el riesgo de un confinamiento gradual y el fantasma de los Chalecos Amarillos

Los estacionamientos de automóviles están cada día más vacíos en París. Las ofertas de las empresas de parkings se multiplican, pero los conductores no llegan. No es por adhesión a la ecología. La guerra en Irán, el alza del precio del diesel y la nafta a causa del conflicto y el regreso de la inflación no solo han transformado a Francia en uno de los países más caros del mundo.
El nuevo fenómeno es un confinamiento gradual de la población, que no puede ir a trabajar a la ciudad ni consumir, estrangulada en su presupuesto por el alza de los combustibles. Una gran crisis social está en la puerta.
Asfixiados por el aumento del precio del combustible, estos franceses dejan sus coches en el garaje y limitan sus desplazamientos.
El temor a una crisis como la de los Chalecos Amarillos, esa clase media empobrecida que vive en la ruralidad de pueblos fantasma de Île-de-France, abandonados por los servicios del Estado y que debe viajar a París a trabajar —y que conmovió violentamente a la ciudad durante dos años—, vuelve a crecer.
Ante el alza vertiginosa de los precios de la nafta y el diésel, algunos no tienen más remedio que cambiar sus hábitos diarios. Y no solo para ir al trabajo.
Los protagonistas
Para recorrer los quince kilómetros que separan su casa en Garches de sus oficinas en Clichy-Levallois (Hauts-de-Seine), Isabelle ha renunciado a su coche. «¡El litro de gasolina (como llaman a la nafta en Francia) cuesta más de dos euros! Es carísimo. Así que dejo el volante», declaró esta madre, «preocupada» por la escalada de precios en las estaciones de servicio. Cada una llega a tener precios diferentes.
Escalada de precios en las estaciones de servicio, en Francia: Foto: Lionel Bonaventure / AFPPero esta decisión, que le permite ahorrar 160 euros al mes, tiene una desventaja: tiene que usar el transporte público, con todos los inconvenientes que esto conlleva. Trenes suburbanos cancelados, vagones abarrotados y autobuses con servicio irregular o inexistentes. Además, los trayectos suelen ser caóticos. «Antes tardaba 30 minutos en llegar al trabajo en coche. Ahora tardo una hora», se lamenta.
Los precios de los combustibles
Estas subidas de precios están afectando gravemente la economía familiar. Al igual que esta madre, los franceses intentan adaptarse a la escalada de precios en las estaciones de servicio desde el inicio de la guerra en Oriente Medio.
El miércoles, la gasolina SP95-E10, la más utilizada, se vendió a 2,12 dólares el litro en Francia. Un precio récord desde el comienzo del conflicto. Y el diésel alcanzó los 2,29 dólares el litro.
La gasolina SP95-E10, la más utilizada, se vendió a 2,12 dólares el litro en Francia. Foto: Alain Jocard / AFP«No nos queda más remedio que buscar soluciones para afrontar estas subidas de precios, que están afectando gravemente la economía familiar», se resigna Cécile.
Esta residente de la campaña de Essonne se ve obligada a usar su coche para ir a su oficina en Évry. «Aquí no hay autobuses, ni metro, ni trenes», explica. Su método para ahorrar un poco de dinero, a pesar de todo: optimizar cada viaje por carretera que hace con su auto. Lo hace todo en un viaje.
Al salir del trabajo, ahora se detiene en un supermercado para llenar su carrito: «Antes, hacía la compra tranquilamente los sábados. Pero eso se acabó». También ha limitado sus salidas de fin de semana. «Porque todo se ha encarecido: restaurantes, cine, todo. Así que pensamos dos veces antes de darnos el gusto de un descanso relajante fuera de casa», lamenta.
Quedarse en casa y comprar por internet
Pierre Chasseray, delegado general de la Asociación de los 40 Millones de Automovilistas, confirma esta tendencia a quedarse en casa para posponer las visitas a la estación de servicio.
«Hay señales inequívocas. Las entregas de paquetes pequeños en las casas han aumentado un 20 % recientemente. La gente compra por internet. Los negocios desaparecen, uno a uno, en las grandes avenidas. Los centros comerciales se están vaciando», afirma, expresando su preocupación por las consecuencias: «Sin movilidad, no hay consumo, no hay crecimiento, y la deuda de Francia empeorará», alerta.
¿Vuelven los Chalecos Amarillos?
El clima social es lo más difícil de predecir, pero la gente se está asfixiando en Francia.
En este contexto, ¿podría resurgir un movimiento de protesta nacional como el de los Chalecos Amarillos en 2018? Hace seis años, también en reacción al aumento del precio del combustible, algunas zonas del país se vieron envueltas en llamas y sumergidas en el caos y la violencia. En París había una guerrilla urbana, con los Chalecos mezclados con los anarquistas Black Blocs.
En París, había una guerrilla urbana, con los Chalecos mezclados con los anarquistas Black Blocs. Foto: EFEEntonces, la furia estalló porque el diésel alcanzó los 1,52 dólares por litro y la gasolina (SP 95) los 1,54 dólares.
En las redes sociales circulan fechas para la movilización: este sábado 12 de septiembre y, sobre todo, el 17 de octubre. La posibilidad de una nueva revuelta sigue siendo difícil de evaluar.
«El clima social es lo más difícil de predecir. Pero la gente se está asfixiando. No les queda dinero y están paralizados», alerta Pierre Chasseray.
El confinamiento gradual
Se acabaron las reuniones, las fiestas tan parisinas, los encuentros antes de que llegue el frío. El fundador del movimiento #lesGueux, el escritor y cineasta Alexandre Jardin, no cree, por el momento, en el regreso de las rotondas ocupadas ni en un bloqueo nacional.
«En tan solo unos años, la gente ha cambiado. En este país cada vez más empobrecido, gran parte de la población ha aprendido a funcionar en modo supervivencia. En las zonas rurales más afectadas, los residentes hacen todo por sí mismos para gastar lo menos posible. Por ejemplo, nunca van a un mecánico a cambiar el aceite del coche. Lo hacen ellos mismos», subraya, expresando su preocupación «por la ruptura de los lazos sociales».
«Con los precios del combustible prohibitivos, algunos están renunciando a bodas o a visitar a familiares que viven lejos. En muchas regiones de nuestro país, estamos presenciando un confinamiento gradual», alerta.
La CGT alerta y pide alza de salarios
La secretaria general de la CGT, Sophie Binet, describió «una inmensa indignación» en Francia. Llamó a «aumentar los salarios de los trabajadores y a congelar los precios del combustible».
«No debemos imponer políticas de austeridad a los trabajadores, porque somos nosotros quienes impulsamos el crecimiento, porque consumimos», argumentó la secretaria general de la CGT.
La secretaria general de la CGT, Sophie Binet. Foto: ReutersPidió al gobierno que deje de «dar subsidios a las corporaciones más ricas y grandes». Francia está experimentando una recesión económica «sumamente preocupante», vinculada a las políticas de austeridad que afectan a los trabajadores y los servicios públicos, a diferencia de España, «el país europeo con mayor crecimiento», gracias a las «políticas de demanda», declaró en LCI este viernes.
«Después de diez años de que el gobierno colmara de dádivas a las corporaciones más ricas y grandes, el resultado es un desastre económico», según Sophie Binet. Mientras «miles de trabajadores ya no pueden llegar a fin de mes», debemos»indexar todos los salarios a los precios y aumentar los sueldos de los funcionarios públicos», argumentó, lamentando que «el gobierno y los empresarios se rían cuando les hablamos de aumentos salariales».
También pidió una congelación de precios. Una medida que «no le cuesta nada al Estado» y «funcionó bien después de la Guerra del Golfo».
Asimismo, denunció a las compañías petroleras como Total, a las que calificó de «aprovechadas de la guerra».
Advirtiendo que Francia está sumida en una «inmensa indignación, tras un verano desastroso y una vuelta al trabajo marcada por el descenso de la clase social», Sophie Binet instó a empleados y funcionarios a movilizarse, tanto a nivel nacional como dentro de sus organizaciones.
Se ha previsto una jornada de huelgas y manifestaciones para el 29 de septiembre y, «dependiendo del nivel de protesta, consideraremos los siguientes pasos, porque no podemos permitir bajo ningún concepto que el primer ministro elabore el presupuesto a instancias de los empresarios», añadió.
El 60,26 % de los consultados creen que la crisis de los carburantes va a generar un nuevo movimiento social en Francia y el 39,64 % no lo cree.
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