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El Valencia, en una economía de guerra, fía su futuro al Nuevo Mestalla | Fútbol | Deportes


El Valencia ha vuelto a entrar con el pie izquierdo en la Liga. Otra vez. En tres partidos, un punto, un gol y no más de media docena de ocasiones claras. La afición, que vuelve a llenar Mestalla cada jornada en casa, y más ahora que se ha adentrado en la temporada de la despedida del estadio más antiguo de Primera, se siente entre frustrada y estafada. Este Valencia no se reconoce ante su pasado. Parece una imagen desfigurada en el espejo. Pero Ron Gourlay, el escocés a quien el empresario de Singapur Peter Lim convirtió en su CEO de fútbol hace 13 meses, intenta enarbolar una pequeña bandera del optimismo.

Este veterano del negocio, 35 años de experiencia a sus espaldas, con periodos de gloria en el Chelsea y el Manchester United, se aferra a la segunda vuelta del equipo la pasada temporada, en la que fue el tercero que más puntos sumó (32), y en el Nuevo Mestalla, el nuevo coliseo, con un aforo próximo a los 70.000 espectadores, que debería estar listo para el próximo curso y en el que confía para revitalizar la economía de una entidad que este verano solo ha invertido 9,4 millones de euros, menos que otros 13 clubes de LaLiga, la mitad que el Getafe, y casi un tercio de lo que ha gastado el Deportivo, un recién ascendido.

Gourlay, un hombre de 64 años al borde de la jubilación -llegó a Valencia hace 13 meses y asegura que pretende estar tres ejercicios completos antes de retirarse-, estuvo, traducción mediante, casi dos horas explicando su visión del mercado de fichajes. El británico presumió de haber hecho tres buenas incorporaciones -Justin de Haas, Aliou Dieng y Ryunosuke Sato- y de haber atado a “dos jugadores top”, como calificó al delantero japonés de 19 años y a Guido, el centrocampista argentino de 32 que llegó cedido la pasada temporada.

El responsable deportivo de este club centenario se excusó en el fair play financiero para justificar el escueto gasto en fichar a jugadores aparentemente irrelevantes que no han conseguido despertar la ilusión de una hinchada que incluso amenaza con dejar vacío Mestalla, en señal de protesta, el domingo en la visita de un Barcelona que este verano ha aflojado 18 veces más dinero que el Valencia.

El fair play de este club con seis Ligas, ocho Copas del Rey, tres Copas de la UEFA (las dos primeras bajo el nombre de Copa de Ferias), una Recopa, dos Supercopas de Europa y dos finales de Champions, ronda, tras vender únicamente a un jugador y ceder a otro, los 80 millones de euros. Ese es el dinero que se puede gastar en la plantilla. La próxima temporada, con los ingresos que traerá el nuevo estadio, en la otra punta de la ciudad, aún en construcción, podría superar los 130. El Valencia ahora mismo tiene una deuda próxima a los 380 millones de euros y Peter Lim, el propietario del club desde hace 12 años, no está dispuesto a poner más dinero para aumentar la capacidad financiera de un equipo muy venido a menos.

Cuando yo era niño también me gustaba ilusionarme cada verano con los fichajes y por eso entiendo la frustración de los aficionados”

Ron Gourlay, CEO de fútbol del Valencia CF

Gourlay repitió sus argumentos hasta la saciedad e insistió en que, desde su punto de vista, el club no ha dejado de avanzar y mejorar. “Las decisiones que se han tomado son las correctas. Desde hace 13 meses se han producido 23 transacciones y dos fichajes de jugadores top, como Guido o Sato”, esgrimió. “Los jugadores necesitan tiempo para adaptarse, ya lo vimos el año pasado. Salieron nueve y llegaron ocho, y su desempeño fue muy bueno y sacamos 32 puntos en la segunda vuelta”. El directivo concretó cuál es la espina dorsal de su proyecto: “el Nuevo Mestalla y el desarrollo de talento a través de la cantera”. Pura economía de guerra.

Carlos Corberán parece intocable al frente del grupo. “Él es la persona adecuada para liderar este proyecto. Estamos en un gran club, pero necesitamos estabilidad y eso nos permitirá avanzar como en la segunda mitad de la pasada temporada, en la que nos quedamos a un punto de Europa”. Gourlay, que dejó claro que nunca ha pensado en dimitir y que, como todos los aficionados, se siente decepcionado por este arranque de Liga, evitó hablar esta vez -sí lo hizo en su anterior comparecencia- de devolver al equipo a Europa, por donde no aparece desde hace ocho temporadas. Un objetivo que parece complicado sin grandes referentes en la plantilla.

Gourlay dijo que ya se ha aprendido la historia del club, que conoce las leyendas que ha dado este equipo una década tras otra, y reconoció que ahora no hay nadie a la altura de gente como David Villa, Rubén Baraja, ‘Piojo’ López, Fabián Ayala, Mario Kempes, Puchades o Mundo. “El valor de este equipo hace diez años era el doble o el triple que el actual. Cuando yo era niño también me gustaba ilusionarme cada verano con los fichajes y por eso entiendo la frustración de los aficionados”.


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