidos y una gorra en la que se leía: “Uno entre 83 millones”, tantos como habitantes y seleccionadores en potencia tiene el país. “Quiero recuperar la bandera. No quiero dejar el orgullo nacional en manos de las personas equivocadas”, remató en un discurso muy populista y bien preparado desde que se empezó a discutir en el último Mundial sobre la continuidad de Julian Nagelsmann y la desorientación de la selección desde el título de Brasil 2014. Aunque repercutirá en un sueldo a la baja, el banquillo de la selección de su país, es mucho más goloso para Klopp, a sus 59 años, que el despacho desde el que supervisaba a la red de equipos de una firma multinacional que se supone bien relacionada con la federación de Alemania.

A sus 46 años, la trayectoria de Xavi como entrenador es más corta que la de Zidane y Klopp. Iniciado en Qatar, se entregó a la causa barcelonista en un momento muy delicado y acabó despedido cuando quería continuar en el Camp Nou. La salida fue tan traumática que se prometió no aceptar ninguna oferta que no fuera compatible con dedicar más tiempo a la familia en Barcelona. Aguantar ha tenido su recompensa porque quería asociarse a una selección y dirigirá a la de Países Bajos después del adiós de Ronald Koeman. El mismo relevo que se dio en el Barça. Muy posiblemente no hay un país mejor para un exjugador azulgrana educado en el ideario de Johan Cruyff y Pep Guardiola. “Vengo a la universidad del fútbol. Quiero que la gente vea un equipo con pasión, ambición e intensidad y que los jugadores salgan, disfruten y compitan”, declaró sin que le importara saber que había sido elegido después de la renuncia de Guardiola y Arne Slot, el que fuera sustituto de Klopp en el Liverpool.

Guardiola, que también se prometió un tiempo de descanso después de una década exitosa en Mánchester, estuvo precisamente muy cerca de unir su regreso al de Xavi, Kloop y Zidane. La federación italiana negoció un ambicioso contrato con el exentrenador también del Barcelona y Bayern Múnich. El acuerdo no se firmó por muy poco, Paolo Maldini renunció como director deportivo, tampoco salió la apuesta por Andrea Pirlo e Italia tuvo que dar marcha atrás para encomendarse a Roberto Mancini, ya seleccionador entre 2018 y 2023 y campeón de la Eurocopa en 2021.

La vuelta a la competición de exentrenadores y exjugadores reputados que se convierten en seleccionadores es una constante después de torneos que dejan secuelas necesitadas de una terapia de choque como pasó en la Copa del Mundo 2026. Los cambios ascienden a una veintena y los perfiles de los técnicos son tan distintos que no se puede establecer un hilo en común: los hay con un currículo y un carisma incuestionables y también se cuentan los que tienen una trayectoria inequívoca en los equipos inferiores de su federación, como sucede con Luis De la Fuente. Ni el español ni tampoco el argentino Lionel Scaloni, campeones en Estados Unidos 2026 y Qatar 2022, estaban avalados por su trabajo previo en los clubes, sino que fueron promocionados desde la RFEF y la AFA.

La relación de los diez últimos seleccionadores que han sido campeones del mundo ofrece características muy diferentes: Franz Beckenbauer (1990), Carlos Alberto Parreira (1994), Aimé Jacquet (1998), Luis Felipe Scolari (2002), Marcelo Lippi (2006), Vicente del Bosque (2010), Joachim Löw (2014), Didier Deschamps (2018), Lionel Scaloni (2022) y Luis de la Fuente (2026). Las federaciones tienden a buscar una cierta estabilidad en la elección de unos entrenadores, que por su parte aspiran a desmarcarse de la presión vivida en sus clubes, sobre todo cuando las competiciones nacionales son muy tensas, como ocurre en España o Inglaterra. “Las revoluciones futbolísticas no se producen normalmente en las selecciones, sino en los clubes con técnicos que en muchos casos arriesgan, intentan ser protagonistas, crean equipos de autor”, coinciden los analistas consultados. “No es lo mismo un trabajo diario, de 365 días al año, que el que va de la Eurocopa al Mundial, que suele ser mucho más estable”.

Carlo Ancelotti sospesaba su retirada a los 66 años cuando recibió la oferta de Brasil. La pentacampeona, desesperada por no ganar el título desde 2002, se entregó a un italiano con un currículo único, ganador de 31 títulos en las cinco grandes ligas de Europa, como es Carlo Ancelotti, nacido hace 67 años en Parma. Francia y Alemania han recurrido a un camino más patriótico con Zidane y Klopp. También Portugal ha elegido a Jorge Jesus, México a Rafa Márquez, Croacia a Slaven Bilic o Uruguay a Diego Forlán como sustituto de Marcelo Bielsa. La República Checa, mientras, ha tomado a la Roja como referencia y fichó a Santi Denia, que ha sido el responsable de la mayoría de selecciones inferiores de España. Y Bélgica sorprendió cuando eligió a Marck Van Bommel.

El fútbol de selecciones que viene promete unas expectativas diferentes por la imagen de algunos de los seleccionadores elegidos, la mayoría ganadores de títulos y al mismo tiempo referentes de un estilo de juego inequívoco: se supone que un barcelonista como Xavi puede ayudar a la recuperación de Países Bajos después de que los holandeses encumbraran al Barcelona; puede que Klopp aporte más energía y empatía a una selección alemana demasiado anodina y sin personalidad; y la creatividad de Zidane debería permitir que aflorara por fin la calidad de una selección excesivamente pragmática y conservadora como Francia.

La identificación a través de la nacionalidad o del juego son factores importantes para un puesto que ya no prevé opciones como la de simultanear el cargo de seleccionador con el de entrenador de club, sino que demanda ser tan selectivo como certero y dispuesto, acorde al menos con la presentación de Zidane, Klopp y Xavi.


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