Aubameyang le da brillo al Deportivo ante un mal Valencia | Fútbol | Deportes

En un duelo de batallas añejas, luchas por títulos y una grandeza futbolística que hoy lucen en el baúl de los recuerdos, el Deportivo-Valencia deparó una entretenida liza. Puestos al día, sí. Lejos de glorias pasadas, pero con argumentos para deparar una velada entretenida, con algún chispazo de clase, también, por parte de los locales. No tanto de un Valencia decepcionante que sigue sin ganar, abatido (3-1) por un rival que no conoce la derrota en su regreso a la máxima categoría.

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Leo Román, Ximo Navarro (Miguel Loureiro, min. 82), Bright Ede, Lucas Noubi, Giacomo Quagliata, Mario Soriano (Adrià Alti, min. 72), Lorenzo Amatucci, Luismi Cruz (Yeremay Hernández, min. 72), Riki Rodríguez (Teun Gijselhart, min. 63), Pierre-Emerick Aubameyang y Bil Nsongo (Jonathan Asp Jensen, min. 82)
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Stole Dimitrievski, Mouctar Diakhaby, Arnau Martínez (Dani Raba, min. 81), César Tárrega, Luis Rioja (David Otorbi, min. 59), Jesús Vázquez, Javi Guerra (Arnaut Danjuma, min. 59), Pepelu (Aliou Dieng, min. 65), Filip Ugrinic, Ryunosuke Sato (Hugo Duro, min. 59) y Umar Sadiq
Goles 1-0 min. 12: César Tárrega . 2-0 min. 16: Aubameyang. 2-1 min. 25: Sadiq. 3-1 min. 58: Mouctar Diakhaby
Arbitro Miguel Ángel Ortiz Arias
Tarjetas amarillas Mouctar Diakhaby (min. 63), Adrià Altimira (min. 92)
Tarjetas rojas Adrià Altimira (min. 92)
El Deportivo empezó exuberante porque se hizo fuerte con el balón y sin él para convertir el partido en un castigo para el rival. Todo sucedió mientras el fondo más bullicio de Riazor guardaba silencio. No fue un verano sencillo entre ese sector de la grada y el club. Se reflejó en el Teresa Herrera y el estreno ligero ante el Elche cuando el estadio coruñés pareció un cementerio. La huelga en la animación le dolía a todos. Y en este tipo de situaciones conviene poner siempre al club por encima de todos. Eso fue lo que se hizo el viernes por la noche para lograr un entendimiento y que Riazor, uno de los coliseos que más aprieta en España, volviese a sonar como acostumbra.
La protesta se mantuvo hasta el minuto 12 de partido. Fue entonces, cuando la grada comenzaba a despertar, cuando el Deportivo forzó un saque de esquina. Lo botó Luismi Cruz, a media altura, y Tárrega, con la espalda, envió el balón hacia su propia portería. En un relato futbolero podría recordarse el episodio como “el gol de la gente”. Algo así pareció y llegó para premiar la excelente puesta en escena del Deportivo, codicioso y jugando, retocado en el once para juntar a cuatro futbolistas (Luismi, Soriano, Amatucci y Riki) que se buscaban por dentro. Brotó el fútbol porque el Valencia tampoco articuló respuesta, incapaz de juntar pases.
Riazor estalló en júbilo porque ya todo se había alineado, equipo y afición. Todo encajó tras un verano de batallas. En esa catarsis un saque de falta del Valencia hacia el área local se convirtió en una contra del Dépor con Aubameyang a la carrera. Con 37 años podría sospecharse sobre la condición física del delantero gabonés que seguramente ya dio sus mejores días en el fútbol, pero al que aún le sobra para ser la referencia absoluta de este Deportivo con ansias de crecer. El tipo recogió el balón en medio campo y se lanzó al espacio para tejer un autopase con el que se zafó de dos zagueros. Y ya ante el meta Dimitrievski solucionó el mano a mano con una sutil vaselina. La definición la hubiese firmado el gran Djalminha, que presente en el palco, aplaudió complacido. Aubameyang suma tres dianas en las tres primeras jornadas de su regreso a la Liga española.
Dos goles arriba en el marcador, con la grada enchufada y un rival adivinado, el viento iba a favor del Dépor. Pero se complicó en una salida de balón mal interpretada por el novel central polaco Bright Ede. Marcó Sadiq, atento al regalo, y el Valencia trató de crecer con el balón, anclado al manejo de Javi Guerra. Pero no le dio el nivel a este Valencia descafeinado y repleto de futbolistas que no están a la altura de su historia. Seguramente ellos son los menos culpables de tener que defender un escudo que obliga a tanto.
Quiso y no pudo el Valencia, que apretó al regresar del descanso con más esfuerzo que talento. Leo Román detuvo un intento lejano de Ugrinic antes de que Nsongo Bil, un gladiador al servicio de Aubameyang forzara un gol en propia meta de Diakhaby. Con más de media hora por jugar, el Valencia buscó fútbol, pero no lo encontró a pesar de que el Deportivo pareció más debilitado con el paso de los minutos. Se plegó el cuadro local y por ahí llegaron los apuros, no tanto las ocasiones visitantes. Cayó el Valencia y su gente en la grada castigó a jugadores y directiva mientras el deportivismo se ponía a festejar.
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