en medio de fuertes cruces, la Corte Suprema aplazó la decisión de investigar al juez Alexandre de Moraes


Con un escándalo de fondo, griterío entre los jueces, la calificación de “desastrosa” a la sesión por parte de uno de los magistrados y pedidos de disculpas a los brasileños por otra integrante del Tribunal, acabó sin resultados inmediatos la sesión de la Corte Suprema que debía determinar si el polémico juez Alexandre de Moraes debe ser investigado por sus vínculos con el ex banquero Daniel Vorcaro, artífice de un fraude financiero masivo vinculado a Banco Master.
Ese caso se encuentra en el centro de una crisis que contamina al Tribunal, que opera además extremadamente politizado con vistas a las elecciones presidenciales de octubre, con jueces que se vuelcan a uno u otro candidato, el presidente Lula da Silva, que buscará su reelección y el postulante opositor, Flávio Bolsonaro.
El escándalo es de magnitud tal que la jueza Cármen Lucía afirmó sentirse “avergonzada” por la crisis en el Tribunal y pidió “disculpas al pueblo brasileño por el sensacionalismo del caso”. Su colega Flávio Dino, ex ministro de Lula, repudió “como desastrosa la sesión de la Corte”. Antes, los magistrados, André Mendonça y Gilmar Mendes protagonizaron un duro enfrentamiento personal.
En su discurso de apertura, el presidente del Tribunal, Edson Fachin, reconoció que el Tribunal atraviesa un “período difícil en su historia y debe preservar su independencia, colegialidad y autoridad”.
El gobierno ha dado señales de que prefiere que se investigue a De Moraes, cuyos vínculos con Vorcaro incluyen un millonario contrato con el estudio de la esposa del magistrado. El oficialismo sostiene que la Corte debe juzgarse a sí misma y brindar pautas de responsabilidad, afirmaron fuentes gubernamentales. Pesa además la cercanía de este juez con el gobierno. Si de algún modo fuera exculpado, golpearía a la campaña del presidente Lula da Silva.
De Moraes fue el responsable de la causa por golpismo contra el ex presidente Jair Bolsonaro, el padre de Flávio Bolsonaro, que se saldó con una condena de 27 años de prisión. “Hoy somos responsables no solo ante nuestros contemporáneos sino también ante quienes nos precedieron y quienes nos sucederán -afirmó Fachin-. Esta institución no nos pertenece y sobrevivirá si estamos a la altura de las circunstancias”.
El proceso se inició en el punto álgido del conflicto entre Moraes y Mendonça, ex ministro de Justicia del gobierno de Bolsonaro. Hace dos semanas, Mendonça levantó el secreto sobre un informe policial que revelaba mensajes en extremo comprometedores entre Moraes y Vorcaro. Esa revelación alejó del foco público una pesquisa previa sobre los vínculos del postulante Bolsonaro con aquel banquero a quien le pidió fondos millonarios para un documental sobre su padre.
Ante esta escalada, Fachin decidió someter a la Corte si se debía investigar a Moraes, procedimiento sin precedentes en la historia del tribunal. Pero la sesión quedó suspendida, lo que puede agravar la imagen pública de la Corte y el daño a la dirigencia política. Según las encuestas, Lula y Bolsonaro marchan empatados al balotaje que se considera inevitable el último domingo de octubre.
Fuente: AFP, AP y Clarín
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