Brennan vuelve a rematar otra lanzadera perfecta del Visma en la Vuelta a España | Ciclismo | Deportes

La superioridad del UAE para dirigir el cotarro y las carreras es tan abusiva como la del Visma para catapultar a Brennan en el arreón final, pues con Laporte y Van Aert como lanzaderas no hay victoria que se le resista al equipo amarillo en esta Vuelta, dos de dos sprints. Levantó los brazos Brennan —si no se tomó un café es porque no quiso— porque tuvo tiempo para hacerlo, porque su punta de velocidad, descontados Groves y Pedersen, los otros hombres bala de la ronda que se quedaron en el único puerto del día, es sideral en comparación con la del resto. Brennan y Visma por dos, las únicas migajas que parece dispuesto a conceder Pogacar, que, posiblemente, pasó un día aburrido en la oficina.
Del glamur de Mónaco a los exigentes —aunque abortados por la granizada que cayó— Pirineos franceses; de la escarpada Andorra a España. También de exhibición en exhibición de Pogacar, capaz de resolver la contrarreloj de apertura con nueve centésimas de ventaja, después protagonista absoluto con una escapada a 50 kilómetros que resolvió él solo contra el mundo, casi tres minutos de paladeo y disfrute, una Vuelta en el zurrón si no ocurre nada extraño. Pero la carrera sigue, al menos con la incertidumbre de quién completará el podio, y esta vez rodó por Cataluña, por tierras tarraconenses, donde el viento arrecia con fuerza, donde la Costa Dorada y su Mediterráneo embellecen los parajes, por más que para el pueblo catalán no haya color ni comparación con la Costa Brava, por más que los arroces y el marisco no tenga parangón con los de las Terres de l’Ebre, donde concluyó la jornada. Pero para el pelotón, enfrascado en la competición, tanto da, pues siempre dignificó el oficio con esfuerzo y la etapa no le llevó la contraria.
Nada más encenderse la luz verde, cinco valientes decidieron jugársela y buscar un triunfo desde la fuga, un lanzamiento de moneda al aire que, con el UAE, Visma y Decathlon por detrás, necesitaban que cayera de canto para hacerse posible, pues no hay nadie que regale nada y menos en una etapa en la que, presumiblemente, todo se resolvería con un sprint. Pero Calzoni (Q36.5), Dversnes (Uno-X), Gaffuri (Picnic) y Uriarte (Kern Pharma) se convirtieron en los cuatro llaneros solitarios. Su aventura, sin embargo, fue una utopía a la que llegaron a las rectas infinitas abrigadas por arrozales, donde el viento sopla con fuerza y, caprichoso, varía de dirección. Abanicos al canto y adiós ventaja, pelotón compacto.
Sucedió que Hayter no quiso saber nada de rodar en grupo, el más combativo en la primera semana, maillot verde el suyo, un culo inquieto que se dice. Arrancó y quiso echar un pulso al resto, al menos hasta llegar al sprint intermedio y sumar más puntos. Logrado el objetivo, bajó el ritmo y pulsaciones, todos de nuevo juntos. Y, aunque Kron quiso decir la suya, una intentona frustrada, llegó el Puerto de Paüls, 3,5 kilómetros rompepiernas, carretera bien estrecha, de curva y contracurva, también una criba para sprinters como Groves y Pedersen, incapaces de seguir el ritmo de UAE. Al frente, Brennan, rápido como pocos, se frotaba las manos.
No se equivocó, pues Visma, con Laporte y Van Aert pusieron el ritmo, catapulta hacia el éxito. Ese que los demás intuyen pero que Brennan goza, pues vencer en Roquetes apenas le costó un suspiro, toda vez que le dejaron en la pole tras la última curva, apenas 70 metros de pedaladas infernales. Sprint, brazos en alto y otro triunfo de Brennan. Una pequeña gesta en el reinado de Pogacar.
Clasificación General
| posciclista | Equipo | Tiempo |
|---|---|---|
| 1
Pavel Sivakov |
UAD | 00:03 |
| 2
Harold Tejada |
XAT | 00:02 |
| 3
Jay Vine |
UAD | 00:01 |
Source link



