Donald Trump reunió a los gigantes de la inteligencia artificial con Xi Jinping en la Casa Blanca


El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, compartió este jueves una cena de Estado con el mandatario chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca, en un encuentro que reunió a algunos de los principales referentes de la industria tecnológica estadounidense y de la carrera por el desarrollo de la inteligencia artificial.
Entre los asistentes estuvieron Elon Musk, que regresó a la Casa Blanca para un acto de alto perfil junto a Trump después del enfrentamiento público que ambos protagonizaron el año pasado; los cofundadores de OpenAI, Sam Altman y Greg Brockman; el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang; el director ejecutivo de Alphabet, Sundar Pichai; el fundador de Amazon, Jeff Bezos; y el director ejecutivo de Apple, Tim Cook.
Por el contrario, el fundador de Anthropic y uno de los principales defensores de mayores controles sobre la inteligencia artificial (IA), Dario Amodei, no participó del evento.
Su ausencia contrasta especialmente con la presencia de sus competidores y se produce después de que Amodei haya defendido una mayor supervisión de los sistemas de IA más avanzados y controles más estrictos sobre la tecnología estadounidense que pueda llegar a China.
Reportes previos sobre la cena habían señalado que el jefe de Anthropic no figuraba entre los ejecutivos tecnológicos previstos, aunque no existe confirmación pública de que no fuera invitado.
La ausencia de Amodei fue destaca por los medios locales, debido a que el fundador de Anthropic reclamó más cautela ante los riesgos de los modelos avanzados, mientras que Huang ha cuestionado las advertencias sobre sus posibles peligros.
Trump, por su parte, rechazó frenar el desarrollo de la tecnología con el argumento de que Estados Unidos debe mantener su ventaja sobre China.
La coincidencia de los principales ejecutivos tecnológicos en la Casa Blanca se produce además mientras la IA se ha convertido en uno de los asuntos de la agenda entre Trump y Xi.
En la recepción al líder chino y a su esposa, Peng Liyuan, hubo banda musical en trajes de época, exhibiciones de militares de gala y un sobrevuelo de aviones de combate. Además, Trump le regaló a Xi una estatua de un águila calva, símbolo nacional estadounidense.
El republicano, deseoso de dar un toque más personal a la visita, invitó al presidente chino a admirar la inmensa plataforma para helicópteros que mandó instalar en la Casa Blanca. Xi es «experto en piedra, entre muchas otras cosas, y le encanta el buen granito», lanzó a la prensa Trump, junto su invitado.
En los brindis del banquete de gala, Trump abogó por un «futuro de armonía» para ambos países. «El presidente Xi y yo mismo comprendemos que representamos sistemas diferentes, pero que los lazos entre nuestros pueblos perduran», dijo.
En las afueras de la Casa Blanca, centenares de manifestantes pedían «libertad para el Tíbet» o para los presos políticos chinos.
El mandatario chino también lanzó una advertencia sobre el espinoso asunto de Taiwán, instando a Washington a actuar con «prudencia» respecto a su independencia, según la misma fuente.
China reclama esta isla autónoma como parte de su territorio, mientras que Washington apoya militarmente a Taiwán, aunque sin reconocerlo como Estado soberano.
Con información de EFE y AFP.
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