Seis de cada diez argentinos reclaman un cambio del modelo económico para 2027

A poco más de un año de las elecciones presidenciales de 2027, casi seis de cada diez argentinos consideraron necesario cambiar el modelo económico, mientras que cerca de cuatro de cada diez se inclinaron por mantener el rumbo actual.
La posición frente al programa del Gobierno mostró, además, una marcada división por clase social y una creciente impaciencia ante la demora de los resultados.
Los datos corresponden al Monitor de Opinión Pública de agosto elaborado por Zentrix Consultora. De acuerdo con el relevamiento, el 59,8% de las personas encuestadas pidió un cambio del modelo económico y el 38,7% se manifestó a favor de su continuidad.
El estudio advirtió que ese respaldo no se distribuye de manera homogénea: aumenta a medida que mejora la posición socioeconómica de los consultados. Mientras seis de cada diez personas pertenecientes a la clase alta respaldaron la continuidad, en la clase baja la proporción cayó a aproximadamente una de cada cuatro.
En el otro extremo, más de siete de cada diez integrantes de los sectores bajos reclamaron una modificación del rumbo. Para la consultora, esta diferencia indica que el posicionamiento frente al programa económico está determinado principalmente por los efectos concretos que produjo sobre las condiciones de vida.
Quienes atravesaron el ajuste sin comprometer de manera significativa sus ingresos o su nivel de consumo exhibieron una mayor predisposición a sostener el modelo. En cambio, la demanda de cambio se intensificó entre quienes sintieron con mayor fuerza el deterioro de su poder adquisitivo.
La división social representa un desafío para el oficialismo de cara a 2027. El Gobierno conserva un núcleo de respaldo que se mantiene relativamente firme, pero para ampliar su base electoral necesitaría crecer precisamente entre los sectores donde registra sus peores indicadores.
La edad no cambia posiciones
A diferencia de la clase social, la edad no produjo grandes variaciones en la valoración del programa económico. El apoyo a la continuidad se mantuvo entre el 37,7% y el 39,4% en los distintos grupos etarios.
El resultado relativiza las interpretaciones que presentan a la juventud como el principal sostén del oficialismo y a los adultos mayores como una base predominantemente opositora. Según el informe, la principal línea divisoria no es generacional, sino socioeconómica.
A esa dificultad se agrega el agotamiento de una parte mayoritaria de la sociedad. El 53,2% respondió que ya perdió la paciencia para esperar resultados económicos, mientras apenas el 22,9% afirmó que comenzó a percibirlos.
La impaciencia apareció en proporciones similares entre jóvenes, adultos y mayores. Esto implica que incluso una parte de quienes todavía respaldan el rumbo económico lo hacen con un margen de espera cada vez más reducido.
Milei mejora, con elevado rechazo
En ese contexto, la aprobación de la gestión del presidente Javier Milei mostró una leve recuperación durante agosto. Alcanzó el 32,2%, frente al 31,4% registrado en julio, e interrumpió la caída observada en las mediciones anteriores.
La imagen positiva del mandatario también tuvo una pequeña mejora: pasó del 30,9% al 32,7%. Sin embargo, la desaprobación de su gestión continuó en un nivel elevado y llegó al 54,1%.
La recuperación, según Zentrix, se produjo fundamentalmente dentro del propio espacio de apoyo al Gobierno y no modificó la brecha social. La aprobación de la gestión se acercó al 60% en la clase alta, pero descendió al 22,4% en la clase baja.
El mismo patrón se repitió al evaluar la imagen presidencial. Milei obtuvo sus mejores resultados entre los varones, los jóvenes y los sectores altos. Sus registros más adversos aparecieron entre las mujeres, donde la opinión negativa alcanzó el 65,8%, y en la clase baja, con un rechazo del 69,3%.
De este modo, el Presidente conserva un electorado definido y relativamente fiel, aunque todavía encuentra dificultades para extenderlo hacia sectores sociales ubicados fuera de su núcleo político.
interna que condiciona
El informe evaluó, además, la imagen y el potencial electoral de dirigentes oficialistas y opositores. Uno de los principales datos fue la situación de la vicepresidenta Victoria Villarruel, quien obtuvo un 18,9% de imagen positiva y un 55,3% de negativa.
El 62,8% aseguró que nunca la votaría, el rechazo electoral más alto entre las figuras incluidas en el relevamiento. No obstante, Villarruel alcanzó su mejor imagen positiva en la clase alta, con un 28,6%, y en ese mismo sector un 34,2% señaló que podría votarla.
Esta distribución llevó a la consultora a considerar que una eventual candidatura de la Vicepresidenta competiría principalmente por el mismo electorado que respalda a Milei y al modelo económico. En lugar de captar votos opositores, podría fragmentar el núcleo que pretende sostener el rumbo actual.
Patricia Bullrich mostró un perfil diferente. La dirigente alcanzó un 37,2% de imagen positiva y un 49,8% de negativa. Al igual que el presidente Javier Milei, obtuvo mejores indicadores entre los varones y las clases altas y medias, pero sufrió una marcada caída en los sectores bajos.
En la clase baja, su valoración positiva descendió al 25,6% y la negativa trepó al 62,4%. Sin embargo, fue la figura que presentó el mayor margen teórico de crecimiento: un 19,3% aseguró que la votaría y otro 27,7% respondió que podría hacerlo.
La oposición no rompe su techo
Dentro del arco opositor, el gobernador bonaerense Axel Kicillof exhibió una distribución prácticamente inversa a la de Milei. Su imagen positiva fue del 24,7% entre los sectores altos y ascendió al 48,9% en la clase baja. También obtuvo mejores registros entre las mujeres y los adultos mayores.
No obstante, la mitad de los encuestados manifestó que nunca lo votaría. Esta situación le permite sostener una base electoral propia, pero al mismo tiempo limita sus posibilidades de expansión.
Myriam Bregman, por su parte, consiguió el diferencial de imagen menos adverso entre las figuras evaluadas: 41,3% de opiniones positivas y 44,2% de negativas. Su mayor fortaleza apareció entre las mujeres, con un 50,4% de valoración favorable, y en la clase baja, donde llegó al 53,5%.
Esa imagen, sin embargo, no se tradujo en una intención electoral equivalente. Apenas el 11,9% aseguró que la votaría y el 51,7% señaló que nunca lo haría.
La proyección general mostró un escenario político todavía cerrado. Todas las figuras medidas superaron el 50% de rechazo electoral y ninguna alcanzó el 30% de voto seguro. Milei encabezó este último indicador con el 26,5%, seguido muy de cerca por Kicillof, con el 25,9%.
Así, el escenario rumbo a 2027 no muestra por el momento un desplazamiento definido del electorado hacia una nueva mayoría.
El oficialismo conserva una base de apoyo atravesada por la posición social, pero enfrenta el agotamiento de la espera y el riesgo de una disputa interna. La oposición, mientras tanto, retiene sus propios núcleos sin conseguir capitalizar plenamente el rechazo al Gobierno.
Más de la mitad ya no espera resultados El 53,2% de los encuestados afirmó que perdió la paciencia para esperar una mejora de la situación económica. Solo el 22,9% respondió que comenzó a observar resultados concretos. El agotamiento se distribuyó de manera similar entre jóvenes, adultos y mayores.
Un relevamiento sobre 1.466 casos
El Monitor de Opinión Pública de Zentrix Consultora fue realizado entre el 25 y el 31 de agosto de 2026 y reunió 1.466 casos válidos en todo el país.
La información fue recolectada mediante un cuestionario autoadministrado en línea. La muestra fue ponderada por región, edad, sexo y voto declarado en el balotaje presidencial de 2023 y las elecciones legislativas de 2025.
El estudio informó un margen de error teórico de más o menos 2,1%, con un nivel de confianza del 95%.
La consultora aclaró que los resultados tienen alcance nacional y no deben trasladarse automáticamente a escenarios provinciales.
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