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El dramático desalojo de una mujer de 87 años en Madrid desnuda la voracidad de un fondo buitre

Hasta hace unos meses, Maricarmen Abascal, de 87, iba y venía por el departamento en el que vive desde hace 71 años, unos 60 metros cuadrados sobre la calle Alcalde Sainz de Baranda, a tres cuadras del Parque del Retiro de Madrid.

Pero en cuestión de semanas, se vino abajo: tanta malasangre y noches sin dormir le provocaron una pérdida de masa muscular que la fue dejando sin fuerzas para caminar. Ni siquiera con ganas de asomarse a su ventana del sexto piso.

La angustia y las mil batallas que viene librando desde 2018, cuando un fondo de inversión inmobiliaria compró el departamento que el padre de Maricamen alquiló por primera vez en 1956, la postraron.

En silla de ruedas y con certificado de discapacidad del 50 por ciento, Maricarmen fue desalojada este miércoles del lugar en el que vivió desde su adolescencia.

Se había atrincherado, junto a vecinos, un primo y algunos activistas de luchan por evitar los desalojos, cerrando con llave y apilando muebles del lado de adentro del 6 A.

Maricarmen Abascal, de 87 años, es llevada en camilla tras ser desalojada de su departamento en Madrid. Foto: REUTERS

Por las ventanas del departamento entraban los cánticos de apoyo de una manifestación de más de 400 personas que se acordonaron sobre la vereda y delante de la puerta del edificio para evitar la entrada de la policía y de la comisión judicial que finalmente pudo ejecutar el desalojo cinco horas más tarde de lo previsto.

Era la una del mediodía cuando, sin gestos ni palabras, Maricarmen abandonó su casa para siempre. Salió en una camilla del servicio municipal que atiende urgencias sociales en la ciudad de Madrid.

La envolvía una bruma de gritos: “¡No es un desahucio, es un asesinato!”, clamaba la gente.

¿Por qué desalojaron a Maricarmen?

“Yo llegué con mis padres y mi hermano en el año 56. En esta casa ha fallecido mi padre y ha fallecido mi madre. Yo, lógicamente, no me esperaba que a mi edad pudieran echarme de mi casa”, contaba Maricarmen hace unos meses.

“Mis pensamientos eran: ‘Si aquí han muerto mis padres, yo podré llegar al fin de mis días en esta vivienda’”, se sinceraba.

La policía se lleva a un manifestante que protestaba contra el desalojo de una mujer de 87 años en Madrid, este miércoles. Foto: REUTERS

Los Abascal habían firmado un contrato que los españoles conocen como “de renta antigua”. Actualmente aún existen unos 100 mil en toda España.

Eran contratos regulados por un decreto franquista que apuntaba a facilitar el acceso a la vivienda en tiempos de enorme crisis económica.

Se trataba de alquileres, en general, de renta módica, y cuyos contratos podían prorrogarse de manera indefinida. Hasta extenderse a sus familiares directos después del fallecimiento del titular.

Maricarmen “heredó” así el contrato de alquiler. Estaba pagando 500 euros mensuales.

“Mi papá murió en el año ’60. En aquella época franquista, las mujeres no tenían voto para firmar ningún contrato, ni de arrendamiento ni cuentas bancarias, nada de nada -recordaba Maricarmen-. Entonces, al fallecer mi papá, mi mamá pidió la subrogación (tomar el lugar de su esposo fallecido en la titularidad del alquiler) a los actuales dueños de la finca. Le dieron la subrogación sin ningún problema.”

El conflicto surgió en 2018, cuando un grupo inversor inmobiliario compró la propiedad.

“Me dijeron que habían adquirido la finca y que me daban la opción de comprar el piso (departamento). Me lo valoraban en 247.000 euros. Yo entonces tenía 82 años, no tenía 247.000 euros y, lógicamente, un banco no me iba a dar una hipoteca con la edad que ya tenía”, repasaba Maricarmen.

La vivienda pasó luego a otro grupo inversor que le actualizó el alquiler a 2.650 euros mensuales. Ante el reclamo, dijeron que podrían tener una atención con ella y reducir la cifra a 1.650.

La pensión de Maricarmen es de 1.450.

“¿Qué hago con mis muebles, mis recuerdos? Lo que es triste es que has trabajado durante toda tu vida. Has vivido en un piso con tus padres. Has pensado que igual que ellos, por desgracia, murieron en él, tú podías seguir en él hasta el final de tus días. Y ahora me encuentro con 87 años en la calle”, lamentaba Maricarmen.

“Tenemos derecho, todo el mundo, a tener un techo”, reclamaba.

Su caso llegó a las Naciones Unidas, donde el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU evitó uno de los tres intentos de desalojo. El cuarto se concretó este miércoles.

La historia de Maricarmen conmovió a toda España. Una escritora “famosa” se ofreció a pagar la renta que el fondo buitre reclamaba pero los propietarios del 6 A no aceptaron.

Ya oscurecía en la capital cuando unas 10.000 personas marcharon en protesta por el desalojo de Maricarmen. Se manifestaron en la puerta del ático millonario que compró la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, con dinero público.

También hubo marchas en apoyo a Maricarmen y en repudio a las políticas de vivienda en Barcelona, en Valencia y en otras ciudades del país.

Casi un centenar de desalojos diarios

En España, cada día, se producen unos 80 desalojos, en promedio, cuentan en el Sindicato de Inquilinas e Inquilinos de Madrid.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), entre enero y marzo de 2026, las dependencias judiciales practicaron 4.005.

Cataluña, la Comunidad Valenciana, Andalucía y Madrid concentran el 71 por ciento de los desahucios.

La crisis de la vivienda en la Comunidad de Madrid, que incluye la capital y otros municipios, es un tormento para los madrileños.

La Asociación Madrileña de Empresas Inmobiliarias (AMADEI) señala que, por cada casa o departamento que se publica en alquiler en un portal inmobiliario se presentan, durante las primeras 48 horas, más de 200 interesados que cumplen las condiciones para alquilarlo.

Una marcha en defensa de la mujer desalojada terminó con choques con la policía, este miércoles en Madrid. Foto: REUTERS

“Deberíamos estar atendiendo al dolor de una mujer de 87 años que va a ser desahuciada por la insidia y las mentiras del PP, por no querer votar a favor de prohibir los desahucios y desatender en la Comunidad de Madrid su responsabilidad en políticas públicas de vivienda”, dijo este miércoles la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez.

Fondos buitre

Según el informe anual del Banco de España, el déficit habitacional en España era, entre 2021 y 2025, de unos 750.000 hogares.

El 50 por ciento de la falta se la reparten entre Madrid, Barcelona, Alicante, Valencia, Murcia y Málaga.

Y la concentración de propiedades en manos de fondos de inversión inmobiliaria -llamados “fondos buitre”- que se nutren de la especulación desangran aún más el agónico mercado de la vivienda.

Apenas 10 empresas, que cuentan en sus manos con más de 50 propiedades, controlan el 12 por ciento de los inmuebles alquilados en la Comunidad de Madrid, afirman en el sindicato de inquilinos.

Dos de los mayores fondos, Fidere y Nestar, compraron 2.490 viviendas públicas al Ayuntamiento de Madrid en 2010 y 2013. Ahora las venden seis veces más caras.

“Zonas tensionadas”

La ley de vivienda, aprobada en 2023, se fijó como objetivo contener el precio de los alquileres. Las comunidades autónomas no están obligadas a cumplirla en su totalidad, aunque sí deberían designar cuáles son sus zonas tensionadas para regular los valores y que los precios no se disparen.

Abiertamente, la presidenta regional madrileña Díaz Ayuso se jacta de no aplicarla. Sostiene que ella “no está para tensionar absolutamente nada” y que la ley de vivienda estatal “lo único que hace es multiplicar el piso (departamento) turístico porque a los propietarios les da pavor sacar su vivienda en alquiler”.

El vocero de su gobierno, Miguel Angel García, aseguró que la Comunidad de Madrid le ofreció a Maricarmen una plaza pública en una residencia.

“Me consta que los servicios sociales municipales han estado y van a estar permanentemente en contacto con ella y le van a ofrecer un recurso habitacional”, dijo García.

El ático de Díaz Ayuso

El drama de Maricarmen es una bofetada a la reputación de Díaz Ayuso, señalada por haber comprado un ático de 485 metros cuadrados, con terraza, a través de una empresa pública que pagó 6,3 millones de euros por el departamento.

Su gobierno dijo que era para mudar sus oficinas aunque el edificio solo admite un uso residencial.

La semana pasada intentaron venderlo, pero no hubo interesados en el ático de la discordia.

Según la licitación publicada, el inmueble salió a la venta pública por 6,69 millones de euros, casi 400 mil más de los que la Comunidad de Madrid pagó por él. Pero nadie ofreció ni un centavo.

“Luchad por la vivienda”

“Luchad. No os quedéis en casa. Luchad por la vivienda”, pedía Maricarmen.

La noche anterior al desalojo, la acampada en la puerta de su casa reunió a figuras como el actor Juan Diego Botto -el argentino que debutó como director en 2022 con la película En los márgenes, sobre desalojos- y Carlos Bardem, entre otros.

La artista Ana Belén leyó el poema Desahucio, que Rafael Alberti escribió en 1929.

“Sola,/ sin muebles y sin alcobas,/ deshabitada”, recitó Ana Belén.

“¡Maricarmen se queda!”, gritaban quienes durmieron en la puerta de su casa.

“Les doy gracias por el sacrificio que están haciendo. No me olvido de vosotros”, dijo Maricarmen, ya entrada la noche, con un hilito de voz.

“¿Cuándo abandonas la casa,/ dime,/ qué ángeles malos, crueles,/ quieren de nuevo alquilarla?”, seguía recitando Ana Belén.


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